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Descubren otro uso de la cáscara de cítricos

La técnica permite limpiar aguas que tienen metales pesados y compuestos orgánicos mediante cáscaras de naranja y pomelo.

Un material adsorbente fabricado con cáscaras de frutas como la naranja y la toronja permite limpiar aguas que contienen metales pesados y compuestos orgánicos que son considerados contaminantes.

Investigadores de la Universidad de Granada (UGR), del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Electroquímica (CIDETEQ), y el Centro de Ingeniería y Desarrollo Industrial (CIDESI), ambos de México, desarrollaron este material para el tratamiento de residuales.

Las cáscaras de cítricos son deshechos que ocupan un gran volumen (en el mundo se producen 38,2 millones de toneladas al año) y no tienen grandes utilidades en la actualidad dentro de la industria alimentaria.

El estudio llevado a cabo por los autores de este trabajo ha demostrado que es posible empacar estos nuevos materiales de forma similar a un filtro por el cual se hace pasar el agua contaminada en un proceso con un flujo continuo, tal como se realizan los tratamientos de aguas residuales. Mediante este estudio a escala laboratorio, ha sido posible obtener parámetros de diseño para proyectar el uso de estos materiales a mayor escala.

“Los resultados muestran gran potencial de uso de estos materiales como adsorbentes capaces de competir contra el carbón activado comercial para la adsorción y recuperación de metales presentes en las aguas residuales, de tal forma que se podrían realizar procesos sostenibles en donde se obtengan productos con alto valor comercial a partir de residuos de la industria alimentaria”, señala el investigador Luis Alberto Romero Cano, del Grupo de Investigación en Materiales de Carbón de la Facultad de Ciencias de la UGR.

telesurtv
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El consumo de café moca puede mejorar su capacidad de atención

Una investigación confirmó que el chocolate reduce los efectos que producen la ansiedad de la cafeína, ¡una buena razón para beber café con leche moca!

El consumo de chocolate y cafeína al mismo tiempo contribuye a mejorar la capacidad de atención, revela un estudio conjunto entre científicos de la Universidad de Clarkson y de Georgia.

Después de un año de pruebas a grupos de voluntarios que bebieron diferentes combinaciones, incluyendo el cacao molido, cacao con cafeína y cafeína sin cacao, los investigadores midieron los niveles de atención.

Los resultados mostraron que quienes consumían cafeína y cacao tenían niveles mucho más bajos de ansiedad que quienes solo bebieron café. También mejoraron sus niveles de atención a diferencia de quienes solo tomaron chocolate.


El grupo que solo bebió café no vio cambios reales en su energía o capacidad de atención. Sin embargo, se encontró que eran más propensos a enojarse después de las tareas de concentración.

El investigador de la Universidad de Clarkson, Ali Boolani, explicó que el chocolate aumenta el flujo sanguíneo cerebral, lo que aumenta la cognición y atención mientras que la cafeína por sí sola puede aumentar la ansiedad.

telesurtv
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Descubramos el azúcar oculto en los alimentos

Es fácil reducir el consumo de azúcar al endulzar cafés e infusiones, pero muy complicado calcular cuánto consumimos a través de los alimentos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) es rotunda en su último comunicado al respecto: debemos reducir el consumo de este producto a seis cucharaditas diarias.

Si queremos hacer caso a las recomendaciones de las autoridades sanitarias, no hace falta decir que debemos eliminar toda la bollería, los dulces y las golosinas de nuestra dieta. Productos que, aunque pudiera parecer lo contrario, no sólo consume de forma mayoritaria la población infantil, sino también los adultos.

Grandes y pequeños toman, asimismo, helados y refrescos azucarados, productos que antiguamente, según el experto en salud Ata Pouramini, se "consumían excepcionalmente, mientras que hoy forman parte de la dieta diaria". A ellos les achaca el experto mucha de la culpa de los índices de obesidad y de los malos indicadores de salud, no sólo en los países industrializados, sino en todo el mundo.

El autor de Baby Sugar, un cuento ilustrado en el que se enseña a padres e hijos a reconocer el azúcar oculto, nos ayuda, con estos consejos, a no sobrepasar esas famosas seis cucharaditas recomendadas, más o menos unos 25 gramos.

1. No pasemos por alto la expresión «azúcares añadidos». Nos hemos acostumbrado a ella y engloba una serie de sustancias claramente perjudiciales para la salud cardiovascular. Hablamos de fructosa, sirope de maíz, otros siropes, agave y miel.

2. Cuidado con la fruta enlatada. Echemos a la cesta de la compra la que esté conservada en su propio jugo. De lo contrario lo estará en sirope, con todas las calorías y efectos negativos de este producto.

3. La fruta natural, necesaria y beneficiosa, también tiene mucho azúcar, que puede perjudicar a personas con tendencia a la diabetes. Así pues, plátano, mango y sandía, de excelentes propiedades, deben relegarse a último puesto de la lista, si de azúcar se trata.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que debemos reducir el consumo de azúcar a seis cucharaditas diarias.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que debemos reducir el consumo de azúcar a seis cucharaditas diarias.

4. El azúcar presente en los hidratos complejos se asimila de forma más lenta en la sangre, sin producir esas subidas y bajadas de insulina, que nos llevan a picar entre horas y a tener cambios de humor. Hablamos de alimentos de consumo diario como cereales, arroz y pasta. Sustituyéndolos por otros integrales y ganaremos salud.

5. El azúcar está presente en el 20 % de la composición de los cigarrillos. De ahí, que aparte de la ansiedad de dotar al organismo de una recompensa constante, necesitamos el dulce cuando dejamos de fumar. Cuidado.

Ata Pouramini recuerda, por último, que "los menores son las verdaderas víctimas de la mala alimentación y que, ante las advertencias de las autoridades sanitarias, el azúcar industrial se camufla en los "falsos alimentos sanos", como los zumos y batidos de frutas envasados".

hispantv
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¡Conozca el peligro que se esconde dentro de las manzanas!

Existen ocasiones cuando la manzana, conocida como la fruta de la salud, puede resultar letal, afirman científicos.

No hay cosa más sana que comer en ayunas una manzana, sostiene el refrán y es verdad: esta fruta contiene una gran cantidad de vitaminas y antioxidantes que mejoran nuestra salud. Sin embargo, comer manzanas enteras, con huesos, puede llevar a la muerte, según un artículo de National Geographic, publicado este lunes.

Es ampliamente reconocido que el consumo de manzanas resulta útil para la prevención de muchas enfermedades, entre ellas el cáncer. Aunque en comparación con otras frutas las manzanas no contienen mucha vitamina C, son ricas en antioxidantes. La fibra de manzana estimula el peristaltismo intestinal, tiene un efecto positivo sobre el corazón y reduce el nivel de colesterol.

Algunos nutricionistas incluso aconsejan comer manzanas enteras, aunque esto puede causar daños graves: los huesos de la manzana contienen una sustancia química mortal llamada "amigdalina", que también se encuentra en los huesos de cerezas, almendras, melocotones y ciruelas en cantidades diferentes, indica el artículo.

 Consumir manzanas enteras puede resultar en pérdida de la conciencia e incluso puede ser fatal.

Consumir manzanas enteras puede resultar en pérdida de la conciencia e incluso puede ser fatal.

Los científicos nos recuerdan el peligro que se oculta dentro de la fruta. Consumida en cantidades reducidas, la amigdalina provoca dolor de cabeza y náuseas, mientras una cantidad mayor puede resultar en cianosis severa, convulsiones, pérdida de la conciencia e incluso puede ser fatal.

En Nueva Zelanda se registraron casos de intoxicación con amigdalina tras el consumo de 30 a 60 huesos del albaricoque. A pesar de que el número exacto de manzanas enteras que hay que comer para causar un daño considerable para la salud no ha sido calculado, es necesario recordar que el hueso de la manzana contiene veneno, incluso en concentraciones bajas.

hispantv
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  • Facilitan un peso saludable Según estudios preliminares, consumir en forma regular jugo de cereza ácida ayuda a perder peso. Un informe publicado por el centro cardiovascular de la Universidad de Michigan asegura que ratones de laboratorio que consumieron tarta de cerezas incrementaron mucho menos su peso que aquellos que no lo hicieron siguiendo la misma dieta.
  • Eliminan la gota y la artritis Tanto la artritis como la gota son dos enfermedades muy dolorosas que hacen que la vida diaria sea muy difícil de sobrellevar. Por fortuna, está comprobado que las cerezas reducen la posibilidad de contraer gota en un alto porcentaje. Además, consumir jugo de cereza ácido reduce el dolor asociado a la osteoartritis. Esto se debe a las antocianinas de las cerezas, que destacan por sus propiedades antinflamatorias. 
  • Ayudarían en el tratamiento del alzheimer Un estudio reciente realizado por los investigadores de la universidad de Michigan asegura que el consumo de tarta de cereza de forma regular ayuda a hacer más lento el proceso degenerativo al que se ve sometida una persona que sufre de Alzheimer. Si bien es un avance en el estudio de esta enfermedad, los resultados aún no son del todo fiables y falta recabar mucha información. 
  • Te ayudan a dormir Beber jugo de cerezas antes de cenar aumenta los niveles de melatonina, una sustancia natural que regula el sueño. 
  • Alivian el dolor muscular Las cerezas están repletas de antioxidantes, que según se ha demostrado contienen propiedades antinflamatorias. Esto significa que si comes cerezas o bebes su jugo podrás calmar los dolores musculares que aparecen por realizar mucho ejercicio o tener una mala postura. Esto las convierte en la fruta ideal para llevar a los entrenamientos de ejercicio intenso. Inclusive puede ser perfectamente utilizada por aquellas personas que sufren dolores musculares crónicos.



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La berenjena es deliciosa y nutritiva, pero ¿sabes cuáles son sus beneficios exactamente?

  • La berenjena contiene hierro, calcio y otros minerales los cuales suministran los nutrientes esenciales requeridos por el cuerpo.
  • Las berenjenas contienen ciertos fitonutrientes esenciales que mejoran la circulación de la sangre y nutren el cerebro. Pero recuerda, estos nutrientes se encuentran en la piel de la berenjena, así que no la tires a la basura.
  • Ellas proporcionan fibra, que protege el tracto digestivo. De hecho, el consumo regular de berenjenas previene de cáncer de colon.
  • La berenjena es baja en calorías, no contiene grasa y su alto contenido de fibra te ayuda a sentirte lleno.
  • Durante siglos, las berenjenas se han utilizado para el control y la gestión de la diabetes, gracias al alto contenido de fibra y carbohidratos solubles.
  • Las berenjenas tienen un papel importante en el cuidado del corazón. Los estudios demuestran que pueden disminuir el colesterol "malo". Pero se les debe cocinar de la manera correcta para obtener estos beneficios. Por ejemplo la berenjena frita absorbe una gran cantidad de grasa, por lo que es perjudicial y pesada. En su lugar, la debes de hornear a 400 grados.
  • Las berenjenas son ricas en bioflavonoides, que son conocidas porque controlan la presión arterial y alivian el estrés.
  • El consumo regular de berenjena previene la formación de coágulos en la sangre, gracias a la vitamina K y bioflavonoides, que refuerza los capilares.




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La gastronomía está llena de historias, más o menos reales, sobre alimentos que podrían matarnos o, al menos, causarnos una buena intoxicación.

Verduras que sólo pueden comerse cocinadas, frutas cuyas semillas están cargadas de veneno y un largo etcétera que nos hace bastante reticentes a la hora de ingerir ciertos alimentos demonizados.
Éste es el caso de las papas brotadas o verdes; que tienen fama de ser muy perjudiciales para nuestra salud, por lo que finalmente acabamos prefiriendo prevenir a curar y las tiramos cuando el más mínimo atisbo de brote comienza a asomar. ¿Pero es realmente necesario ser tan precavidos? ¿Realmente estamos en peligro si comemos patatas en este estado?

¿A qué se deben los brotes y el enverdecimiento?
Antes de entrar en si son tóxicos o no, primero vamos a ver a qué se deben estos dos fenómenos tan típicos de las papas.

Aunque el hecho de crecer bajo el suelo hace que muchas personas piensen que las papas son raíces, en realidad son un tipo de tallos modificados, llamados tubérculos, que crecen en el subsuelo con el fin de proteger a la planta de las bajas temperaturas del invierno.

Por otro lado, para poder sobrevivir durante estos periodos de heladas también tienen la capacidad de producir mediante la fotosíntesis un gran número de nutrientes que en gran parte sirven de alimento a la propia planta, pero también permanecen en el interior del tubérculo una vez extraído para su consumo.
Y es precisamente después de su recogida cuando empiezan los “problemas”. En un inicio, es habitual ver en su piel una especie de manchitas, por las que pasado un tiempo comenzarán a crecer los temidos brotes.

Esto se debe a que dichos puntos no son más que los nudos del tallo, por lo que bajo ciertas condiciones de humedad, calor y luz, la planta empezará a brotar de nuevo.

Es un momento que, lógicamente, puede posponerse guardando las papas en un lugar fresco, oscuro y seco, pero aún así acaba apareciendo tarde o temprano, acompañado de un curioso enverdecimiento de la piel y el fruto, que se debe al aumento de la clorofila; una sustancia que, es necesaria para que las plantas lleven a cabo la fotosíntesis.

¿Son venenosas las patatas brotadas y verdes?
La clorofila no es para nada tóxica y, de hecho, posee ciertas propiedades muy beneficiosas para la salud, pero su aumento en el interior de la patata no llega sólo, sino que lo acompaña otra sustancia, llamada solanina, que sí que puede perjudicarnos si la tomamos en gran cantidad.

Esto se debe a que es un alcaloide, producido de forma natural por plantas solanáceas, como la papa, con el fin de defenderse del consumo por parte de animales herbívoros, que además también son repelidos por su sabor amargo.

Por este motivo, cuando comienzan a aparecer los brotes y la piel se torna de color verde, es aconsejable eliminar muy bien la zona afectada o desecharla totalmente.

De todos modos, no debe cundir el pánico; pues, si bien es cierto que la dosis letal de solanina para humanos adultos es de 420 gramos, es prácticamente imposible tomar tal cantidad. En primer lugar, porque su sabor amargo haría que dejásemos de comer antes de llegar hasta ahí y, en segundo lugar, porque gran parte del alcaloide se encuentra situado en la piel, de modo que sólo el hecho de pelarlas eliminaría gran parte del peligro.

El último problema es que una vez que la planta haya empezado a brotar deberá tirar de sus reservas nutritivas, por lo que el aporte nutricional del alimento será mucho más bajo que en condiciones normales. Vamos, que no vale la pena para nada tomarlas en ese momento. No nos aportarán nada y, además, las tomaremos con miedo. Lo que sí podéis hacer es aprovechar la ocasión para sembrarlas y obtener vuestro propio cultivo. Así, en un futuro tendréis patatas nuevas sanas, sabrosas y cultivadas por vosotros mismos. Con la ilusión que eso hace.




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  • Presión arterial Mantener una baja ingesta de sodio es esencial para reducir la presión arterial. Sin embargo, también el aumento de la ingesta de potasio (presente en los plátanos o en las chirimoyas) puede ser igual o más importante debido a sus efectos vasodilatadores. Según la National Health and Nutrition Examination Survey,menos del 2% de los adultos cumple con la cantidad diaria recomendada de 4700 mg de potasio. Además, una alta ingesta de alimentos ricos en potasio (también presentes en las espinacas, las acelgas o las patatas) ha sido asociada a un 20% menos de riesgo de muerte por cualquier causa.
  • Asma Una investigación llevada a cabo por el Imperial College de Londres (Reino Unido) descubrió que los niños que consumían al menos un plátano al día tenían un 34% menos de probabilidades de desarrollar asma.
  • Memoria y estado de ánimo Los plátanos también contienen triptófano, un aminoácido esencial de las proteínas cuyos estudios han sugerido que juega un papel vital en la preservación de la memoria y también para mejorar el estado de ánimo. Eso sí, el consumo excesivo de plátanos puede ser perjudicial para los riñones, ya que si estos no son capaces de eliminar el exceso de potasio de la sangre, puede ser fatal.
  • Aporte nutricional de una banana Vitaminas que nos aporta un plátano: vitamina A, vitamina B1, vitamina B2, vitamina B3, vitamina B6, vitamina B9, vitamina C, vitamina E y vitamina K. Un plátano contiene hidratos de carbono, minerales, vitaminas, fibra y otros nutrientes como los taninos, cuya acción astringente ante los episodios diarreicos es clave. No contiene grasa, ni colesterol, ni sodio.
  • Cáncer El consumo de bananas, naranjas y zumo de naranja natural durante los dos primeros años de vida puede reducir el riesgo de desarrollar leucemia infantil. Teniendo en cuenta que cada plátano tiene aproximadamente 12 mg de vitamina C, esta dulce fruta puede ayudar a combatir la formación de radicales libres que dañan a nuestro cuerpo causando, en el más leve de los casos, envejecimiento y en el peor, graves enfermedades como el cáncer. Además, la alta ingesta de fibra de las frutas y verduras como los plátanos están asociadas a un menor riesgo de cáncer colorrectal.
  • Salud del corazón El contenido de fibra, potasio, vitamina C y B6 del plátano es uno de los mejores aliados para la salud del corazón. Un aumento en la ingesta de potasio junto con una disminución en la de sodio es crucial para reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular, según Mark Houston, investigador de la Escuela de Medicina de Vanderbilt y el director del Instituto de Hipertensión del hospital St Thomas en Tennessee (EE.UU.). En su estudio, los expertos descubrieron que aquellos que consumieron 4.069 mg de potasio al día tenían un 49% menos de riesgo de muerte por enfermedad isquémica del corazón en comparación con los que consumían 1.000 mg al día. Además, el alto consumo de potasio también ha sido asociado a un menor riesgo de accidente cerebrovascular o a la reducción de formación de cálculos renales.
  • Diabetes Diversos estudios han demostrado que los diabéticos tipo 1 que consumen mucha fibra tienen niveles más bajos de glucosa en sangre que los diabéticos tipo 2. Un plátano mediano proporciona alrededor de 3 gramos de fibra. Según las guías alimenticias, se recomiendan de 21 a 25 gramos de fibra al día para las mujeres y de 30 a 38 gramos de fibra para los hombres.
  • Diarrea Para el tratamiento de la diarrea son recomendables alimentos suaves como la compota de manzana o de plátano; y es que durante los episodios de diarrea, se pierden una gran cantidad de electrolitos como el potasio, haciendo que nos sintamos débiles. Gracias al plátano podemos promover la regularidad y reponer las reservas perdidas de potasio.



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¿De verdad existen alimentos capaces de reducir el cáncer, extender la esperanza de vida o evitar enfermedades?
  • Chocolate Antidepresivo, simulador del enamoramiento…las propiedades que se le han dado al chocolate son numerosas, pero hasta ahora no se había demostrado que podía aumentar la inteligencia. Al menos en caracoles. Esto es lo que han conseguido expertos de la Universidad de Calgary que alimentaron con un flavonoide del chocolate, la epicatechina a un grupo de caracoles de estanque (Lymnaea stagnalis). Los resultados mostraron que con esta dieta, los moluscos aumentaban su memoria, tanto en capacidad de retención, como en duración de las mismas. El estudio ha sido publicado en The Journal of Experimental Biology.
  • Brócoli Un estudio de la Universidad de Illinois ha identificado los genes que controlan la acumulación de compuestos fenólicos en el brócoli, uno de los vegetales con mayor cantidad de estos compuestos, asociados con una reducción en el riesgo de enfermedades coronarias, diabetes de tipo II, asma y diferentes tipos de cáncer.
  • Rábano picante La Armoracia rusticana contiene compuestos anticancerígenos como el glucosinolato. Un estudio de la Universidad de Illinois ha documentado por primera vez cómo este compuesto elimina los radicales libres que provocan cáncer. Los resultados muestran que esta raíz, prima de la mostaza, tiene hasta 10 veces más glucosinolato que el brócoli.
  • Mora Frambuesas, bayas de Goji o Acai, arándanos… Todos ellos llegan a los titulares mencionando sus virtudes nutritivas, pero parece que la mora (Morus nigra) tiene mucho que decir. Un estudio realizado por la Universidad de la Agricultura de Cracovia (Polonia) ha comparado las frambuesas (rojas y negras), moras y arándanos y ha descubierto que el contenido de antioxidantes de las moras es hasta tres veces mayor que en las demás. Por si fuera poco, en el rubro de compuestos fenólicos, la mora superaba por un 1000% a sus primas. Estas cualidades afectan de modo positivo a la salud cardiovascular y la esperanza de vida reduciendo los signos de envejecimiento.
  • Cebolla Si la quercetina, un flavonoide propio de la cebolla, se combina con el sulforafano del brócoli ambos reducen los riesgos de diabetes tipo II y enfermedades del corazón. Pero también actuaría a nivel celular según un nuevo estudio de la Universidad de Warwick. Los expertos descubrieron que una proteína, Nrf2, se mueve continuamente fuera y dentro del núcleo de las células humanas para determinar su estado de salud. Normalmente lo hace cada 129 minutos, pero al recibir el “impulso” de la quercetina y el sulforafano, lo hacía cada 80 minutos, lo que contribuye a tener un control más frecuente de nuestra salud celular.
  • Granada Haciendo honor a su nombre esta fruta sería bastante explosiva a nivel celular ya que ralentizaría el proceso de envejecimiento promoviendo la renovación celular. Así lo afirma un estudio realizado por expertos suizos y publicado en Nature Medicine. Los científicos aislaron una molécula, urolitina A que sería la encargada de promover estos efectos celulares. Pero para sacar partido de ello, quienes ingieran la fruta, deben tener las bacterias intestinales adecuadas. Son ellas las que convierten los ingredientes de la granada en urolitina A. Los investigadores, liderados por Johan Auwerx, alimentaron a unos ratones con esta fruta y las bacterias adecuadas y lograron aumentar su esperanza de vida un 45%.
  • Mango Fácil de ubicar en postres, batidos y hasta ensaladas, pero difícil de elegir en el estado óptimo, el mango tendría, según un estudio de la Universidad de Texas, propiedades anticancerígenas em tumores de pecho y colon. Lo sorprendente es que no tiene tantos antioxidantes como otras frutas, pero de acuerdo con Susan Talcott, co-autora del estudio “descubrimos que no todas las líneas celulares tienen idéntica sensibilidad a agentes anticancerígenos. El mango parece apuntar muy bien a estos tumores”.



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El aceite de coco es uno de los pocos alimentos que pueden ser clasificados como un "súper alimento". Su combinación única de ácidos grasos puede tener profundos efectos positivos en la salud.

Aquí te diremos algunos de los muchos beneficios para la salud basados en la evidencia del aceite de coco.
  • Es más eficaz que cualquier pasta de dientes En el Instituto de Tecnología de Athlone en Irlanda, se realizó un estudio donde comparaban los efectos del aceite de coco y la pasta de dientes dentro de la boca para ver cuál tenía resultados más beneficiosos. Descubrieron que con sólo una cucharada de aceite de coco en lugar de utilizar pasta de dientes puede tener mucho más de un efecto sobre la higiene en la boca.
  • Contiene ácidos grasos con potentes propiedades medicinales El aceite de coco se ha demonizado en el pasado, ya que contiene la grasa saturada. De hecho, el aceite de coco es una de las fuentes más ricas de grasa saturada conocida por el hombre, con casi el 90% de ácidos grasos. Sin embargo, nuevas investigaciones se muestra que las grasas saturadas son inofensivas. La mayoría de los ácidos grasos en la dieta son los ácidos grasos de cadena larga, pero los ácidos grasos de cadena media que se encuentran en el aceite de coco se metabolizan de manera diferente, también podría tener efectos terapéuticos sobre trastornos cerebrales como la epilepsia y el Alzheimer.
  • Te ayudará a quemar grasa La obesidad es actualmente uno de los mayores problemas de salud en el mundo. Mientras que algunas personas piensan que la obesidad es sólo una cuestión de calorías, otros creen que las fuentes de esas calorías son críticas también. Es un hecho que los diferentes alimentos afectan a nuestros cuerpos y hormonas de diferentes maneras. En este sentido, una caloría no es una caloría. Los triglicéridos de cadena media (MCT) en el aceite de coco puede aumentar el gasto de energía en comparación con la misma cantidad de calorías de las grasas de cadena más larga. Un estudio encontró que 15-30 gramos de MCT al día aumentan el gasto de energía de 24 horas un 5%, por un total de alrededor de 120 calorías por día.
  • Mata microorganismos dañinos El 50% de los ácidos grasos en el aceite de coco es el ácido láurico 12-carbono, cuando el aceite se digiere enzimáticamente, que también forma un monoglicérido llamado monolaurina. Tanto el ácido láurico y monolaurina matan los agentes patógenos nocivos como bacterias, virus y hongos.
  • Mejora los niveles de colesterol Las grasas saturadas que existen en el aceite elevan el colesterol bueno HDL y cambian el colesterol LDL a un subtipo benigno. También reduce los triglicéridos, el colesterol total y el LDL, aumenta el HDL y mejora los factores de coagulación de la sangre y el estado antioxidante. Esta mejora en los factores de riesgo cardiovascular debería llevar teóricamente a un menor riesgo de enfermedades del corazón en el largo plazo.



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El cuidado de la alimentación es un elemento cada vez más importante en la vida de las personas. Cada día aparecen nuevas dietas o estudios que permiten detallar cuál es la dieta que más nos conviene dependiendo del tipo de vida que llevamos o las afecciones que podamos padecer.

Ciertos padecimientos, como las náuseas o los dolores de espalda, pueden derivar de problemas renales relacionados con la comida que ingerimos. Aquí enumeramos algunos alimentos que pueden derivar en futuros problemas de riñon:
  • 1- La carne: tal como informa la web 'Salud180', una dieta rica en proteínas afecta a los riñones e incluso puede aumentar el riesgo de desarrollar cálculos renales o cáncer, según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.
  • 2- Las Bebidas gaseosas: según un estudio realizado por el National Institute of Environmental Health Sciences este tipo de bebidas está detrás de múltiples casos de formación de cálculos renales.
  • 3- La sal: la Escuela de Salud Pública de Harvard afirma que ingerir sal en grandes dosis provoca que se retenga el agua en los riñones y no se pueda disolver como es debido este mineral en la sangre.
  • 4- Los lácteos: el calcio que se encuentra en estos productos es el responsable de muchas las piedras que se forman en el riñón.
  • 5- La cafeína: el café, el té o los refrescos son productos con un alto contenido en cafeína que aumentan el flujo del torrente sanguíneo, lo que provoca un aumento en la presión arterial de los riñones.



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Cuatro raciones o más de papas asadas, cocidas, fritas o en puré puede aumentar el riesgo de desarrollar hipertensión, según un estudio publicado en la revista médica BMJ. A su vez, según la investigación, sustituir las patatas por otro tipo de vegetal que no contenga fécula puede reducir el riesgo de tener la tensión alta. Los autores señalaron que, comparada con otros vegetales, la patata contiene un alto índice glucémico que implica un riesgo de aumentar los niveles de azúcar en sangre. 

La papa está entre los alimentos más consumidos en el mundo y ha sido recientemente incluida entre los vegetales sanos por el gobierno americano debido a su alto contenido en potasio. Pero hasta ahora no se había estudiado su relación con la hipertensión.

En este caso, investigadores del Hospital de Mujeres y de la Escuela Médica de Harvard se propusieron analizar si a largo plazo la ingesta de papas cocidas, asadas, en puré, fritas o en formato chips (las de bolsa) podían tener que ver con la hipertensión. Para ello controlaron durante veinte años la dieta de 187.000 hombres y mujeres, con especial atención a la frecuencia de su consumo de patatas. Después de considerar otros factores de riesgo asociados a la hipertensión, observaron que cuatro o más raciones semanales de patatas hervidas, asadas o en puré implicaba un aumento de la tensión arterial en mujeres, pero no en hombres. 

Un alto consumo de patatas fritas suponía riesgo de subir la tensión tanto en hombres como en mujeres. En cambio, comer muchas patatas fritas de bolsa (chips) no parece tener relación con un aumento del riesgo.
Trufas Chinas
  • La forma de una papa frita se asemeja bastante a la estructura del Universo. Se trata de un paraboloide hiperbólico, o en otras palabras, una silla de montar. Esta forma de la naturaleza, que los astrofísicos consideran que es también la adoptada por el Universo, minimiza la deformación de la patata cuando, debido a los cambios de temperatura en la sartén, es sometida a tensiones. 
  • Las patatas deben conservarse en un sitio fresco, seco y oscuro por cuestiones químicas. En presencia de la luz, en las patatas se forma solanina, un alcaloide amargo y tóxico que la patata utiliza como fungicida y pesticida para protegerse, pero que ingerida por el hombre en altas concentraciones puede resultar letal. La biosíntesis de la solanina ocurre paralelamente a la síntesis de clorofila, por lo que se recomienda no comer las zonas verdes de la patata. También es interesante saber que algunas variedades del tubérculo contienen un pigmento llamado antoxantina que reacciona con el hierro de los utensilios de cocina. Por eso, para evitar que las patatas se pongan negras, es conveniente usar cuchillos de acero inoxidable.
  • Una patata tiene solo 110 calorías y docenas de fitoquímicos y vitaminas, según Joe Vinson, de la Universidad de Scranton (EE UU), que recomienda cocinarlas asadas para que no pierdan sus propiedades. Además, Vinson y sus colegas demostraron, en un estudio publicado en Journal of Agricultural and Food Chemistry, que en las personas obesas o con sobrepeso, las patatas moradas (también conocidas como trufas chinas) reducen la presión sanguínea gracias a que contienen abundantes antioxidantes. 





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Las directrices y recomendaciones nutricionales están en constante revisión. Lo que era considerado como 'malo' ahora es 'bueno' o al revés, acorde a las nuevas investigaciones.

Esto genera que sea difícil, incluso para los científicos, mantenerse al día con los alimentos que son saludables y los que no.

Es por eso que Scott Harding, profesor de ciencias de la nutrición en el King's College de Londres, puso en la mira cinco alimentos que hasta hace muy poco eran considerados como los "villanos" de la buena alimentación.

Huevos

Durante mucho tiempo se pensó que los huevos eran malos para el corazón. Un huevo grande contiene 185 mg de colesterol. Sin embargo, durante los últimos 20 años, la nutrición y la investigación médica demostraron repetidamente que los consumos normales de colesterol en la dieta tienen muy poca influencia sobre los niveles de colesterol en la sangre de una persona.

Los expertos en nutrición están corrigiendo los registros de los huevos y otros alimentos que contienen colesterol (como el hígado de pollo y los mariscos) que fueron apartados de la dieta ante la preocupación por parte de las directrices dietéticas.

Los huevos son una excelente fuente de proteínas, grasas saludables, y varias vitaminas y minerales.

Margarina y manteca

Un experto sostiene que las grasas lejos de contribuir con los problemas cardíacos, pueden proteger al corazón y favorecer a la diabetes tipo 2

Un experto sostiene que las grasas lejos de contribuir con los problemas cardíacos, pueden proteger al corazón y favorecer a la diabetes tipo 2

La historia de las grasas para untar, como la margarina y la manteca, es probablemente una de las más confusas en la alimentación.

El origen de la margarina, que está hecha de grasa vegetal, se remonta a mediados de la década de 1800. Desde ese momento, ha reemplazado a la manteca en la mayoría de los países desarrollados.

Este cambio se vio impulsado por su menor precio en comparación con la manteca, así como por recomendaciones de profesionales de la salud que incitaban a comer menos grasas saturadas con el fin de prevenir la enfermedad cardíaca coronaria (CHD).

Si bien este cambio en las grasas saturadas comenzó a mostrar una disminución de la incidencia de enfermedades coronarias en la población, los investigadores también identificaron una relación independiente entre las grasas trans (una grasa que se produce cuando las grasas vegetales son parcialmente hidrogenadas para hacer margarinas) y las enfermedades del corazón.

Una vez que este enlace fue confirmado por varios estudios, los organismos reguladores de todo el mundo trataron de eliminar las grasas trans de la dieta.

La industria alimentaria reaccionó rápido e impulsó una margarina 'libres de grasas trans'.

Pero todavía hay una confusión entre los consumidores en cuanto a si son seguras.

La respuesta es sí, según el experto, siempre que la etiqueta de los alimentos no figure "aceite vegetal parcialmente hidrogenado" como ingrediente.

Papas

La papa es uno de los pocos vegetales considerados como "malos". Debido a que es un alimento de alto índice glucémico, tiende a ser agrupado con otros elaborados a partir de los hidratos de carbono refinados y se los recomienda evitar.

Sin embargo, las papas son una fuente rica en hidratos de carbono, vitamina C, vitaminas del complejo B y minerales.

La forma de prepararlas también cambia los aspectos de esos almidones que acumulan mala reputación.

Cocinar y enfriar las papas aumenta la cantidad de almidón resistente. Este componente actúa como la fibra dietética en la digestión que 'resiste' en el intestino, lo que podría tener un impacto positivo en las bacterias intestinales.

Nueces

Las nueces también solían tener una mala reputación. Decían que son altas en grasas y que tienen muchas calorías, lo que llevó a evitarlas por todas aquellas personas que buscan perder peso. Sin embargo, hay pruebas crecientes para asegurar que los frutos secos crudos son la clave en una dieta saludable para mantener un peso adecuado.

Un informe reciente, publicado en el British Journal of Nutrition, demostró que comer frutos secos crudos reduce la muerte por enfermedades cardiovasculares, enfermedades coronarias y muerte súbita cardíaca.

Aunque los estudios aún están en curso para determinar qué componentes de los frutos secos son los que promocionan estos resultados positivos, ya se conocen los beneficios nutricionales.

Los frutos secos crudos contienen proteínas, grasas saludables (bajos en grasa saturada y alta en monoinsaturadas y poliinsaturadas), fibra dietética y micronutrientes.

"Hay que recordar que cuando se trata de alimentos y salud: todos los alimentos encajan en una dieta saludable. No hay que caer en la trampa de creer en la 'súper comida' o 'mala'".

Lácteos

Los lácteos –incluyendo la leche, la manteca, el yogur y el queso- fueron considerados alimentos básicos en la dieta de muchas personas, pero los patrones de consumo han cambiado.

Los aspectos positivos de los lácteos incluyen un alto contenido de proteína y calcio.

El contenido de grasa y el tipo de grasa son importantes a la hora de elegir productos lácteos ya que algunos contienen altos valores de grasas saturadas.

A pesar de que es mejor evitar una dieta alta en grasas saturadas (un factor de riesgo para las enfermedades del corazón), el consumo regular de productos lácteos no tiene por qué ser una preocupación.

Debido a que hay numerosos estudios que apuntan hacia los aspectos saludables y no saludables de los productos lácteos, es difícil recomendar la ingesta o tipos específicos de alimentos lácteos para mejorar la salud.

En los recientes cambios en las directrices que brindó el Reino Unido, siguen estando como parte de un plan de alimentación saludable, siempre y cuando las opciones sean bajas en grasa.





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Si te llevas un pedazo de masa de pan cruda a la boca y la masticas lentamente, notarás cómo va adquiriendo consistencia hasta alcanzar una elasticidad parecida a la del chicle. Se debe a que la harina de trigo, el cereal más consumido en el mundo, contiene gluten, o lo que los chinos muy gráficamente apodan como músculo de la harina. Este componente consiste, sobre todo, en gliadinas y gluteninas, las moléculas proteicas más grandes de la naturaleza. Ellas son las que se ocupan de mantener cierta tensión en los panes, como hacen las fibras musculares de nuestros brazos. Mientras están secas dentro del saco de harina, ambas proteínas permanecen inmóviles, pero en cuanto se humedecen con agua, empieza el baile: se desplazan, cambian de forma, se acercan unas a otras, establecen enlaces entre ellas y, finalmente, se disponen formando una espiral con muchas vueltas. Si la masa se estira, estas curvas se enderezan, y si se relaja, las espirales vuelven a formarse y la materia prima encoge.

Aunque los panaderos manejan a diario la química del gluten con absoluta naturalidad en sus obradores, si nos paramos a analizarla a fondo hay que reconocer que se sale de lo común. Por un lado, las levaduras del pan generan gas –dióxido de carbono– por la fermentación de los azúcares, y la masa se expande como un globo. Pero simultáneamente, nuestro protagonista forma una malla con la resistencia necesaria para que las paredes de las burbujas internas nunca lleguen a romperse. Así, cuando la hogaza o los productos de bollería se hornean, el gluten inflado se seca y forma una estructura al mismo tiempo flexible y consistente que deja múltiples huecos en su interior.

Reacción sin sentido
En definitiva, que podamos disfrutar de una tierna miga porosa o de un bollo esponjoso y ligero es posible gracias a las singularidades de esta molécula, que ha convertido a los seres humanos en incansables panívoros durante, al menos, los últimos 10.000 años de historia. Sin embargo, conviene recordar que no todo el mundo puede darse el gusto de pegarle un mordisco a una tostada o a una pizza tradicional. El sistema inmune de los afectados por la llamada enfermedad celíaca –la sufre una de cada cien personas, aproximadamente– consideran el gluten como un peligrosísimo cuerpo extraño del que se debe defender con uñas y dientes. Este error defensivo lleva a que, tras ingerir pan, pasta o galletas, se de­sencadene una agresiva reacción en el intestino delgado que inflama y destruye el epitelio digestivo. La consecuencia inmediata es que las vellosidades con forma de dedo que cubren la mucosa intestinal, llamadas enterocitos, se atrofien.

Con semejantes daños, resulta imposible absorber de forma adecuada los nutrientes de los alimentos. Como, hoy por hoy, no existe tratamiento para esta intolerancia, el único modo de evitar la anemia, la diarrea crónica, la osteoporosis grave o el retraso en el crecimiento que acarrea es someterse a una dieta estricta, ausente de gluten, de por vida. Eso implica renunciar a toda la comida que contenga cuatro tipos de grano: trigo, centeno, cebada y avena. También están prohibidos híbridos o derivados de estos, como el kamet, la espelta y el triticale. La preocupación de los expertos sanitarios por la celiaquía es más que comprensible si tenemos en cuenta que actualmente hay cuatro veces más afectados que hace cincuenta años, tal y como sacaba a la luz la clínica estadounidense Mayo en un estudio publicado por la revista Gastroenterology. “Algo ha cambiado en nuestro entorno que vuelve la dolencia más común”, advierte el gastroenterólogo Joseph Murray, coautor de la investigación, aunque de momento admite desconocer en qué radica ese cambio.
Una proteína delatora
Según un trabajo de las universidades suecas de Umea y Upsala, la explicación podría encontrarse en la –mala– salud de los bebés. Sus datos indican que sufrir tres o más infecciones durante los seis primeros meses de vida incrementaría las posibilidades de ser celíaco en nada menos que un 50 %. Y cuando la afección que se repite una y otra vez es una gastroenteritis, la probabilidad se dispara al 80 %. La investigación reveló asimismo que si la lactancia materna se interrumpe pronto, antes de introducir el gluten en la dieta del niño, el peligro de que aparezca la intolerancia vuelve a acrecentarse.

En Finlandia, los científicos han estrechado el cerco poniendo su mirada en los virus. De acuerdo con estudios del ADN de pacientes, los genes que predisponen a desarrollar la celiaquía están relacionados con las defensas del sistema inmune frente a la invasión de dichos patógenos. “Eso hace sospechar que las infecciones víricas están conectadas en cierto modo con la intolerancia al gluten”, asegura Päivi Saavalainen, coautora de la investigación.

De todos modos, la genética relacionada con la celiaquía es más compleja de lo que parece, como demuestra una investigación multidisciplinar destinada a reconstruir la historia de la evolución de los europeos, y en la que han participado expertos españoles. “Se han detectado una serie de genes que aumentan el riesgo a contraer la enfermedad: unos pertenecen al sistema autoinmune y otros, como los que encontramos en nuestro estudio de selección prehistórica, están más bien relacionados con la prevención de carencias vitamínicas –concretamente, de ergotioneina– en dietas casi exclusivamente basadas en cereales”, señala Carles Lalueza-Fox, investigador del Laboratorio de Paleogenómica del Instituto de Biología Evolutiva, en Barcelona.

Estos genes son dos y se llaman SLC22A4 y ATXN2/SH2B3. Todo apunta a que surgieron para protegernos del déficit de vitaminas derivado del paso de una dieta altamente proteica –la del Mesolítico– a una más agrícola, la que adoptamos a partir del Neolítico, hace unos 10.500 años. El problema es que, de forma secundaria, algunas de las variantes de este par de genes predisponen a la celiaquía. “Serían beneficiosos para la supervivencia de las poblaciones neolíticas, pero en la actualidad, cuando nuestras dietas ya no están tan basadas en los cereales, se han convertido en una desventaja”, matiza Lalueza-Fox.

Diagnosticar si una persona es o no celíaca es otro de los quebraderos de cabeza para la medicina actual. De hecho, como subraya Murray, “algunos estudios sugieren que por cada persona diagnosticada hay nada menos que treinta que lo sufren sin saberlo”. Y dado que la mortalidad por celiaquía silente también se ha multiplicado por cuatro, urge tomarse en serio el problema.

A disipar las dudas podría contribuir un reciente trabajo del grupo de Genética Molecular Humana y Animal de la Universidad de Jaén, que ha de­senmascarado la implicación de una molécula de nuestro sistema defensivo, la interleucina-33, en el proceso inflamatorio que se produce en los celíacos al ingerir gluten. La misión de esta proteína es regular los posibles errores en la activación o proliferación de las células inmunitarias, lo cual la convierte en una buena candidata para convertirse en un marcador preciso de la enfermedad, según adelantan los expertos. “Actualmente, muchos facultativos cuentan con problemas para diferenciar la celiaquía de otras enfermedades inflamatorias intestinales, como el síndrome de colon irritable. La citada interleucina podría salir en su auxilio, pues si un paciente la presenta en niveles elevados, podría poner al facultativo sobre la pista de la enfermedad”, subraya Maribel Torres, principal responsable de la investigación.
Una farmacia interior
Otra noticia esperanzadora para los afectados es que su dieta sin gluten podría tener los días contados si prosperan investigaciones como las que llevan a cabo Thomas J. D. Jørgensen y sus colegas de la Universidad del Sur de Dinamarca. Al igual que otros muchos científicos, ellos tampoco cejan en su empeño por encontrar un medicamento eficaz que cure esta intolerancia. Para ello, buscan pistas que les ayuden a entender la reacción de los anticuerpos que produce el sistema defensivo de los celíacos en contacto con la enzima transglutaminasa tisular (tTG), a la que dirigen su ataque de fuego amigo.

Si se lograra modificar la actividad o la estructura de la tTG, la medicina podría evitar la destructiva reacción autoinmune. Otro estudio del Hospital Universitario de Tampere, en Finlandia, centra sus esperanzas en la enzima ALV003, que si se ingiere junto con las comidas reduce la exposición al gluten. Más posibilidades de éxito tendría tomar una píldora de KumaMax. Así se ha bautizado una enzima modificada que, según han demostrado científicos del Instituto Médico Howard Hughes, en Estados Unidos, es capaz de hacer añicos prácticamente el 100 % de las proteínas que causan la reacción inmune, hasta en las condiciones de extrema acidez del estómago. Las defensas no tendrían así diana a la que atacar y desaparecerían de un plumazo los síntomas, incluso si el paciente almorzara un hipotético bocadillo de avena acompañado de una refrescante cerveza rebosante de cebada.

Por su parte, expertos franceses del Instituto Nacional para la Investigación Agronómica (INRA) y del Instituto Nacional de la Salud (INSERM) apuestan por la elafina, proteína con propiedades antiinflamatorias menos abundante en los celíacos que en las personas sanas. Esta molécula previene la destrucción del aparato digestivo e interactúa con las enzimas vinculadas a la enfermedad autoinmune. Es decir, un chute de elafina reduciría la toxicidad del gluten. En lugar de recetarla para ser ingerida por vía oral, los investigadores apuestan por administrar una bacteria ácido-láctica inocua y habitualmente presente en la comida: Lactococcus lactis. Esta sería modificada para fabricar el antídoto dentro del sistema digestivo en cantidades industriales. El INRA ya ha patentado tan prometedora estrategia terapéutica en esta línea.

Hasta que estas iniciativas prosperen, a quienes sufren la intolerancia crónica no les queda otra que seguir restringiendo su alimentación a los alimentos sin gluten. Pero ¿qué sucede si no eres celíaco? ¿Es más sano evitar la molécula proteínica, idea popularizada por famosos como Lady Gaga, Victoria Beckham y Novak Djokovic? La mayoría de los expertos aseguran que no. A pesar de la reciente tendencia a considerar el gluten como uno de los villanos de la nutrición, lo cierto es que no hay ninguna prueba científica de que perjudique la salud. Al contrario: sabemos que los granos enteros como los del trigo son una fuente recomendable de fibra, vitaminas, hierro, calcio, ácido fólico y varios minerales.

Teniendo en cuenta que ese cereal forma parte de la dieta mediterránea desde tiempos inmemoriales, y que se ha demostrado que esta pauta alimentaria alarga la vida, ayuda a prevenir el cáncer y reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, renunciar a él sin sufrir problemas de intolerancia no parece lo más sensato. Así lo sostiene Marta Cuervo, nutricionista de la Universidad de Navarra. Según esta experta, “posiblemente estamos ante una dieta milagro más. Pasará un tiempo y aparecerán otro tipo de modas alimentarias que la desbancarán. No veo el sentido de demonizar el gluten en personas que no sufran la enfermedad celíaca, como tampoco se lo veo a evitar la lactosa si la digerimos perfectamente”, concluye la doctora Cuervo.





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La comida está de moda. Parece que ahora más que nunca nos gusta comer…y nos gusta hacerlo bien. Vamos a los gastrobares, consultamos blogs de alimentación saludable, incluso hasta hemos empezado a leer las etiquetas de los productos del supermercado y hacemos caso de los informes de la OMS que nos dicen lo que debemos comer… menos cuando nos tocan el jamón, claro. 

Hemos tomado conciencia de que la relación entre la salud y la alimentación es estrecha, algo que ya intuían los egipcios, que hace 3.000 años usaban la miel, a la que llamaron el “néctar de los dioses”, como eficaz antiséptico. 500 años antes de Cristo, Hipócrates, padre de la Medicina, recomendaba “que vuestra medicina sea vuestro alimento, y que vuestro alimento sea vuestro medicamento”. Siglos más tarde Cervantes escribía en el Quijote: “la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago”.

La ciencia médica moderna reconoce el poder del alimento para mantener la salud, prevenir y aliviar las enfermedades. En cierta forma, la cirugía y los medicamentos han dejado de dominar en solitario el tratamiento médico, y en el siglo XXI una de las máximas que ya establecía el juramento hipocrático hace 2.500 años, es aquella de “aplicaré medidas dietéticas para el beneficio del enfermo de acuerdo con mi habilidad y juicio”.

Pero… ¿por qué curan los alimentos?
Fijémonos en un grupo muy especial: las brasicáceas o también llamadas crucíferas, al que pertenecen vegetales como la col, la coliflor, la lombarda, las coles de bruselas, los berros, la mostaza, el wasabi y el brócoli, del que vamos a hablar con más detalle. Hasta hace poco tiempo no era habitual ver en España mucho brócoli por los supermercados pero, actualmente, su consumo se ha disparado. Puede que tuvieran algo que ver las declaraciones del presidente Obama en 2012 cuando confesó que era su comida favorita. Aunque esto le costó que sus gags al respecto fueran trending topic mundial, lo cierto es que, seguramente sin ser consciente de ello, el dirigente hiciera una muy buena elección.

En el año 2009 el periodista Dan Buettner publicó su libro Blue Zones: Lessons for Living Longer from the People who’ve Lived the Longest en el que, basándose en los estudios realizados por los científicos Pes y Poulain, nos contaba que el secreto de una larga y confortable vida está escondido en cinco regiones dispersas en el mundo: Okinawa, en Japón; Loma Linda, en California; Cerdeña, en Italia; Ikaria, en Grecia y Nicoya, en Costa Rica. Buettner recorrió durante años los lugares del planeta donde se vive más tiempo, a los que denominó “zonas azules”. 

¿El punto en común? Una vida libre de estrés, actividad moderada constante y una dieta rica en vegetales. Pero, ¿qué vegetales están presentes en la dieta de culturas tan diferentes? El brócoli o las coles de Bruselas en California, la col en Costa Rica, berros, coliflor o lombarda en Italia y Grecia y el wasabi en Japón. Efectivamente, todas son brasicáceas.

Las brasicáceas poseen un alto contenido en isotiocianatos, uno de los compuestos químicos responsables del sabor y aroma típicos de las brasicáceas y que son utilizados por las plantas como agentes disuasorios de herbívoros (todos sabemos a qué huelen la coliflor o las coles de bruselas y también hemos experimentado alguna vez el picor de la mostaza o el wasabi).

Estos isotiocianatos no son producidos directamente por la planta, sino que son el resultado de la acción de una enzima llamada mirosinasa sobre unos derivados de azúcares que se llaman glucosinolatos. Los vegetales guardan en vesículas separadas glucosinolatos y mirosinasa y cuando sufren algún daño, como por ejemplo la mordedura de algún depredador, dichas vesículas se rompen poniendo en contacto a enzima y sustrato para sintetizar el isotiocianato.

Prometedor en la lucha contra el cáncer
Uno de los isotiocianatos más importantes es el sulforafano (SFN), que se encuentra en grandes cantidades en el brócoli. Considerado por el Instituto Nacional del Cáncer de los EEUU como uno de los cuarenta agentes anticancerosos más prometedores, el SFN es actualmente el mayor inductor de origen natural de las enzimas que protegen a nuestro organismo de los radicales libres, inhibe a otras que tras metabolizar ciertos compuestos que ingerimos o respiramos dan lugar a carcinógenos y además es uno de los agentes epigenéticos con mayor proyección en el tratamiento de múltiples enfermedades.
Al SFN y a sus análogos se le atribuyen infinidad de propiedades preventivas y curativas: además de prevenir la enfermedad de Parkinson, proteger frente a la radiación ultravioleta, el asma, la rinitis alérgica y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, tienen propiedades antimicrobianas y antianémicas. Por otro lado esta molécula y alguno de sus análogos son capaces tanto de prevenir como de curar diferentes tipos de cáncer como el de pecho, piel, próstata, colon, cáncer gástrico y cáncer hepático, entre otros. Recientemente, el SFN ha abierto las puertas de un futuro muy esperanzador para el tratamiento de enfermedades raras como el autismo y el síndrome de progeria de Hutchinson Gilford.

A pesar de los grandes beneficios que el SFN aporta a la salud, uno de los mayores inconvenientes que nos encontramos en su aplicación es que este isotiocianato es susceptible de ser degradado por acción del oxígeno, el calor y las condiciones alcalinas, lo que hace verdaderamente difícil para la industria farmacéutica la producción y distribución de SFN.

Debido a ello, por el momento no existe ningún medicamento formulado con este principio activo aunque hay que resaltar que, recientemente, investigadores de la Universidad de Sevilla en colaboración con el CSIC han conseguido crear un sistema de estabilización del SFN así como sintetizar nuevos análogos más activos cuya patente ha sido vendida a la empresa británica Evgen Pharma, quienes actualmente están trabajando en el desarrollo de un fármaco basado en sulforafano para el tratamiento de distintos tipos de cáncer como el de mama o próstata.




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Durante cinco años, el esposo de la Doctora Mary Newport, Steve, sufrió de una demencia progresiva que más adelante se convirtió en Alzheimer. Lidiar con eso no era nada fácil. Steve no podía recordar las cosas más básicas, como servirse agua del refrigerador. Además, olvidaba cosas importantes y luego de un par de días, lograba recordarlas. Los medicamentos que tomaba lo estaban deprimiendo; perdió el apetito, se adelgazó y olvidó muchas otras cosas simples, como cocinar.

De repente, un tema interesante captó la atención de Mary: los cuerpos cetónicos.

Algunos estudios hablaban del uso de los llamados cuerpos cetónicos para tratar y prevenir enfermedades como el parkinson, la epilepsia, la esclerosis e incluso el Alzheimer, entre otras. Las células del cuerpo, pueden utilizar cuerpos cetónicos como una especie de gasolina para el cerebro cuando la glucosa no está disponible. Usualmente, éstas no circulan por el cuerpo a menos de que la persona esté en una dieta muy baja en carbohidratos.

“En la enfermedad del Alzheimer, las neuronas en ciertas áreas del cerebro no son capaces de tomar glucosa debido a la resistencia a la insulina y poco a poco se van muriendo. Si estas células tienen acceso a las cuerpos cetónicos, podrían potencialmente permanecer vivas y seguir funcionando” afirma la Doctora Mary Newport.
¿Y qué tiene que ver el aceite de coco con todo esto?

Los cuerpos cetónicos se pueden producir cuando el cuerpo digiere aceite de coco. Por esta razón, Mary consideró que éste podía ser una especie de alternativa favorecedora para pelear en contra del Alzheimer de Steve.

Decidió entonces, darle a su esposo una dosis diaria de aceite de coco (dos cucharadas, dos veces al día).

Después de 60 días, Steve se veía alerta, feliz; hablaba más, tenía sentido del humor. Se concentraba más en las labores cotidianas. Incluso, la realización de algunos ejercicios simples como dibujar un reloj, mejoraron de una forma impresionante. Después de un año, Mary aseguró que su esposo era una persona nueva. Aún tenía dificultades, pero reconocía a sus parientes, participaba activamente de las conversaciones y las expresiones en su rostro eran mucho más alegres.

El reloj antes del aceite de coco:

El reloj después del aceite de coco:

Aunque no se curaría del todo, cada cucharada valió la pena para mejorar su día a día.



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Es habitual que en la industria alimentaria se empleen aditivos pero, ¿sabes cuáles son algunos de los más tóxicos y en que alimentos se ocultan?

En la industria alimentaria es habitual que se empleen una serie de aditivos, con el objetivo de conservar la comida en perfectas condiciones durante más tiempo, para darles aroma o potenciar su sabor, para que mantengan el color por más tiempo… En definitiva, para hacerlos más atractivos a nuestros ojos y nuestro paladar.

Algunos de estos aditivos están considerados altamente tóxicos. ¿Sabes en que alimentos se encuentran?

1. El pan y las galletas (Bromato de potasio)


Las galletas, pero sobre todo el pan, son alimentos que todo el mundo consume prácticamente a diario. Sin embargo, lo que mucha gente no sabe es que, en muchas ocasiones, estos dos alimentos contienen uno de los aditivos más tóxicos del mundo.

Se trata del bromato de potasio, un aditivo que se emplea para dar volumen yy para evitar que se endurezcan alimentos como el pan o las galletas.

No es bueno para la salud abusar del bromato de potasio, de apariencia similar al azúcar. La Agencia Internacional del Cáncer ha reconocido este aditivo como cancerígeno.

2. Palomitas de maíz (Diacetilo)

Las típicas palomitas de maíz que nos hacemos en el microondas están buenísimas, y para muchos no pueden faltar en una tarde de manta y película. Si te encuentras entre este grupo de personas, lamentamos decirte que algunas palomitas contienen Diacetilo, uno de los aditivos más tóxicos del mundo.

Este aditivo se emplea para dar a las palomitas gusto y aroma de mantequilla, por lo que solo lo encontramos en las que son de este sabor. Por otro lado, este aditivo se emplea también en gominolas y en yogures, para dar sabor a fruta.

El Diacetilo está asociado con algunas enfermedades respiratorias como la bronquitis obliterante, que dificulta que el aire fluya fuera de los pulmones.

3. Salchichas, embutidos y carnes (Nitrato de sodio y nitrito de sodio)

El nitrato y el nitrito de sodio son dos aditivos que se emplean constantemente en carnes, embutidos y salchichas, con el fin de mantener los colores rojos y rosados por más tiempo. Además, también ayuda aconservar el sabor, y su uso ayuda a evitar ciertas intoxicaciones por bacterias.

Sin embargo, numerosos estudios y expertos han demostrado que tanto los nitratos como los nitritos favorecen la aparición de nitrosaminas, sustancia que puede llegar a ser cancerígena.

4. Cerveza (Aditivos de aluminio)

Algunos alimentos pueden contener aluminio de manera natural y en muy pequeñas cantidades, por lo que no supone un problema. Sin embargo, hay otros muchos alimentos en los que lo podemos encontrar como aditivo, lo que supone un peligro para la salud, ya que se va acumulando en nuestro organismo.

Este tipo de aditivos los encontramos en muchos alimentos procesados, y en algunas cervezas enlatadas.

Según los estudios, las intoxicaciones por aluminio siempre se manifiestan con síntomas neuronales ya que esta sustancia tiende a acumularse en nuestro cerebro.


5. Productos para hornear (Fosfatos)

El fosfato es, probablemente, el aditivo cuyo uso está más extendido en todo el mundo. De hecho, estaría presente en más de 20.000 alimentos.

Los fosfatos se suelen usar para fermentar con levadura los productos horneados (y los que vienen preparados para hornear). Por otro lado, también es habitual que se use para reducir el ácido y la retención de humedad en carnes procesadas. También encontramos este aditivo en la comida rápida, especialmente la que está muy procesada.

Está demostrado que los altos niveles de fosfatos en la sangre hacen que aumente el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

6. Papas fritas (Grasas trans)

Las grasas trans están presentes en muchos alimentos que consumimos de manera habitual, con el objetivo de que sean más duraderos. Se encuentran especialmente en alimentos fritos, y en procesados a base de aceites vegetales (patatas fritas, comida rápida, margarina, productos de panadería…)

Numerosos estudios demuestran que las grasas trans hacen que aumenten los niveles de colesterol malo (LDL), a la vez que hace que disminuya el bueno (HDL). De esta manera, aumenta de riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

7. Mayonesa y salsas para ensalada (Butilhidroxitolueno BHT)

El Butilhidroxitolueno (BHT) es un aditivo que se emplea de manera habitual como conservante en los alimentos procesados.

El BHT lo podemos encontrar con frecuencia en alimentos que consideramos aparentemente sanos como la mayonesa y las salsas y aderezos para ensaladas. Además, se trata de un componente que se usa habitualmente en repostería, y también puede estar presente entre los ingredientes de la sopa deshidratada.

El BHT se considera un aditivo perjudicial para la salud de los humanos por su toxicidad. Algunos estudios han demostrado que el BHT tiene propiedades potencialmente cancerígenas.

8. Chocolate (Teobromina)

Esta es, sin duda, una malísima noticia para los amantes del cacao. Y es que, en algunas tabletas de chocolate es habitual encontrar un aditivo llamado Teobromina.

Se trata de un aditivo alcaloide que, además de en el chocolate, puede encontrarse en algunos cereales y en bebidas energéticas. A pesar de que la FDA (Asociación de Drogas y Alimentos) lo considera seguro, su uso todavía sigue siendo motivo de conflicto. Aunque en humanos no está demostrado que sea peligroso, esta sustancia es altamente tóxica para el sistema nervioso de los perros.




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