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Hablemos de hacer pipí.

No es el tema más elegante para tratar pero no se puede negar que forma parte de nuestras vidas y resulta interesante enterarse de algunos detalles sobre qué pasa antes de que la orina salga de nuestro cuerpo.

Así que empecemos por el lugar en el que la producimos: los riñones.

En los seres humanos tienen aproximadamente el tamaño de un puño, son de color rojo oscuro y están a ambos lados de la columna, un poco más abajo que la cintura.

Una de sus funciones principales es regular el volumen y la composición de los fluidos del cuerpo.


Para ello, filtran grandes volúmenes de plasma: por los riñones pasan entre 1.000 y 1.500 mililitros de sangre por minuto.

Tras reabsorber la mayoría de lo que es filtrado, queda esa solución concentrada de desechos metabólicos que conocemos como orina, la cual debe ser eliminada.

En otras palabras, trabajan duro para deshacerse de los desechos o toxinas, y para retener el agua que necesitas para que tu cuerpo funcione.

La orina es la mezcla de esas toxinas y el agua sobrante.

Cuando terminan su trabajo, entra a escena la otra protagonista de esta historia: la vejiga.


¡A punto de estallar!

Las vejigas tienen una enorme capacidad para estirarse.

Mira cómo lo hace ésta, que es de un cerdo:

  1. Empieza con el tamaño y la forma de una pera.
  2. A medida que se llena, las fibras de la superficie se dilatan.
  3. La presión aumenta constantemente...
  4. Hasta que los sensores te avisan que tienes que ir al baño.
¿Por qué la orina es de diferentes colores?
Lo que comes y tomas puede cambiar el color de tu orina o, a veces, indicar que no estás muy bien.

Rosa/Roja
La orina rosa o roja puede inquietarte pero la razón más probable es que comiste algo de color rojo fuerte, como remolacha o agrás, de manera que no te preocupes.

Sin embargo, la otra cosa que puede teñir tu orina de ese color es la sangre. En la mayoría de los casos, tampoco hay razón para alarmarse, pero es mejor consultar a alguien, especialmente si dura más de un día y si te duele hacer pipí.

Amarillo claro
¡Este es el color perfecto!

El color amarillo lo da el ácido úrico. Pero entre más oscura sea tu orina, más ácido úrico hay. Por eso un amarillo claro es el color indicado.

Blanco o transparente

Si tu orina es muy pálida o no tiene ningún color, puede ser que hayas tomado demasiada agua.

En casos extremos, tomar mucha agua puede ser malo, pues se lleva con ella cosas importantes que el cuerpo necesita, como la sal.

Amarillo oscuro/naranja
Si tu orina tiene un color más parecido al de la miel, es una señal de que no has tomado suficientes líquidos.

Entre más oscura, más alto el contenido de ácido úrico, y eso no es bueno, así que debes tomar más agua.

Verde
Esto puede ser el resultado del tipo de alimentos que has comido.

En algunas personas, los espárragos hacen que la orina se torne verde y que tenga un olor fuerte.

La otra cosa que puede hacer que tu pipí sea verde, o que se vuelva turbia, es una infección.

Además, puede arder cuando vas al baño.

Normalmente, esto es una señal de que algo no está bien y hay que revisarlo.

Espumosa
Si tu orina hace espuma como una soda cuando cae en el inodoro, es probable que estés orinando muy rápido, o que haya algún detergente en el agua.

Pero si siempre es gaseosa y espumosa, ve al doctor, pues puedes tener algún problema con los riñones.
¿Estás que te mueres por ir al baño?

¿Cuántas veces al día es normal hacer pipí?

Tres veces o menos

Esto es poco y significa que probablemente no estás tomando suficientes líquidos durante el día, especialmente si tu orina está muy oscura.

Cuatro a ocho veces al día
Esto es normal y muestra que probablemente estás tomando la cantidad correcta de fluidos.

Más de nueve veces
Esto es más de lo normal, pero si estás tomando mucho, tendrás que deshacerte de mucha agua. Si no estás tomando mucho, es mejor que vayas al doctor.




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Hablar sobre la necesidad frecuentemente inesperada y siempre urgente de "ir al baño" aún sigue siendo un tabú, incluso con tu médico.

Hay pacientes que han estado viviendo con un constante estado de ansiedad sobre su incontinencia urinaria, y deben trazar las ubicaciones de los baños cada vez que salen de su casa. Con frecuencia evitan usar ropa de color claro o llevan una mudada extra en su auto.

Muchas veces, los pacientes no se dan cuenta de que el problema podría haber sido tratado en la etapa inicial, antes de que eso controle su vida.

Existen cinco ideas equivocadas comunes que impiden que los pacientes hablen con sus médicos sobre su pérdida de control de la vejiga. 

Es momento de disipar estos mitos.

Mito 1: soy la única persona con incontinencia
Los otros 24.999999 millones de estadounidenses con incontinencia no estarían de acuerdo contigo. La mayoría de personas con incontinencia caen en una de dos categorías:

•Incontinencia urinaria de esfuerzo: escape de orina cuando ríes, toses, haces ejercicio, etc. Por lo general, se debe al debilitamiento de los músculos del suelo pélvico.

• Incontinencia urinaria de urgencia/vejiga hiperactiva: pérdida de orina asociada con una urgencia de orinar repentina e incontrolable. Puede ser "idiopática", lo que significa que no hay una causa subyacente o puede ser el resultado de un trastorno neurológico.

Habla con tu médico sobre tus síntomas. En ocasiones, la pérdida de control de la vejiga es el primer síntoma que se observa de un problema mayor, como la esclerosis múltiple o prolapso de los órganos pélvicos.

Mito 2: es irreversible
El objetivo de hablar con tu médico es recuperar el control que alguna vez tuviste de tu vejiga y restaurar tu calidad de vida. En muchos casos, este es un objetivo razonable.

Cuando te prepares para esta cita, asegúrate de describir en detalle cualquier otra condición que tengas, así como todos los medicamentos que tomas. Esto puede afectar el plan de tratamiento que tu médico desarrolla para ti. Incluso podrías querer mantener un registro o un diario de cuándo, cuánto y bajo qué condiciones se te escapa. Esto ayudará a que tu médico tenga un buen panorama de tu vida diaria.

Mito 3: es una parte 'normal' del envejecimiento
Aunque la pérdida de control de la vejiga se asocia comúnmente a la edad, no es algo inevitable del proceso de envejecimiento. Aunque es más común en las mujeres mayores de 40 años, la incontinencia le puede suceder a cualquier persona: hombres o mujeres, jóvenes o viejos.

Con bastante frecuencia he tenido pacientes que pensaban que el tratamiento no era una opción debido a su edad. Este no es el caso.

Si te ocurre que pierdes orina cada vez que estornudas, o si de repente tienes una necesidad incontrolable de "ir al baño" cuando enciendes el grifo del lavatrastos, considera hablar con tu médico sobre tus síntomas. Esto no es "normal", sin importar tu edad y un médico puede ayudarte a manejar esta condición antes de que empeore.

Mito 4: los medicamentos son tu única opción
Este no es el caso en lo absoluto. De hecho, las opciones de tratamiento pueden ir desde los cambios más básicos en estilo de vida y comportamiento, medicamentos, terapias de intervención como la onabotulinumtoxin A, dispositivos médicos como la neuromodulación o la cirugía. No hay dos pacientes iguales; algunos pueden necesitar instrucciones sobre los cambios de comportamiento para mejorar su control, mientras que otros pueden necesitar una combinación de terapias.

Mito 4: es molesta, pero no grave
La incontinencia es incómoda. Sin embargo, la gravedad de esta condición se mide por el nivel de estrés que causa a un paciente, y el impacto negativo que tiene sobre tu calidad de vida y sobre aquellos que tienen un contacto cercano contigo.

Habla con tu médico en las etapas iniciales, antes de convertirte en una prisionera de tu vejiga.




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Hablar sobre la necesidad frecuentemente inesperada y siempre urgente de "ir al baño" aún sigue siendo un tabú, incluso con tu médico.

Hay pacientes que han estado viviendo con un constante estado de ansiedad sobre su incontinencia urinaria, y deben trazar las ubicaciones de los baños cada vez que salen de su casa. Con frecuencia evitan usar ropa de color claro o llevan una mudada extra en su auto.

Muchas veces, los pacientes no se dan cuenta de que el problema podría haber sido tratado en la etapa inicial, antes de que eso controle su vida.

Existen cinco ideas equivocadas comunes que impiden que los pacientes hablen con sus médicos sobre su pérdida de control de la vejiga. 

Es momento de disipar estos mitos.

Mito 1: soy la única persona con incontinencia
Los otros 24.999999 millones de estadounidenses con incontinencia no estarían de acuerdo contigo. La mayoría de personas con incontinencia caen en una de dos categorías:

•Incontinencia urinaria de esfuerzo: escape de orina cuando ríes, toses, haces ejercicio, etc. Por lo general, se debe al debilitamiento de los músculos del suelo pélvico.

• Incontinencia urinaria de urgencia/vejiga hiperactiva: pérdida de orina asociada con una urgencia de orinar repentina e incontrolable. Puede ser "idiopática", lo que significa que no hay una causa subyacente o puede ser el resultado de un trastorno neurológico.

Habla con tu médico sobre tus síntomas. En ocasiones, la pérdida de control de la vejiga es el primer síntoma que se observa de un problema mayor, como la esclerosis múltiple o prolapso de los órganos pélvicos.

Mito 2: es irreversible
El objetivo de hablar con tu médico es recuperar el control que alguna vez tuviste de tu vejiga y restaurar tu calidad de vida. En muchos casos, este es un objetivo razonable.

Cuando te prepares para esta cita, asegúrate de describir en detalle cualquier otra condición que tengas, así como todos los medicamentos que tomas. Esto puede afectar el plan de tratamiento que tu médico desarrolla para ti. Incluso podrías querer mantener un registro o un diario de cuándo, cuánto y bajo qué condiciones se te escapa. Esto ayudará a que tu médico tenga un buen panorama de tu vida diaria.

Mito 3: es una parte 'normal' del envejecimiento
Aunque la pérdida de control de la vejiga se asocia comúnmente a la edad, no es algo inevitable del proceso de envejecimiento. Aunque es más común en las mujeres mayores de 40 años, la incontinencia le puede suceder a cualquier persona: hombres o mujeres, jóvenes o viejos.

Con bastante frecuencia he tenido pacientes que pensaban que el tratamiento no era una opción debido a su edad. Este no es el caso.

Si te ocurre que pierdes orina cada vez que estornudas, o si de repente tienes una necesidad incontrolable de "ir al baño" cuando enciendes el grifo del lavatrastos, considera hablar con tu médico sobre tus síntomas. Esto no es "normal", sin importar tu edad y un médico puede ayudarte a manejar esta condición antes de que empeore.

Mito 4: los medicamentos son tu única opción
Este no es el caso en lo absoluto. De hecho, las opciones de tratamiento pueden ir desde los cambios más básicos en estilo de vida y comportamiento, medicamentos, terapias de intervención como la onabotulinumtoxin A, dispositivos médicos como la neuromodulación o la cirugía. No hay dos pacientes iguales; algunos pueden necesitar instrucciones sobre los cambios de comportamiento para mejorar su control, mientras que otros pueden necesitar una combinación de terapias.

Mito 4: es molesta, pero no grave
La incontinencia es incómoda. Sin embargo, la gravedad de esta condición se mide por el nivel de estrés que causa a un paciente, y el impacto negativo que tiene sobre tu calidad de vida y sobre aquellos que tienen un contacto cercano contigo.

Habla con tu médico en las etapas iniciales, antes de convertirte en una prisionera de tu vejiga.




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Normalmente, debe ser entre transparente y amarillo. Las tonalidades verde oscuro pueden ser indicio de infección, algo mucho más frecuente en las mujeres; si llega al púrpura, es signo de fallo renal completo. El sistema urinario es vital. El aparato urinario comprende una serie de órganos, conductos, músculos y nervios que trabajan en conjunto para producir, almacenar y transportar orina.

El cuerpo absorbe los nutrientes de los alimentos y los usa para ayudar al mantenimiento de la función corporal, incluida la energía y la autorreparación.

Una vez que el organismo toma lo que necesita, algunos productos de desecho permanecen en la sangre y en el intestino. Esa es la razón de que el aparato urinario, en colaboración con los pulmones, la piel y los intestinos –que también excretan desechos–, traten de mantener en equilibrio las sustancias químicas y el agua en el cuerpo.

La diferencia entre el aparato urinario femenino y el masculino es que en los hombres la uretra es más larga, y en las mujeres es solo un conducto urinario, independiente del sistema genital.

Al día, ¿cuánto desechamos?
Los adultos eliminan cerca de un litro y medio de orina al día; depende de factores como la cantidad de líquido y alimento que se ingiere.

DATOS:
  • 50% de las mujeres sufre alguna infección urinaria a lo largo de su vida.
  • 250 cc en la vejiga desencadenan el deseo de orinar.



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Normalmente, debe ser entre transparente y amarillo. Las tonalidades verde oscuro pueden ser indicio de infección, algo mucho más frecuente en las mujeres; si llega al púrpura, es signo de fallo renal completo. El sistema urinario es vital. El aparato urinario comprende una serie de órganos, conductos, músculos y nervios que trabajan en conjunto para producir, almacenar y transportar orina.

El cuerpo absorbe los nutrientes de los alimentos y los usa para ayudar al mantenimiento de la función corporal, incluida la energía y la autorreparación.

Una vez que el organismo toma lo que necesita, algunos productos de desecho permanecen en la sangre y en el intestino. Esa es la razón de que el aparato urinario, en colaboración con los pulmones, la piel y los intestinos –que también excretan desechos–, traten de mantener en equilibrio las sustancias químicas y el agua en el cuerpo.

La diferencia entre el aparato urinario femenino y el masculino es que en los hombres la uretra es más larga, y en las mujeres es solo un conducto urinario, independiente del sistema genital.

Al día, ¿cuánto desechamos?
Los adultos eliminan cerca de un litro y medio de orina al día; depende de factores como la cantidad de líquido y alimento que se ingiere.

DATOS:
  • 50% de las mujeres sufre alguna infección urinaria a lo largo de su vida.
  • 250 cc en la vejiga desencadenan el deseo de orinar.



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Para aquellos que la toman, la orina no es un producto de desecho. De acuerdo a ellos, el cuerpo produce químicos útiles como hormonas, esteroides y enzimas para mantenerse saludable, y el excedente es perdido en la orina. Cuando la bebes, entonces estás reabsorbiendo todos esos químicos útiles que ya han sido procesados por el cuerpo y por lo tanto están es su forma más absorbible.

Como toda la medicina alternativa, la terapia de orina depende mucho de la fe, ejemplos anecdóticos y la experiencia de cada uno. Hasta ahora no hay estudios publicados en revistas científicas creíbles que la avalen. Sin embargo, y aunque no suene apetecedor, esto no ha detenido a miles de personas a adoptarla en su vida cotidiana y a hablar maravillas de ella. Lo más curioso es que los practicantes de la terapia de autoorina, como se hacen llamar, lo llevan a un nivel espiritual, que podría llegar a hacer sentido.

Sudarshan Dheer es un residente de Mumbai de 77 años que bebe su orina todas las mañanas desde hace veinte años. De acuerdo a él, la calidad de la orina es determinada por tu estado de ánimo en el momento que es procesada. La mejor es producida mientras dormimos por la noche cuando no estamos estresados. “Cualquiera que sea tu estado mental durante el sueño será tu condición cuando despiertes”, apunta. “Y es posible controlar eso mediante la práctica espiritual. Entre mejor sea tu estado mental, mejor será la calidad de tu orina, y si la consumes, mejor será tu salud”.

Esta filosofía lo ha llevado a meditar, hacer panayana por dos horas al día y comer alimentos simples y vegetarianos. Todo para estar seguro de que su orina tendrá la mejor calidad posible y su cuerpo gozará de una salud utópica. Como Dheer hay miles de personas e incluso existe una revista mensual en India llamada Shivambu que está dirigida enteramente a los consumidores de orina. La idea de que podemos sanarnos a nosotros mismos con nuestra propia medicina, sin tener que depender de factores externos, es fascinante. Pero quizá lo mejor de todo sea la disciplina mental que conllevaría adoptar una práctica como ésta, que aunque es a todas luces repulsiva, alienta a la gente a cuidar su tranquilidad y sus niveles de estrés para orinar nutrientes de calidad.




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Para aquellos que la toman, la orina no es un producto de desecho. De acuerdo a ellos, el cuerpo produce químicos útiles como hormonas, esteroides y enzimas para mantenerse saludable, y el excedente es perdido en la orina. Cuando la bebes, entonces estás reabsorbiendo todos esos químicos útiles que ya han sido procesados por el cuerpo y por lo tanto están es su forma más absorbible.

Como toda la medicina alternativa, la terapia de orina depende mucho de la fe, ejemplos anecdóticos y la experiencia de cada uno. Hasta ahora no hay estudios publicados en revistas científicas creíbles que la avalen. Sin embargo, y aunque no suene apetecedor, esto no ha detenido a miles de personas a adoptarla en su vida cotidiana y a hablar maravillas de ella. Lo más curioso es que los practicantes de la terapia de autoorina, como se hacen llamar, lo llevan a un nivel espiritual, que podría llegar a hacer sentido.

Sudarshan Dheer es un residente de Mumbai de 77 años que bebe su orina todas las mañanas desde hace veinte años. De acuerdo a él, la calidad de la orina es determinada por tu estado de ánimo en el momento que es procesada. La mejor es producida mientras dormimos por la noche cuando no estamos estresados. “Cualquiera que sea tu estado mental durante el sueño será tu condición cuando despiertes”, apunta. “Y es posible controlar eso mediante la práctica espiritual. Entre mejor sea tu estado mental, mejor será la calidad de tu orina, y si la consumes, mejor será tu salud”.

Esta filosofía lo ha llevado a meditar, hacer panayana por dos horas al día y comer alimentos simples y vegetarianos. Todo para estar seguro de que su orina tendrá la mejor calidad posible y su cuerpo gozará de una salud utópica. Como Dheer hay miles de personas e incluso existe una revista mensual en India llamada Shivambu que está dirigida enteramente a los consumidores de orina. La idea de que podemos sanarnos a nosotros mismos con nuestra propia medicina, sin tener que depender de factores externos, es fascinante. Pero quizá lo mejor de todo sea la disciplina mental que conllevaría adoptar una práctica como ésta, que aunque es a todas luces repulsiva, alienta a la gente a cuidar su tranquilidad y sus niveles de estrés para orinar nutrientes de calidad.




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"Tómese una cantidad de orina (no menos de 50 o 60 cubos llenos); déjese en infusión en un tonel grande de madera de roble, hasta que se pudra y críe gusanos, lo que hará en 14 o 15 días”. Así comienza una de las recetas para obtener fósforo, escrita por el científico inglés Robert Hooke en 1726 e inspirada en el trabajo de Henning Brand. Este alquimista alemán dedicó toda su vida a buscar una prueba de la conexión divina entre el oro y el áureo líquido que destilan nuestros riñones. No se sabe con certeza cuánta orina acumuló Brand a lo largo de los años, pero su trabajo constituyó el primer esfuerzo científico que condujo al descubrimiento de un nuevo elemento: el fósforo.

Pese a la mínima distancia gramatical, Brand nunca consiguió salvar el trecho químico entre oro y orín, y murió a finales del siglo XVII ignorante de las riquezas que se escondían entre sus cubas amoniacales. Precisamente, ese buqué distintivo de la orina, el amoníaco, es uno de los primeros tesoros descubiertos por el ser humano. Antes de que lográramos sintetizar diferentes químicos, la orina era una fuente rápida y cuantiosa de urea que, almacenada durante mucho tiempo, se convierte en amoníaco, esencial para curtir pieles de animales y preservar el blanco de la ropa... o de los dientes españoles. Al menos, así lo refleja una poesía que el romano Cayo Valerio Catulo dedicó a un tal Egnatius: “Ahora eres celtibérico, y en el país de Celtiberia lo que cada hombre mea acostumbra a utilizarlo para cepillarse los dientes (…). Que tus dientes estén tan pulidos solo muestra que estás más lleno de pis.”

Obviamente, Egnatius no era uno de los favoritos de Catulo, y por eso minaba su sonrisa con dinamita poética... y también real. La pólvora precisa carbón, sulfuros –elementos fáciles de conseguir– y también salitre (nitrato de potasio). Pero este solo comenzó a sintetizarse en el siglo XX. Previamente, quienes quisieran armarse de explosivos seguían antiguas recetas, como las del manual Instrucciones para fabricar salitre, del médico y geólogo Joseph LeConte, de 1862. Allí se puede leer: “Es necesario abastecerse de una gran cantidad de abono podrido que debe ser humedecido constantemente con orina. La mezcla será removida cada semana, y cuando el nitrato asoma superficialmente por evaporación, ya no es necesaria más orina”.

Afortunadamente, hoy los científicos recurren a nuestro “chardonnay” natural para propósitos menos extraños, aunque igual de sorprendentes. Expertos de la Clínica de Fertilidad In Vitro del Hospital William Beaumont, de Michigan, utilizan derivados de la orina para tratar la infertilidad. Aprovechando que la glándula pituitaria segrega hormonas que estimulan las gónadas, los científicos utilizan dichas hormonas para inducir la ovulación en mujeres que no producen óvulos de forma natural. En la Academia China de las Ciencias, un equipo liderado por Duanqing Pei ha encontrado el modo de extraer células humanas de la orina y reprogramarlas como neuronas con la intención de combatir enfermedades neurodegenerativas.

Entre tanto, y utilizándola como método de identificación de diversas patologías, el color de la orina, brinda mucha información.

Esta imagen de diferentes tipos reales de orina humana, fue tomada por la científica Heather West que trabaja en el área de patología de un laboratorio en Estados Unidos. Ella nos cuenta a qué se deben los diferentes colores.

1.- Púrpura. Es de un paciente con fallo renal completo.

2.- Azul. El más raro. Puede deberse a medicamentos o químicos.

3.- Verde oscuro. Posible infección urinaria.

4.- Verde según West, se trata de dilución de orina azul.

5.- Transparente. Cuando se administra demasiado suero, la orina puede ser así.

6.- Amarillo.El color normal. Se debe al pigmento urocromo.

7.- Amarillo denso. Heather West, nos cuenta que se debe a una infección.

8.- Naranja. Algunos antibióticos oscurecen la orina.

9.- Marrón. Puede indicar algún problema en el hígado.

10.- Rojo claro. Asusta, pero una causa es comer mucha remolacha.

11.- Rojo. Puede deberse a una infección, o piedras en el riñón.

12.- Rojo oscuro. Lo más probable es que se orine sangre. ¡Al médico ya!






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"Tómese una cantidad de orina (no menos de 50 o 60 cubos llenos); déjese en infusión en un tonel grande de madera de roble, hasta que se pudra y críe gusanos, lo que hará en 14 o 15 días”. Así comienza una de las recetas para obtener fósforo, escrita por el científico inglés Robert Hooke en 1726 e inspirada en el trabajo de Henning Brand. Este alquimista alemán dedicó toda su vida a buscar una prueba de la conexión divina entre el oro y el áureo líquido que destilan nuestros riñones. No se sabe con certeza cuánta orina acumuló Brand a lo largo de los años, pero su trabajo constituyó el primer esfuerzo científico que condujo al descubrimiento de un nuevo elemento: el fósforo.

Pese a la mínima distancia gramatical, Brand nunca consiguió salvar el trecho químico entre oro y orín, y murió a finales del siglo XVII ignorante de las riquezas que se escondían entre sus cubas amoniacales. Precisamente, ese buqué distintivo de la orina, el amoníaco, es uno de los primeros tesoros descubiertos por el ser humano. Antes de que lográramos sintetizar diferentes químicos, la orina era una fuente rápida y cuantiosa de urea que, almacenada durante mucho tiempo, se convierte en amoníaco, esencial para curtir pieles de animales y preservar el blanco de la ropa... o de los dientes españoles. Al menos, así lo refleja una poesía que el romano Cayo Valerio Catulo dedicó a un tal Egnatius: “Ahora eres celtibérico, y en el país de Celtiberia lo que cada hombre mea acostumbra a utilizarlo para cepillarse los dientes (…). Que tus dientes estén tan pulidos solo muestra que estás más lleno de pis.”

Obviamente, Egnatius no era uno de los favoritos de Catulo, y por eso minaba su sonrisa con dinamita poética... y también real. La pólvora precisa carbón, sulfuros –elementos fáciles de conseguir– y también salitre (nitrato de potasio). Pero este solo comenzó a sintetizarse en el siglo XX. Previamente, quienes quisieran armarse de explosivos seguían antiguas recetas, como las del manual Instrucciones para fabricar salitre, del médico y geólogo Joseph LeConte, de 1862. Allí se puede leer: “Es necesario abastecerse de una gran cantidad de abono podrido que debe ser humedecido constantemente con orina. La mezcla será removida cada semana, y cuando el nitrato asoma superficialmente por evaporación, ya no es necesaria más orina”.

Afortunadamente, hoy los científicos recurren a nuestro “chardonnay” natural para propósitos menos extraños, aunque igual de sorprendentes. Expertos de la Clínica de Fertilidad In Vitro del Hospital William Beaumont, de Michigan, utilizan derivados de la orina para tratar la infertilidad. Aprovechando que la glándula pituitaria segrega hormonas que estimulan las gónadas, los científicos utilizan dichas hormonas para inducir la ovulación en mujeres que no producen óvulos de forma natural. En la Academia China de las Ciencias, un equipo liderado por Duanqing Pei ha encontrado el modo de extraer células humanas de la orina y reprogramarlas como neuronas con la intención de combatir enfermedades neurodegenerativas.

Entre tanto, y utilizándola como método de identificación de diversas patologías, el color de la orina, brinda mucha información.

Esta imagen de diferentes tipos reales de orina humana, fue tomada por la científica Heather West que trabaja en el área de patología de un laboratorio en Estados Unidos. Ella nos cuenta a qué se deben los diferentes colores.

1.- Púrpura. Es de un paciente con fallo renal completo.

2.- Azul. El más raro. Puede deberse a medicamentos o químicos.

3.- Verde oscuro. Posible infección urinaria.

4.- Verde según West, se trata de dilución de orina azul.

5.- Transparente. Cuando se administra demasiado suero, la orina puede ser así.

6.- Amarillo.El color normal. Se debe al pigmento urocromo.

7.- Amarillo denso. Heather West, nos cuenta que se debe a una infección.

8.- Naranja. Algunos antibióticos oscurecen la orina.

9.- Marrón. Puede indicar algún problema en el hígado.

10.- Rojo claro. Asusta, pero una causa es comer mucha remolacha.

11.- Rojo. Puede deberse a una infección, o piedras en el riñón.

12.- Rojo oscuro. Lo más probable es que se orine sangre. ¡Al médico ya!






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