Un niño yemení malnutrido es atendido en un centro de alimentación terapéutica en la tercera ciudad más grande del país, Taiz, 17 de diciembre de 2016.
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) dice que cerca de tres millones de personas en Yemen necesitan urgentes suministros de alimentos, mientras 1,5 millones de niños sufren malnutrición, incluyendo 370 000 con severa malnutrición, lo que debilita su sistema inmunológico.
En marzo de 2015, Arabia Saudí comenzó una campaña militar contra Yemen sin el aval de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pero con la luz verde de EE.UU., para restaurar en poder al expresidente fugitivo yemení Abdu Rabu Mansur Hadi, un fiel aliado de Riad.
Según las cifras de las Naciones Unidas, desde entonces, miles de personas han muerto en Yemen como consecuencia de la agresión saudí.
Los intensos bombardeos de Arabia Saudí contra el pueblo de Yemen han dejado miles de niños muertos y desnutridos, 24 de octubre de 2016.
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés) estima que hay más de 370.000 niños menores de edad en riesgo de sufrir desnutrición severa que debilita su sistema inmunológico y unos 1.5 millones están pasando hambre aguda. Además, la mitad de los niños menores de cinco años sufren retraso del crecimiento debido a la desnutrición crónica.
Diariamente la situación de los yemeníes sigue empeorando por las ofensivas de la aviación militar del régimen de Riad. Por otra parte, el cerco del país árabe ha provocado la escasez de alimentos (alrededor del 90 % de los alimentos de Yemen viene desde el extranjero) y combustibles que están a punto de llevar al país al colapso, sobre todo el sistema sanitario.
La ofensiva militar saudí contra Yemen, que tiene como objetivo restaurar en el poder al expresidente fugitivo yemení Abdu Rabu Mansur Hadi, un estrecho aliado de Riad, ha dejado al menos 10 mil muertos, según Naciones Unidas.
La situación de los niños en Yemen "continúa agravándose", afirmó el martes el director ejecutivo de Unicef, Anthony Lake, y llamó a implementar un reglamento político de urgencia en este país sumido en una guerra, que ha dejado miles de muertos en menos de un año.
Más de medio millón de niños de menos de cinco años corren riesgo de padecer "una malnutrición severa, amenazando su vida" debido a las dificultades del país para ser abastecido y recibir ayuda humanitaria, afirmó Lake en una entrevista con la agencia de noticias AFP.
Los casos de retraso en el crecimiento seguramente aumentarán en Yemen", afirmó el director ejecutivo de Unicef, Anthony Lake.
"Los casos de retraso en el crecimiento seguramente aumentarán en Yemen", añadió. Estos problemas provocados por la malnutrición "significan que esos niños no alcanzarán su tamaño normal y también que sus capacidades cognitivas serán afectadas, lo que será una carga para toda la sociedad".
Ante esta catástrofe humanitaria, "el acceso de Unicef y de otras agencias y ONG humanitarias sigue estando severamente restringido", por el conflicto desatado por Arabia Saudí en Yemen,amentó.
"Lo que se necesita con urgencia es un reglamento político", afirmó, y sobre este punto se declaró un "un poco más" optimista que hace dos meses.
Según las cifras de Unicef, más de 500 niños murieron desde el inicio de las ofensivas saudíes en Yemen, y 1,7 millones corren riesgo de padecer malnutrición.
A finales de marzo, Arabia Saudí emprendió una guerra contra su vecino yemení con el fin de restaurar en el poder al expresidente fugitivo yemení, Abdu Rabu Mansur Hadi, su fiel aliado, pero aún no ha alcanzado su objetivo debido a la resistencia presentada por las fuerzas de comités populares del país más pobre del mundo árabe.
Hasta la fecha, la campaña militar saudí contra Yemen, comenzada sin el aval de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ha causado la muerte de al menos 6090 yemeníes —entre ellos, 1698 niños y 1038 mujeres—, y dejado más de 13.500 heridos, según cifras anunciadas por la Coalición Civil de Yemen.
Los clérigos religiosos y la mayoría de los miembros de la familia real apoyan la idea de derrocar al actual rey de Arabia Saudita, Salmán bin Abdulaziz, asegura un príncipe saudí disidente en una entrevista para 'The Independent'.
"Un 75% de los clérigos prefieren a Ahmed bin Abdulaziz, de 73 años [el hermano del rey actual]", ha asegurado el príncipe disidente en una entrevista para el periódico británico 'The Independent'. El apoyo de los clérigos sería vital para cualquier cambio en el gobierno saudí ya que según las normas del país, solo ellos pueden conferir la legitimad religiosa, que significa también el liderazgo político.
Por otro lado, la idea del golpe del Estado está apoyada por ocho de doce hijos sobrevivientes del fundador del país Abdelaziz bin Saud (en total el monarca tuvo 37 hijos). El príncipe disidente, cuyo nombre no fue revelado por razones de seguridad, a principios de octubre publicó dos cartas llamando a la familia real a retirar del poder al rey Salmán.
La tensión dentro de la familia real crece debido a varias razones. Primero, la edad y la inquietante salud de Salmán, que heredó el trono el pasado 23 de enero de 2015 con 79 años. Un papel importante tuvo también la decisión de Salmán de nombrar como heredero a su hijo Mohamed bin Salmán, lo que generó por primera vez en la historia del país la situación de que el heredero del trono no es un hijo del fundador del Estado, Abdelaziz bin Saud, sino su nieto.
Ahmed quiere introducir reformas y liberar a los presos políticos
Por otro lado (y a lo mejor lo más importante), están las controvertidas decisiones políticas del monarca: la continua y costosa guerra en Yemen contra los rebeldes hutíes y la reciente tragedia en La Meca, donde centenares de personas murieron en una estampida en la Gran Mezquita, así como también los problemas económicos en el Estado árabe.
El príncipe disidente espera que el cambio de poder en caso de llevarse a cabo sea de carácter pacífico y asegura que si el rey Salmán no lucha por guardar su puesto "será respetado dentro y fuera de Arabia Saudita". Según él, el príncipe Ahmed es apoyado por sus hermanos mayores y autoridades religiosas del país debido a su experiencia y modo de vida "moderado". "Quiere introducir reformas como la libertad de pensamiento, limpiar el sistema judicial y liberar a los presos políticos que no tienen nada que ver con el terrorismo", afirma.
El conflicto en Yemen, liderado por Arabia Saudí, que se intensificó gravemente hace tres meses, provocó que millones de niños queden expuestos a enfermedades que pueden prevenirse, pero que ahora amenazan sus vidas, según alertó el martes la Unicef.
De acuerdo con el el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, por sus siglas en inglés), la interrupción de las campañas de vacunación ha puesto a 2,6 millones menores de quince años en peligro de contraer sarampión, una enfermedad que se propaga rápidamente y puede ser fatal en situaciones de conflicto y entre grupos de desplazados.
Los niños no son vacunados, sea porque los centros de salud no tienen electricidad o el combustible que necesitan para mantener las vacunas refrigeradas, o debido a que los padres tienen demasiado temor de llevarlos para la vacunación, explicó Christophe Boulierac.
La neumonía es otra enfermedad que amenaza a 1,3 millones de niños, que no puede ser tratada en numerosos hospitales debido a que han cerrado o funcionan de forma parcial por los bombardeos.
De igual manera, otra afección que puede afectar a 2,5 millones de niños es la diarrea, por las dificultades para contar con agua potable, por la pésima situación del saneamiento básico y la escasez de sales para la rehidratación oral.
El portavoz de la Unicef, Christophe Boulierac.
“Los niños no son vacunados, sea porque los centros de salud no tienen electricidad o el combustible que necesitan para mantener las vacunas refrigeradas, o debido a que los padres tienen demasiado temor de llevarlos para la vacunación”, explicó el portavoz de la Unicef Christophe Boulierac.
El pasado 26 de marzo, Arabia Saudí inició una ofensiva contra Yemen en un intento por restaurar en el poder al fugitivo expresidente Abdu Rabu Mansur Hadi, un fiel aliado de Riad.
Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), dicha agresión ha provocado la muerte de al menos 2800 personas, además de herir a otras 13 mil.
Con malnutrición, los niños se vuelven extremadamente vulnerables a enfermedades infantiles comunes que, en esa situación, pueden causarles la muerte.
El conflicto en Yemen, que se intensificó gravemente hace tres meses tras una nueva intervención militar de Arabia Saudí, provocó que millones de niños queden expuestos a enfermedades que pueden prevenirse, pero que ahora amenazan sus vidas, según alertó este martes la Unicef.
De acuerdo con el organismo de la ONU, la interrupción de las campañas de vacunación ha puesto a 2,6 millones menores de quince años en peligro de contraer sarampión, una enfermedad que se propaga rápidamente y puede ser fatal en situaciones de conflicto y entre grupos de desplazados.
La neumonía es otra enfermedad que amenaza a 1,3 millones de niños, que no puede ser tratada en numerosos hospitales debido a que han cerrado o funcionan de forma parcial por los bombardeos.
De igual manera, otra afección que puede afectar a 2,5 millones de niños es la diarrea, por las dificultades para contar con agua potable, por la pésima situación del saneamiento básico y la escasez de sales para la rehidratación oral.
“Los niños no son vacunados, sea porque los centros de salud no tienen electricidad o el combustible que necesitan para mantener las vacunas refrigeradas, o debido a que los padres tienen demasiado temor de llevarlos para la vacunación”, explicó el portavoz de Unicef Christophe Boulierac. En contexto: La arremetida injerencista en Yemen, liderada por Arabia Saudita y secundada por los Emiratos Árabes Unidos está apoyada desde el punto de vista político, militar y financiero por Estados Unidos. La acción constituye una violación a la soberanía y la autodeterminación yemení y del Derecho Internacional.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió el martes del inminente colapso del sistema de salud en Yemen como resultado de los bombardeos saudíes.
La falta de agua, electricidad, combustible, equipos médicos y medicamentos hacen muy difícil que los hospitales y centros de atención médicos yemeníes atiendan a los heridos de los ataques aéreos del régimen saudí a Yemen, informó la OMS.
Al mismo tiempo, destacó que el gran aumento de pacientes está desbordando los centros médicos yemeníes, imposibilitando ofrecer la necesaria atención médica.
Alertó, a su vez, de que la escasez de alimentos y vacunas podría provocar epidemias entre la población, en especial entre los menores de edad que necesitan una correcta alimentación.
La mencionada organización también denunció a Arabia Saudí por sus bombardeos indiscriminados, ya que las ambulancias, los centros médicos y el personal de los hospitales tampoco están a salvo de sus ataques aéreos.
Si no llegan ayudas humanitarias, advirtió la OMS, se corre el riesgo de una crisis humanitaria en Yemen de proporciones monumentales.
Gran parte de la infraestructura yemení está en ruinas a causa de las incursiones aéreas de Arabia Saudí en el país. Desde su comienzo, el pasado 26 de marzo, han dejado más de 2 640 civiles muertos y entre 120 000 y 150 000 desplazados, según datos del Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
El martes el régimen saudí anunció que daba por finalizada la operación “Tormenta Decisiva” para empezar otra nueva, la de “Restaurar la esperanza". Pero en esta nueva etapa continuarán los ataques contra el movimiento popular yemení Ansarolá y, según las autoridades saudíes, se retomarán los ataques aéreos de ser necesario.