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La NASA advierte del peligro de la radiación espacial para los vuelos de aviones a gran altura

La radiación cósmica, cuyo nivel crece a medida que se asciende en la atmósfera, puede romper el ADN y provocar la liberación de radicales, lo que altera las funciones celulares.

Científicos de la agencia espacial estadounidense (NASA) han publicado los resultados de un nuevo estudio sobre los efectos que la radiación cósmica pueden tener en la atmósfera. A tenor de los resultados obtenidos, los investigadores concluyen que las tripulaciones de los aviones que vuelan a gran altura, así como los pasajeros de estos vuelos, están sometidos a cierto nivel de peligro a causa de esta radiación, tanto como los cosmonautas.

El estudio arrancó en septiembre de 2015 con el experimento denominado NASA’s Radiation Dosimetry Experiment o RaD-X, en el transcurso del cual se usó un enorme globo lleno de helio para enviar instrumentos a la estratosfera y medir los niveles de la radiación cósmica que emiten el Sol y el espacio interestelar con ayuda de cuatro dosímetros a siete alturas diferentes. Los científicos compararon luego los datos y constataron el aumento constante de las tasa de radiación a medida que aumentaba la altura.

Los resultados, que han sido publicados en la revista 'Space Weather Journal', ponen de manifiesto que si los seres humanos están protegidos de esta radiación con los pies en la tierra, en las zonas de la estratosfera las partículas llamadas rayos cósmicos afectan a los objetos que se encuentran a estas alturas. En concreto, la radiación cósmica puede romper el ADN y provocar la liberación de radicales, alterando las funciones celulares.


La NASA asegura que este estudio ayudará a la industria de la aviación a mejorar los modelos meteorológicos espaciales y a crear sistemas de control de la radiación cósmica en tiempo real para poder proteger a los seres humanos de la exposición a la radiación en el futuro. Las predicciones de los niveles de radiación ayudarán a los pilotos comerciales a saber dónde y cuando estos niveles son especialmente peligrosos y a cambiar la ruta en función de ello, destaca la agencia.

RT
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Pasajero silencioso y mortal: hallan gases tóxicos en el aire de los aviones, nocivos para la salud

Hasta el momento no existía evidencia científica que pudiera demostrar la posible toxicidad del aire en el interior de los aviones y su papel en el surgimiento de enfermedades.

Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Gotinga en Alemania, demostró la presencia de sustancias químicas peligrosas, al parecer provenientes de los sistemas de ventilación dentro de las cabinas de los aviones, en muestras de sangre y orina en pasajeros y empleados de aerolíneas. Dado que el aire que se respira en un avión proviene de los motores que, una vez enfriado, se hace circular al interior de la aeronave, los investigadores consideran que tal proceso podría permitir eventualmente que gases producidos por la combustión de aceite o anticongelante entren a la cabina en bajas concentraciones, siendo potencialmente peligrosos a largo plazo para los miembros de la tripulación y viajeros frecuentes.

Según informa el portal de noticias 'The Local', el equipo dirigido por la doctora Astrid Heutelbeck, analizó 140 pacientes que reportaron síntomas producidos por la presencia de organofosforados y compuestos orgánicos volátiles (COV). Los primeros, utilizados para lubricar las partes de metal del motor, tienen un efecto negativo sobre ciertas enzimas del cuerpo humano alterando el sistema nervioso, circulatorio y las vías respiratorias, mientras que los COV, sustancias que se producen por la quema de combustibles, pueden convertirse fácilmente en vapores o gases con alto nivel de toxicidad algunos de ellos, con propiedades cancerígenas.

Pese a que en varias oportunidades se han registrado inconvenientes relacionados con la emisión de gas o humo dentro de las aeronaves, hasta el momento no existía evidencia científica que pudieran demostrar la posible toxicidad del aire y su papel en el desarrollo de procesos patológicos. Por tal motivo, la European Cockpit Association (ECA), que representa a cerca de 40.000 pilotos profesionales, ha hecho un llamado a los fabricantes de aeronaves y la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA, por sus siglas en inglés) a encontrar una solución técnica a gran escala, pues en la actualidad el nuevo Boeing 787 Dreamliner es el único que usa tecnología que no requiere extraer el aire del sistema de propulsión del avión evitando la emisión de gases hacia su interior.

RT
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Psiquiatra: "El copiloto del A320 no era un enfermo mental, era un narcisista maligno"

El psiquiatra español Francisco Toledo establece que el caso del copiloto Andreas Lubitz, quien presuntamente causó la tragedia del avión Airbus A320 de Germanwings el pasado 24 de marzo, "no tiene nada que ver con la depresión ni con las enfermedades mentales" y sostiene que "responde a una personalidad de tipo maligno".

"No creo que [Andreas Lubitz] tuviera depresión, pues esta enfermedad conlleva una idea de culpabilidad e incluso de autoagresión, pero nunca hacia los demás", determina el psiquiatra Francisco Toledo, del Hospital Virgen de la Arrixaca (Murcia, España) en una entrevista con un diario digital español, quien asegura que tampoco tiene "nada que ver con enfermedades mentales". "Todo indica que fue premeditado y responde a una personalidad narcisista de tipo maligno que ha actuado así ante una frustración no superada", determina.

"Para que una persona estrelle un avión no tiene que ser un enfermo mental, tiene que ser una mala persona", sostiene el experto. El psiquiatra hace hincapié en que el copiloto era "un enfermo de tipo social" y no un enfermo mental, ya que estos últimos "son víctimas y no culpables" de su condición. "El copiloto tampoco es un psicótico, pues ni deliraba ni tenía alucinaciones. Yo creo que sabía aparentar que no era malo (…) para comprender necesitamos poner etiquetas, como la depresión, pero este hombre no tiene esa etiqueta", sostiene.

En cuanto a las recientes alusiones referentes a los problemas mentales y a la depresión que sufría el copiloto, el psiquiatra establece que "faltan elementos para sacar conclusiones definitivas, pero todo apunta a que había premeditación y cálculo para estrellar el avión" y que "quizá tuviera algún diagnóstico de ansiedad, pero eso no explicaría nada" ya que "no existe ningún nexo con lo sucedido".

Asimismo, el experto sostiene que "sería doloroso e injusto que tras lo que ha ocurrido con el avión algunos dirigiesen ese odio a pacientes con problemas psiquiátricos. Eso haría mucho daño, pues el enfermo mental no es peligroso, es una víctima. El 20% de la población sufre depresión al menos una vez en la vida y eso no debe ser un estigma".

RT
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