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Si estás haciendo deporte, no te creas estas leyendas urbanas.

Con los restos de los atracones navideños todavía colgando y el abono del gimnasio recién estrenado, las masas se aprestan a hacer ejercicio. No te creas todo lo que oyes. Estos son algunos de los mitos más extendidos:

1. Menos de media hora es como no hacer nada de deporte
¡Falso! Es tanto como decir que menos de media hora de sexo es igual que nada. Estudios recientes indican que varios esfuerzos de 10 minutos repartidos durante el día pueden ser tan beneficiosos como una sola sesión. Mucho mejor si puedes dedicar una hora al deporte, pero no te olvides de subir escaleras, caminar, cargar peso o correr detrás del autobús. Todo suma.

2. Si hago deporte puedo comer todo lo que quiera


Va a ser que no. Puede que te funcione con 18 años o si eres ectomorfo. Es cierto que haciendo ejercicio puedes (necesitas) comer más que si no lo haces. Pero no es un cheque en blanco. Con 20 minutos de bicicleta habrás quemado unas 200 Calorías. Si de premio te comes dos donuts, por valor de 500 Calorías, tienes un exceso de 300, por no hablar del problema del azúcar y las grasas trans.



3. Cuando hago deporte tengo que tomar bebidas para deportistas


Cuando haces deporte tienes que mantenerte hidratado. ¡Bebe agua! Ese mejunje azul fluorescente no es más que agua con un montón de azúcar, unas pocas sales y colorantes. A no ser que hagas algo parecido a correr una maratón, no necesitas nada de eso. Lo único que conseguirás serán calorías vacías que anularán los efectos del deporte (ver lo anterior).

4. Si no me siento con fuerzas, es mejor no hacer deporte


En realidad funciona al revés. Cuando haces deporte, en pocos días sientes que tienes más energía. Como te acuestas más cansado, duermes mejor y te levantas con más fuerzas al día siguiente (las agujetas se pasan). No obstante, también es importante hacer deporte en el momento del día en que te encuentres mejor. Hay quien funciona mejor por la mañana y quien prefiere la tarde.

5. Para perder grasa tengo que hacer cardio y nada más


El ejercicio cardiovascular quema grasa, no hay discusión. Pero no es suficiente. Sin embargo, los ejercicios de fuerza ayudan a aumentar la masa muscular, y más masa muscular significa menos grasa corporal. Además, los ejercicios de fuerza o intervalos queman grasa después de terminar, y durante horas.



6. No pain, no gain


Sin dolor no hay resultados, dicen. Aunque depende de tu definición de dolor. Si te refieres a la “quemazón” muscular del esfuerzo o tener agujetas al día siguiente, entonces necesitas dolor. Pero si algo te duele de verdad, es que estás cerca de sufrir una lesión. Escucha a tu cuerpo.



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Si estás haciendo deporte, no te creas estas leyendas urbanas.

Con los restos de los atracones navideños todavía colgando y el abono del gimnasio recién estrenado, las masas se aprestan a hacer ejercicio. No te creas todo lo que oyes. Estos son algunos de los mitos más extendidos:

1. Menos de media hora es como no hacer nada de deporte
¡Falso! Es tanto como decir que menos de media hora de sexo es igual que nada. Estudios recientes indican que varios esfuerzos de 10 minutos repartidos durante el día pueden ser tan beneficiosos como una sola sesión. Mucho mejor si puedes dedicar una hora al deporte, pero no te olvides de subir escaleras, caminar, cargar peso o correr detrás del autobús. Todo suma.

2. Si hago deporte puedo comer todo lo que quiera


Va a ser que no. Puede que te funcione con 18 años o si eres ectomorfo. Es cierto que haciendo ejercicio puedes (necesitas) comer más que si no lo haces. Pero no es un cheque en blanco. Con 20 minutos de bicicleta habrás quemado unas 200 Calorías. Si de premio te comes dos donuts, por valor de 500 Calorías, tienes un exceso de 300, por no hablar del problema del azúcar y las grasas trans.



3. Cuando hago deporte tengo que tomar bebidas para deportistas


Cuando haces deporte tienes que mantenerte hidratado. ¡Bebe agua! Ese mejunje azul fluorescente no es más que agua con un montón de azúcar, unas pocas sales y colorantes. A no ser que hagas algo parecido a correr una maratón, no necesitas nada de eso. Lo único que conseguirás serán calorías vacías que anularán los efectos del deporte (ver lo anterior).

4. Si no me siento con fuerzas, es mejor no hacer deporte


En realidad funciona al revés. Cuando haces deporte, en pocos días sientes que tienes más energía. Como te acuestas más cansado, duermes mejor y te levantas con más fuerzas al día siguiente (las agujetas se pasan). No obstante, también es importante hacer deporte en el momento del día en que te encuentres mejor. Hay quien funciona mejor por la mañana y quien prefiere la tarde.

5. Para perder grasa tengo que hacer cardio y nada más


El ejercicio cardiovascular quema grasa, no hay discusión. Pero no es suficiente. Sin embargo, los ejercicios de fuerza ayudan a aumentar la masa muscular, y más masa muscular significa menos grasa corporal. Además, los ejercicios de fuerza o intervalos queman grasa después de terminar, y durante horas.



6. No pain, no gain


Sin dolor no hay resultados, dicen. Aunque depende de tu definición de dolor. Si te refieres a la “quemazón” muscular del esfuerzo o tener agujetas al día siguiente, entonces necesitas dolor. Pero si algo te duele de verdad, es que estás cerca de sufrir una lesión. Escucha a tu cuerpo.



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Se sabe que para perder peso hay que comer menos, pero uno de los mayores obstáculos para cambiar nuestro hábitos alimenticios es tener hambre.
Los científicos saben desde hace tiempo que hay una hormona clave en el sistema que regula el apetito, llamada PYY, que puede reducir en el ser humano el impulso de comer en exceso.

Pero hasta ahora había sido imposible encontrar la forma de hacer llegar este compuesto a la corriente sanguínea para ayudar a la gente que intenta adelgazar.
Una nueva investigación de científicos de la Universidad de Syracuse en Estados Unidos y la Universidad de Murdoch en Australia, parece haber encontrado la solución.
El estudio, publicado en Journal of Medicinal Chemistry(Revista de Química Farmacéutica), afirma que usando una vitamina B12 como "vehículo" para transportar a la hormona PYY ésta puede pasar por el sistema digestivo sin ser destruida y llegar a la sangre "intacta".
Con este método, afirman los investigadores, ahora se podrá producir una goma de mascar o una tableta que, ingerida después de una comida balanceada, suprima el apetito del consumidor hasta su siguiente comida.
Sería una herramienta similar a la que se usa actualmente con los chicles y tabletas de nicotina para ayudar a la gente a dejar de fumar, dicen los autores.
"Un chicle cubierto de PYY sería una forma natural de ayudar a la gente a perder peso" expresa el doctor Robert Doyle, quien dirigió el estudio.

Podrían comer una comida balanceada y después mascar una barra de chicle para sentirse llenos, agrega.

"Disfraz" hormonal

La hormona PYY es un compuesto que liberan las células del tracto gastrointestinal en respuesta a la alimentación.
Cuando la gente come se libera PYY de forma natural en su corriente sanguínea. La cantidad de PYY que se libera se incrementa dependiendo del número de calorías que se consuman.
Es decir, entre más come una persona, se incrementa su nivel de PYY en la sangre y se reduce su apetito.
Sin embargo, los estudios han demostrado que las personas obesas tienen concentraciones más bajas de PYY en la sangre, tanto al ayunar como después de comer, que las personas de peso normal.
Y experimentos en los que se inyectó una infusión de PYY de forma intravenosa a un grupo de voluntarios tanto obesos como no obesos se observó una reducción en el número de calorías que ambos grupos consumían.
El uso de una inyección intravenosa no es una herramienta práctica para ayudar a la gente a perder peso. Y hasta ahora había sido imposible encontrar la forma de consumir oralmente la hormona PYY sin que ésta sea destruida por los ácidos gástricos.
"Cuando se toma oralmente, la hormona queda destruida en el estómago" explica el doctor Doyle.
"Y lo que no se destruye allí enfrenta dificultades para atravesar los intestinos hacia la corriente sanguínea", agrega.
El nuevo método diseñado por el equipo del doctor Doyle logra "disfrazar" a la hormona PYY con la vitamina B12 para que pase por el sistema digestivo relativamente ilesa.
"La primera fase del estudio era demostrar que podíamos hacer llegar a la corriente sanguínea una cantidad clínicamente importante de PYY", dice el investigador.
"Lo logramos, y estamos muy emocionados con los resultados".
Ahora, los científicos están trabajando en la forma de insertar el sistema de vitamina B12 y PYY a un chicle o tableta oral para crear un suplemento nutricional para ayudar a la gente a sentirse llena y adelgazar.
"El suplemento de PYY comenzaría a ser liberado unas tres o cuatro horas más tarde, reduciendo el apetito de la persona a medida que se acerca a su próxima comida" señala el científico.




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Se sabe que para perder peso hay que comer menos, pero uno de los mayores obstáculos para cambiar nuestro hábitos alimenticios es tener hambre.
Los científicos saben desde hace tiempo que hay una hormona clave en el sistema que regula el apetito, llamada PYY, que puede reducir en el ser humano el impulso de comer en exceso.

Pero hasta ahora había sido imposible encontrar la forma de hacer llegar este compuesto a la corriente sanguínea para ayudar a la gente que intenta adelgazar.
Una nueva investigación de científicos de la Universidad de Syracuse en Estados Unidos y la Universidad de Murdoch en Australia, parece haber encontrado la solución.
El estudio, publicado en Journal of Medicinal Chemistry(Revista de Química Farmacéutica), afirma que usando una vitamina B12 como "vehículo" para transportar a la hormona PYY ésta puede pasar por el sistema digestivo sin ser destruida y llegar a la sangre "intacta".
Con este método, afirman los investigadores, ahora se podrá producir una goma de mascar o una tableta que, ingerida después de una comida balanceada, suprima el apetito del consumidor hasta su siguiente comida.
Sería una herramienta similar a la que se usa actualmente con los chicles y tabletas de nicotina para ayudar a la gente a dejar de fumar, dicen los autores.
"Un chicle cubierto de PYY sería una forma natural de ayudar a la gente a perder peso" expresa el doctor Robert Doyle, quien dirigió el estudio.

Podrían comer una comida balanceada y después mascar una barra de chicle para sentirse llenos, agrega.

"Disfraz" hormonal

La hormona PYY es un compuesto que liberan las células del tracto gastrointestinal en respuesta a la alimentación.
Cuando la gente come se libera PYY de forma natural en su corriente sanguínea. La cantidad de PYY que se libera se incrementa dependiendo del número de calorías que se consuman.
Es decir, entre más come una persona, se incrementa su nivel de PYY en la sangre y se reduce su apetito.
Sin embargo, los estudios han demostrado que las personas obesas tienen concentraciones más bajas de PYY en la sangre, tanto al ayunar como después de comer, que las personas de peso normal.
Y experimentos en los que se inyectó una infusión de PYY de forma intravenosa a un grupo de voluntarios tanto obesos como no obesos se observó una reducción en el número de calorías que ambos grupos consumían.
El uso de una inyección intravenosa no es una herramienta práctica para ayudar a la gente a perder peso. Y hasta ahora había sido imposible encontrar la forma de consumir oralmente la hormona PYY sin que ésta sea destruida por los ácidos gástricos.
"Cuando se toma oralmente, la hormona queda destruida en el estómago" explica el doctor Doyle.
"Y lo que no se destruye allí enfrenta dificultades para atravesar los intestinos hacia la corriente sanguínea", agrega.
El nuevo método diseñado por el equipo del doctor Doyle logra "disfrazar" a la hormona PYY con la vitamina B12 para que pase por el sistema digestivo relativamente ilesa.
"La primera fase del estudio era demostrar que podíamos hacer llegar a la corriente sanguínea una cantidad clínicamente importante de PYY", dice el investigador.
"Lo logramos, y estamos muy emocionados con los resultados".
Ahora, los científicos están trabajando en la forma de insertar el sistema de vitamina B12 y PYY a un chicle o tableta oral para crear un suplemento nutricional para ayudar a la gente a sentirse llena y adelgazar.
"El suplemento de PYY comenzaría a ser liberado unas tres o cuatro horas más tarde, reduciendo el apetito de la persona a medida que se acerca a su próxima comida" señala el científico.




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