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A nadie le gusta bañarse con agua fría. Levantarse temprano y descubrir que no se acabó el agua caliente o que de un momento para el otro se estropee el calentador debe ser de las peores cosas que le pueden pasar a uno en su vida cotidiana.

¿Qué más placentero que una buena ducha tibia para relajarnos? ¿No? Bueno... de hecho, no.

Tomar un baño frío tiene múltiples beneficios para la salud, entre ellos: aliviar el estrés. ¿Quieres saber más? Continúa leyendo, entonces.

Una ducha de agua fría ayuda alivia el estrés y mejora el humor

Seguro cuando piensas en un baño relajante piensas en una bañera de agua caliente con flores, aceites y velas aromáticas, ¿no es así? Si bien es cierto que todo eso te puede relajar, lo mejor es, por el contrario, tomar una ducha fría.

Esto es gracias a que el agua fría reduce el ritmo cardíaco y la presión sanguínea, y ello contribuye a la relajación. Los baños de agua fría, incluso, se han probado como tratamiento para personas que tienen un ritmo cardíaco anormalmente rápido.

Además, está comprobado que el agua fría aumenta los niveles de beta-endorfinas y noradrenalina en el cerebro, lo cual tiene una función antidepresiva, por lo tanto mejora el humor y el estado de ánimo.

De todos modos el uso de la hidroterapia con agua fría debe ser indicada y aplicada por personal médico calificado.

Una ducha de agua fría alivia los dolores musculares

Un baño frío puede prevenir los dolores musculares luego de una sesión de entrenamiento gracias a que reduce la inflamación. Según el especialista Henry Halse, de la University of Philadelphia, lo mejor es enfocar el agua de la ducha sobre el mñusculo afectado para promover el curado natural más rápido ya que el frío provoca vasoconstricción y evita que la lesión se propague.

El uso del frío contra las lesiones musculares es efectivo, sin embargo debe ser aplicado con cuidado ya que no todas las lesiones y dolores corporales requieren el mismo tratamiento. En todo caso siempre es mejor que se consulte a un médico.

Una ducha de agua fría mejora la apariencia de la piel y el cabello

El agua caliente puede resecar el cuero cabelludo, haciendo lucir al cabello opaco y sin vida. Un impacto de agua fría después del acondicionador puede hacer que el cabello se vea más brillante y se sienta más suave aplanando los folículos y bloqueando la humedad.
Respecto a la piel, el agua fría ayuda a cerrar los poros, previniendo que la suciedad del ambiente se deposite en la piel. Además, el frío reduce la inflamación y el enrojecimiento.






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Aunque existen algunos adeptos a los baños nocturnos, la mayoría de las personas se han acostumbrado a ducharse nada más levantarse de la cama. ¿Por qué? “Porque me despeja”, suele ser la respuesta habitual. Un lugar común que no por extendido deja de ser falso.

La realidad es que tomar una ducha caliente, lejos de activarnos, va a adormecernos, pues al cerrar el grifo la temperatura de nuestro cuerpo cae de forma acelerada, lo que nos conduce a un estado de ánimo reposado, que no es el ideal para empezar el día con fuerzas sino para irnos a la cama. De hecho, tomar un baño caliente antes de ir a dormir es una de las recomendaciones más extendidas para ayudar a las personas que padecen problemas de sueño.

Una ducha verdaderamente energizante
¿Debemos entonces ducharnos por la noche? No hay ningún problema en ello, pero si por costumbre o comodidad quieres seguir duchándote por la mañana es mejor que cambies la forma en que lo haces.

Phil Dumontet propone un método para salir de la ducha con las pilas cargadas. Y sólo tienes que añadir minuto y medio a tu rutina diaria. Sigue estos tres pasos.
  • 1. Tras finalizar tu ducha convencional (con el agua a la temperatura que más te guste) baja la temperatura del agua al mínimo posible y mantente bajo el chorro helado durante 30 segundos. Igual te entran ganas de gritar y, si no hay nadie de tu familia durmiendo al que tengas que dar explicaciones, puedes hacerlo sin problemas.
  • 2. Tras esta ducha fría vuelve a elevar la temperatura, poniendo el agua tan caliente como puedas aguantarla: esto hará que se abran tus capilares y se incremente el ritmo sanguíneo.
  • 3. Ahora vuelve a ducharte con agua fría durante otros 30 segundos. Este es el paso más importante. Siempre tienes que acabar con la ducha fría.
Un truco tan antiguo como bañarse
Ni que decir tiene que Dumontet no ha descubierto la pólvora. Alternar baños fríos y calientes era una práctica habitual en todos los baños de la Edad Antigua y sigue siendo una terapia convencional de los balnearios, pero por alguna razón (probablemente, que no nos gusta el agua fría) no solemos practicarlo en casa. Y es un error. Diversos estudios muestran, al menos, estas ventajas de ducharse con agua fría:
•Reduce el estrés
En un estudio sobre los radicales libres, diez sujetos sanos tomaron baños en agua enfriada con hielo y mostraron una mejor adaptación al estrés oxidativo y un aumento de la tolerancia al estrés.
•Mejora nuestras defensas
Otro estudio mostró que tomar a diario una ducha fría incrementa el número de leucocitos en nuestro cuerpo, pues al tratar de calentarse, el cuerpo activa el sistema inmune.
•Mejora la circulación
Bajo el agua fría nuestras arterias y venas se contraen y este endurecimiento temporal permite que la sangre fluya a mayor presión, algo positivo para nuestra salud cardiovascular.
•Nos ayuda a combatir la depresión
Un estudio de 2008 mostró que tomar duchas frías estimula nuestro sistema nervioso simpático, lo que provoca un aumento de los niveles de beta-endorfinas en la sangre, que tienen un efecto antidepresivo.




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Aunque existen algunos adeptos a los baños nocturnos, la mayoría de las personas se han acostumbrado a ducharse nada más levantarse de la cama. ¿Por qué? “Porque me despeja”, suele ser la respuesta habitual. Un lugar común que no por extendido deja de ser falso.

La realidad es que tomar una ducha caliente, lejos de activarnos, va a adormecernos, pues al cerrar el grifo la temperatura de nuestro cuerpo cae de forma acelerada, lo que nos conduce a un estado de ánimo reposado, que no es el ideal para empezar el día con fuerzas sino para irnos a la cama. De hecho, tomar un baño caliente antes de ir a dormir es una de las recomendaciones más extendidas para ayudar a las personas que padecen problemas de sueño.

Una ducha verdaderamente energizante
¿Debemos entonces ducharnos por la noche? No hay ningún problema en ello, pero si por costumbre o comodidad quieres seguir duchándote por la mañana es mejor que cambies la forma en que lo haces.

Phil Dumontet propone un método para salir de la ducha con las pilas cargadas. Y sólo tienes que añadir minuto y medio a tu rutina diaria. Sigue estos tres pasos.
  • 1. Tras finalizar tu ducha convencional (con el agua a la temperatura que más te guste) baja la temperatura del agua al mínimo posible y mantente bajo el chorro helado durante 30 segundos. Igual te entran ganas de gritar y, si no hay nadie de tu familia durmiendo al que tengas que dar explicaciones, puedes hacerlo sin problemas.
  • 2. Tras esta ducha fría vuelve a elevar la temperatura, poniendo el agua tan caliente como puedas aguantarla: esto hará que se abran tus capilares y se incremente el ritmo sanguíneo.
  • 3. Ahora vuelve a ducharte con agua fría durante otros 30 segundos. Este es el paso más importante. Siempre tienes que acabar con la ducha fría.
Un truco tan antiguo como bañarse
Ni que decir tiene que Dumontet no ha descubierto la pólvora. Alternar baños fríos y calientes era una práctica habitual en todos los baños de la Edad Antigua y sigue siendo una terapia convencional de los balnearios, pero por alguna razón (probablemente, que no nos gusta el agua fría) no solemos practicarlo en casa. Y es un error. Diversos estudios muestran, al menos, estas ventajas de ducharse con agua fría:
•Reduce el estrés
En un estudio sobre los radicales libres, diez sujetos sanos tomaron baños en agua enfriada con hielo y mostraron una mejor adaptación al estrés oxidativo y un aumento de la tolerancia al estrés.
•Mejora nuestras defensas
Otro estudio mostró que tomar a diario una ducha fría incrementa el número de leucocitos en nuestro cuerpo, pues al tratar de calentarse, el cuerpo activa el sistema inmune.
•Mejora la circulación
Bajo el agua fría nuestras arterias y venas se contraen y este endurecimiento temporal permite que la sangre fluya a mayor presión, algo positivo para nuestra salud cardiovascular.
•Nos ayuda a combatir la depresión
Un estudio de 2008 mostró que tomar duchas frías estimula nuestro sistema nervioso simpático, lo que provoca un aumento de los niveles de beta-endorfinas en la sangre, que tienen un efecto antidepresivo.




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Sin duda, ducharse a diario es un hábito generalizado en nuestra sociedad. Sin embargo, ¿sabías que esto podría ser perjudicial para la salud de tu piel?

Así lo afirma José Carlos Moreno, presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), pues señala que el exceso de higiene alteraría las defensas naturales de la piel, constituidas principalmente por grasas, que determinarán una hidratación natural y evitarán el desarrollo de gérmenes patógenos.

“Más que de higiene excesiva deberíamos hablar de higiene inadecuada”, dice Moreno, ya que el principal error radica en enjabonar cada día todo el cuerpo.

Por lo tanto, el experto sugiere que las cuatro áreas que deben lavarse a diario son axilas, pies, genitales y manos, mientras que el resto del cuerpo bastará con dos a tres veces por semana.

María José Alonso, dermatóloga del Hospital Virgen del Mar en Almería, España, afirma que “ducharse cada día no es una necesidad como tal, salvo que la piel esté sucia. Las zonas de periné y genitales, por supuesto, sí lo necesitan”.

Lo más probable es que esto no cambie nuestros hábitos, sin embargo el sitio Salud180, recomienda tener en consideración estos tips para evitar daños en la piel.

- En la higiene diaria, se debe disminuir el uso de jabón.

- Secarse al aire, puesto que el uso de toalla debilita la capa superficial de la epidermis. Si no se tiene el tiempo para que el agua se evapore se debe usar una toalla de material suave.

-Al comprar jabones conviene que esté compuesto por extractos de aceites vegetales, ya que estos mantienen y regeneran el manto protector de la piel y respetan el PH natural de esta.

- Darse baños con agua tibia, pues el agua caliente daña más la piel y puede causar flacidez.

Es más, respecto a este último punto, la Revista Buena Salud indica que el agua fresca, a 24ºC, tiene un efecto tonificante en la piel, ya que a esta temperatura el agua tiene una acción vasoconstrictora periférica, aumentando la presión arterial. El efecto inmediato es sentirse más activo y despierto.

Entonces, la recomendación de los profesionales es realizar una higiene apropiada, evitando los productos irritantes para el cuerpo, puesto que la salud es lo primero.




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Sin duda, ducharse a diario es un hábito generalizado en nuestra sociedad. Sin embargo, ¿sabías que esto podría ser perjudicial para la salud de tu piel?

Así lo afirma José Carlos Moreno, presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), pues señala que el exceso de higiene alteraría las defensas naturales de la piel, constituidas principalmente por grasas, que determinarán una hidratación natural y evitarán el desarrollo de gérmenes patógenos.

“Más que de higiene excesiva deberíamos hablar de higiene inadecuada”, dice Moreno, ya que el principal error radica en enjabonar cada día todo el cuerpo.

Por lo tanto, el experto sugiere que las cuatro áreas que deben lavarse a diario son axilas, pies, genitales y manos, mientras que el resto del cuerpo bastará con dos a tres veces por semana.

María José Alonso, dermatóloga del Hospital Virgen del Mar en Almería, España, afirma que “ducharse cada día no es una necesidad como tal, salvo que la piel esté sucia. Las zonas de periné y genitales, por supuesto, sí lo necesitan”.

Lo más probable es que esto no cambie nuestros hábitos, sin embargo el sitio Salud180, recomienda tener en consideración estos tips para evitar daños en la piel.

- En la higiene diaria, se debe disminuir el uso de jabón.

- Secarse al aire, puesto que el uso de toalla debilita la capa superficial de la epidermis. Si no se tiene el tiempo para que el agua se evapore se debe usar una toalla de material suave.

-Al comprar jabones conviene que esté compuesto por extractos de aceites vegetales, ya que estos mantienen y regeneran el manto protector de la piel y respetan el PH natural de esta.

- Darse baños con agua tibia, pues el agua caliente daña más la piel y puede causar flacidez.

Es más, respecto a este último punto, la Revista Buena Salud indica que el agua fresca, a 24ºC, tiene un efecto tonificante en la piel, ya que a esta temperatura el agua tiene una acción vasoconstrictora periférica, aumentando la presión arterial. El efecto inmediato es sentirse más activo y despierto.

Entonces, la recomendación de los profesionales es realizar una higiene apropiada, evitando los productos irritantes para el cuerpo, puesto que la salud es lo primero.




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