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Científicos en Estados Unidos lograron revertir en experimentos con ratones dos síntomas característicos del autismo: las conductas repetitivas y la falta de sociabilidad. 
En el experimento utilizaron un fármaco experimental que actúa inhibiendo un compuesto químico cerebral, el glutamato.
Y en los ratones con autismo lograron incrementar la interacción social de los animales y reducir sus conductas de repetición, afirman los científicos en la revista Science Translational Medicine (Science, Medicina Traslacional).
Los científicos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, que llevaron a cabo la investigación, esperan ahora comenzar ensayos clínicos con humanos.
Según los investigadores, varios compuestos inhibidores del glutamato están siendo analizados para combatir diversas enfermedades, lo cual facilitará probar ahora estos medicamentos en pacientes que sufren algún trastorno del espectro autista.
El glutamato es una sustancia química que se encuentra en las neuronas y funciona como neurotransmisor, facilitando la comunicación entre estas neuronas.
El compuesto, que se encuentra en grandes cantidades en todo el sistema nervioso central, es esencial para la formación de memorias, aprendizaje y regulación de conductas.
Pero estos receptores también han sido vinculados a varias enfermedades degenerativas debido a que tienen la capacidad de dañar a las neuronas.

Ratones "autistas"

En la nueva investigación, la doctora Jacqueline Crawley y su equipo del Instituto Nacional de Salud Mental, utilizaron un modelo de ratones que habían sido genéticamente modificados para desarrollar síntomas similares al autismo humano.

Igual que en los niños con trastornos del espectro autista, los ratones modificados interactúan y se comunican entre sí con menos frecuencia que los animales normales.
Y también desempeñan conductas repetitivas, que en los animales se manifiesta con la exorbitante cantidad de tiempo que pasan acicalándose.
En el experimento, los científicos inyectaron a los animales un fármaco experimental, llamado GRN-529, que actúa inhibiendo las funciones de los receptores de glutamato.
Descubrieron que los ratones tratados pasaron una menor cantidad de tiempo acicalándose y más tiempo interactuando con un ratón desconocido, juntando las narices para olfatearse mutuamente.
Además, afirman los científicos, "el GRN-529 redujo casi completamente los saltos repetitivos que ejercían sobre ratones de otra cepa".
Tal como explica la doctora Crawley "muchos casos de autismo son causados por mutaciones en genes que controlan un proceso continuo, la formación y maduración de sinapsis, que son las conexiones entre las neuronas".
"Si los defectos en estas conexiones no son innatos, los síntomas clave del autismo pueden ser tratados con medicamentos".
"Nuestros hallazgos revelan una estrategia para desarrollar un tratamiento único que pueda combatir síntomas múltiples de diagnóstico" agrega.


fuente


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Científicos en Estados Unidos lograron revertir en experimentos con ratones dos síntomas característicos del autismo: las conductas repetitivas y la falta de sociabilidad. 
En el experimento utilizaron un fármaco experimental que actúa inhibiendo un compuesto químico cerebral, el glutamato.
Y en los ratones con autismo lograron incrementar la interacción social de los animales y reducir sus conductas de repetición, afirman los científicos en la revista Science Translational Medicine (Science, Medicina Traslacional).
Los científicos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, que llevaron a cabo la investigación, esperan ahora comenzar ensayos clínicos con humanos.
Según los investigadores, varios compuestos inhibidores del glutamato están siendo analizados para combatir diversas enfermedades, lo cual facilitará probar ahora estos medicamentos en pacientes que sufren algún trastorno del espectro autista.
El glutamato es una sustancia química que se encuentra en las neuronas y funciona como neurotransmisor, facilitando la comunicación entre estas neuronas.
El compuesto, que se encuentra en grandes cantidades en todo el sistema nervioso central, es esencial para la formación de memorias, aprendizaje y regulación de conductas.
Pero estos receptores también han sido vinculados a varias enfermedades degenerativas debido a que tienen la capacidad de dañar a las neuronas.

Ratones "autistas"

En la nueva investigación, la doctora Jacqueline Crawley y su equipo del Instituto Nacional de Salud Mental, utilizaron un modelo de ratones que habían sido genéticamente modificados para desarrollar síntomas similares al autismo humano.

Igual que en los niños con trastornos del espectro autista, los ratones modificados interactúan y se comunican entre sí con menos frecuencia que los animales normales.
Y también desempeñan conductas repetitivas, que en los animales se manifiesta con la exorbitante cantidad de tiempo que pasan acicalándose.
En el experimento, los científicos inyectaron a los animales un fármaco experimental, llamado GRN-529, que actúa inhibiendo las funciones de los receptores de glutamato.
Descubrieron que los ratones tratados pasaron una menor cantidad de tiempo acicalándose y más tiempo interactuando con un ratón desconocido, juntando las narices para olfatearse mutuamente.
Además, afirman los científicos, "el GRN-529 redujo casi completamente los saltos repetitivos que ejercían sobre ratones de otra cepa".
Tal como explica la doctora Crawley "muchos casos de autismo son causados por mutaciones en genes que controlan un proceso continuo, la formación y maduración de sinapsis, que son las conexiones entre las neuronas".
"Si los defectos en estas conexiones no son innatos, los síntomas clave del autismo pueden ser tratados con medicamentos".
"Nuestros hallazgos revelan una estrategia para desarrollar un tratamiento único que pueda combatir síntomas múltiples de diagnóstico" agrega.


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La timidez podría tratarse como el mal aliento, simplemente habría que aplicar en la nariz un aerosol de oxitocina, la llamada hormona del amor, y esperar una reacción química en el cerebro que transformaría a un introvertido en un personaje locuaz.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Concordia de Montreal (Canadá) ha confirmado los efectos de autoconfianza y desinhibición que se asocian a la oxitocina, una sustancia que se produce en grandes cantidades durante el embarazo y que en el mundo médicos suele conocerse como la hormona del apego o del abrazo.
El estudio, publicado en la revista Psychophamarcology, detalla que la oxitocina "facilita la conducta social y modifica la forma en la que procesamos las señales sociales externas, su codificación y su interpretación".
Para el estudio se suministró dos tipos de spray a cien hombres y mujeres entre 18 y 35 años, uno con oxitocina y otro con una sustancia que funcionaba como placebo.
"Los participantes que se administraron oxitocina intranasal tuvieron calificaciones más altas de extroversión, amabilidad y apertura a nuevas experiencias que quienes utilizaron el placebo", explicó Christopher Cardoso, uno de los autores del estudio.
"La oxitocina", subrayó Mark Ellenbogen, director de la investigación, "facilita el comportamiento social, cambiando la forma en la que uno se percibe a sí mismo. Si usted se siente más extrovertido y confiado, probablemente sea más propenso a actuar de esta manera en las situaciones sociales".
Un aspecto relevante del tratamiento es que "no se produjeron efectos secundarios, salvo un poco de irritación nasal en un pequeño porcentaje. Sin embargo, aún no sabemos si hay efectos negativos asociados a su uso continuado", aclaró Ellenbogen.

Sus efectos en el autismo

Los efectos positivos de la oxitocina también se vienen analizando en el tratamiento de fobias sociales o en casos de autismo.
En ese sentido, el psiquiatra Eric Hollander del Colegio de Medicina de Nueva York, ha encontrado que la hormona mejora la capacidad de los autistas para reconocer las emociones.
Hollander aplicó vía intravenosa oxiticina a quince adultos autistas que comenzaron a reconocer más fácilmente estados de ánimo como alegría, tristeza o enojo. Asimismo podían recordar y pronunciar frases que involucraban a otras personas. El efecto tuvo una duración de dos semanas.
"Los comportamientos repetitivos también se redujeron. Algunas personas autistas repiten palabras, mueven sus manos o desarrollan rituales compulsivos como una forma de auto estimulación", detalló Hollander a la Asociación Británica de Psicofarmacología.
A las personas que participaron en la prueba se les escaneó el cerebro para identificar los posibles cambios. Hollander encontró que la zona del subgenual del cerebro, la parte que asocia con los estados de depresión, se normalizó con la oxitocina.




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La timidez podría tratarse como el mal aliento, simplemente habría que aplicar en la nariz un aerosol de oxitocina, la llamada hormona del amor, y esperar una reacción química en el cerebro que transformaría a un introvertido en un personaje locuaz.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Concordia de Montreal (Canadá) ha confirmado los efectos de autoconfianza y desinhibición que se asocian a la oxitocina, una sustancia que se produce en grandes cantidades durante el embarazo y que en el mundo médicos suele conocerse como la hormona del apego o del abrazo.
El estudio, publicado en la revista Psychophamarcology, detalla que la oxitocina "facilita la conducta social y modifica la forma en la que procesamos las señales sociales externas, su codificación y su interpretación".
Para el estudio se suministró dos tipos de spray a cien hombres y mujeres entre 18 y 35 años, uno con oxitocina y otro con una sustancia que funcionaba como placebo.
"Los participantes que se administraron oxitocina intranasal tuvieron calificaciones más altas de extroversión, amabilidad y apertura a nuevas experiencias que quienes utilizaron el placebo", explicó Christopher Cardoso, uno de los autores del estudio.
"La oxitocina", subrayó Mark Ellenbogen, director de la investigación, "facilita el comportamiento social, cambiando la forma en la que uno se percibe a sí mismo. Si usted se siente más extrovertido y confiado, probablemente sea más propenso a actuar de esta manera en las situaciones sociales".
Un aspecto relevante del tratamiento es que "no se produjeron efectos secundarios, salvo un poco de irritación nasal en un pequeño porcentaje. Sin embargo, aún no sabemos si hay efectos negativos asociados a su uso continuado", aclaró Ellenbogen.

Sus efectos en el autismo

Los efectos positivos de la oxitocina también se vienen analizando en el tratamiento de fobias sociales o en casos de autismo.
En ese sentido, el psiquiatra Eric Hollander del Colegio de Medicina de Nueva York, ha encontrado que la hormona mejora la capacidad de los autistas para reconocer las emociones.
Hollander aplicó vía intravenosa oxiticina a quince adultos autistas que comenzaron a reconocer más fácilmente estados de ánimo como alegría, tristeza o enojo. Asimismo podían recordar y pronunciar frases que involucraban a otras personas. El efecto tuvo una duración de dos semanas.
"Los comportamientos repetitivos también se redujeron. Algunas personas autistas repiten palabras, mueven sus manos o desarrollan rituales compulsivos como una forma de auto estimulación", detalló Hollander a la Asociación Británica de Psicofarmacología.
A las personas que participaron en la prueba se les escaneó el cerebro para identificar los posibles cambios. Hollander encontró que la zona del subgenual del cerebro, la parte que asocia con los estados de depresión, se normalizó con la oxitocina.




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