El sistema vestibular nos permite mantener el equilibrio, y el sistema cinestésico regula la posición del cuerpo. Ambos aportan información mediante el envío de sustancias o impulsos conocido como aferencia. “La sensación de ligereza corporal, de volar o de estar cayendo puede explicarse por la disminución de las aferencias vestibulares y cinestésicas que se da al comienzo del sueño, cuando hay un estado disociado de la consciencia”, según la responsable de la Unidad del Sueño del Hospital de Madrid Sanchinarro, Rybel Wix. El recuerdo de acostarnos hace el resto.
¿Por qué hay dolores que se reflejan en otros puntos?
Dicho grosso modo, porque el cerebro se confunde. Tenemos un sistema de localización de los dolores que es muy preciso; cada vez que surge uno, la zona afectada hace contacto en cierto punto de la médula espinal y, dependiendo de en cuál ocurra, el cerebro sabe dónde ubicarlo. Pero las vísceras cuentan con un sistema nervioso autónomo que es menos preciso al “avisar”, y a veces manda la señal a través de los mismos nervios que otra zona, de modo que nos duelen las dos. Por ejemplo, el corazón “comparte” zona de aviso con el hombro izquierdo, por eso sufrimos estos llamados “dolores referidos” en esa parte cuando padecemos un infarto. Otro ejemplo es que los problemas de vesícula se reflejan en el hombro derecho.
¿Qué es la lengua geográfica?
La “glositis migratoria benigna” es una afección que consiste en manchas rosadas que cambian de lugar en la lengua. El origen de estas irritaciones no está muy claro, pero algunos asocian la falta de vitamina B al hecho de ser propenso. Lo cierto es que suele aparecer cuando se ingieren alimentos muy calientes, picantes o ácidos, y también cuando se bebe alcohol. La “lengua geográfica” a veces causa llagas que dejan cicatrices, y la lengua del enfermo queda marcada con grietas similares a un río en un mapa en 3D.



Publicar un comentario