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Francia: condenan a Monsanto por intoxicación de agricultor

La empresa deberá indemnizar enteramente al francés que se envenenó con uno de sus productos mientras trabajaba en un campo de maíz.

La proveedora de químicos estadounidense Monsanto fue condenada por el Tribunal de Apelación en Lyon, Francia, por la intoxicación sufrida por un agricultor que utilizó el pesticida “Lasso”.

La empresa norteamericana deberá indemnizar al afectado, como esta previsto en la sentencia de 2012, donde se dio a conocer que el agricultor utilizó el producto en cuestión por casi 15 años, destaca EFE.

El francés, quien fue identificado como Paul François, sufrió serios daños neurológicos como una minusvalía facial y diferentes secuelas, debido a la inhalación del mencionado pesticida en 2004.

Según François, la empresa Monsanto ya conocía los efectos colaterales del pesticida mucho antes de que fuese prohibido en Francia en 2007.

Además, Canadá, Bélgica y Reino Unido retiraron el producto de Monsanto previo a que se produjera el caso, según los abogados del agricultor francés.

En contexto

Monsanto es responsable de desarrollar, producir y vender el glifosato, el herbicida más usado en el mundo, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es potencialmente cancerígeno.
La empresa norteamericana, ha enfrentado varias denuncias a lo largo de su historia, la más reciente de ellas fue la falta de etiquetas en sus productos que señalaran los efectos dañinos sobre la salud, lo que generó una protesta internacional en 2013.

Telesurtv
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En Paraguay, campesinos se pronuncian contra autoridades del Gobierno rechazando las declaraciones sobre supuesto uso legal e inofensivo de agrotóxicos. Exigen el urgente cese de fumigaciones.

Los grupos campesinos han emitido un pronunciamiento en contra del ministro de Agricultura, Jorge Gattini. La autoridad había afirmado que las fumigaciones en el campo no representan un riesgo para la salud. Los labriegos se muestran indignados, ya que al respecto ya hubo decenas de casos de familias afectadas.


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Por más de cien años, Monsanto ha cosechado una larga y negra lista de productos elaborados con alguno de los compuestos más tóxicos de la historia. 

Nacida como una empresa química, ayudó a crear la primera bomba atómica, produjo el Agente Naranja que utilizaron en la Guerra de Vietnam y con sus productos nocivos y transgénicos ha causado miles de víctimas y campos devastados en muchos países.

En este episodio hablaremos sobre Monsanto.

Invitados:

Francisca “Pancha” Rodríguez, Asoc. Mujeres Rurales e Indígenas Chile

Blanca Rubial, Responsable Agricultura “Amigos de la Tierra”


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Una máquina suelta pesticidas en un sembrado.

Según un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Organización Mundial de la Salud sobre las sustancias químicas que perturban la función endocrina, muchas de estos compuestos podrían tener importantes repercusiones en la salud.

Seguir investigando para entender las relaciones entre los denominados perturbadores endocrinos (PE) —presentes en muchos productos domésticos e industriales— y determinadas enfermedades y trastornos.

Ese es el objetivo del nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que señala que estudios más exhaustivos y mejores métodos analíticos podrían reducir el riesgo de enfermedad y generar ahorros considerables para la salud pública.

Los PE pueden alterar el funcionamiento del sistema endocrino –que interviene en el metabolismo, el crecimiento, el sueño o el estado de ánimo– y aumentar el riesgo de efectos adversos para la salud.

Algunos de estos compuestos son naturales, pero también los hay sintéticos, que se pueden encontrar en los pesticidas, los componentes electrónicos, los productos de aseo personal o los cosméticos, así como en los alimentos, ya sea como aditivos o contaminantes.


Algunos de estos compuestos son naturales, pero también los hay sintéticos en pesticidas, componentes electrónicos, de aseo personal o alimentos

El informe de las Naciones Unidas, que es el más completo sobre los PE realizado hasta la fecha, destaca algunas relaciones entre la exposición y diversos problemas de salud, en particular la posibilidad de que contribuyan a la criptorquidia (ausencia de descenso de los testículos), al cáncer de mama, próstata y tiroides, a problemas de desarrollo del sistema nervioso y al déficit de atención/hiperactividad.

Muy presentes en la vida moderna

Los PE pueden contaminar el medio ambiente sobre todo a través de los vertidos industriales y urbanos, los desagües agrícolas o la incineración y vertido de basuras. La exposición humana puede producirse por ingestión de alimentos, agua o polvo, por inhalación de gases o partículas presentes en el aire o por contacto con la piel.

“Los productos químicos están cada vez más presentes en la vida moderna y son importantes para algunas economías nacionales, pero su gestión irracional pone en peligro la consecución de objetivos de desarrollo fundamentales y un desarrollo sostenible para todos”, ha explicado Achim Steiner, subsecretario general de las Naciones Unidas y Director Ejecutivo del PNUMA.

Además de la exposición a las sustancias químicas, hay otros factores ambientales y no genéticos, como la edad o la nutrición, que podrían estar en el origen del aumento observado de algunas enfermedades y trastornos. Sin embargo, los expertos sostienen que las grandes deficiencias de los conocimientos actuales hacen que sea difícil señalar con exactitud las causas y los efectos.

“Necesitamos urgentemente más investigaciones para obtener un cuadro más completo de las repercusiones sanitarias y ambientales de los perturbadores endocrinos”, ha afirmado Maria Neira, directora del departamento de Protección del Medio Humano de la OMS.

Peligro también para la fauna

El informe también señala problemas similares en relación con el efecto de los PE en la fauna salvaje. En Alaska, su exposición puede estar contribuyendo a las alteraciones reproductivas, a la infertilidad y a las malformaciones de la cornamenta observadas en algunas poblaciones de venados.

La disminución de las poblaciones de algunas especies de nutrias y leones marinos también podría deberse, al menos en parte, a su exposición a diversas combinaciones de PE, al insecticida DDT, a otros contaminantes orgánicos persistentes y a metales como el mercurio.

Por otra parte, los expertos señalan que las prohibiciones y restricciones del uso de PE se han relacionado con una recuperación de las poblaciones de diferentes animales salvajes y a una reducción de los problemas de salud.


Más información sobre los perturbadores endocrinos

El informe conjunto formula una serie de recomendaciones para mejorar el conocimiento sobre estas sustancias químicas, reducir los riesgos de enfermedad y recortar los costos conexos:

  • Métodos analíticos: Los PE conocidos representan solo la punta del iceberg, y son necesarios métodos analíticos más completos para identificar otros posibles compuestos, sus fuentes y las vías de exposición.
  • Investigación: Se necesitan más datos científicos para identificar los efectos de diferentes combinaciones de PE (sobre todo de origen industrial) a los que los seres humanos y los animales salvajes están cada vez más expuestos.
  • Notificación: Muchas fuentes de PE son desconocidas porque la notificación e información sobre las sustancias químicas presentes en diferentes productos, materiales y bienes son insuficientes.
  • Colaboración: Un mayor intercambio de datos entre los científicos y los países puede contribuir a corregir las lagunas existentes, sobre todos en los países en desarrollo y en las economías emergentes.


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Argentina, La Soja del hambre

Documental subtitulado al español: Argentina, La Soja del hambre

"Gracias al diálogo con mucha gente, Monsanto a tomado consciencia que la agricultura transgénica provoca preguntas morales y éticas que van mas allá de la ciencia. Estas preguntas conciernen la libertad de elección, la democracia, la globalización, quien posee que y quién va a sacar los beneficios" Monsanto, The pledge Report 2005

Desde hace unos años las multinacionales, han puesto la mira agresiva en los países del Sur, con el objetivo orientado siempre hacia el control de la agricultura a nivel mundial -en el proceso de la globalización- Monsanto una de las multinacionales nefastas con más influencia en el mundo actual ha puesto las garras sobre numerosos países del Sur, particularmente sobre Argentina, -lo ha hecho y lo está haciendo también en Chile, Paraguay, Brasil- con la complicidad y ayuda de los corruptos políticos o gente del poder gobernante.

Argentina La Soya del Hambre es una investigación realizada por Marie-Monique Robin transmitido por Arte en el año 2005 (1) pero hoy a fines ya del 2011 mas latente que nunca toca un tema que concierne a todas las personas, los famosos OGM estos Organismos Geneticamente Modificados que arrastran o traen consigo las nuevas enfermedades productos de los pesticidas, efectos hasta ahora desconocidos en la alimentación y salud pero que ciertos científicos independientes -el 95% de los científicos trabajan para las multinacionales y solo 5% son independientes (2)- señalan como cancerígenos, esterilización de los suelos, expulsiones de sus tierras de campesinos, deforestaciones, desastres sanitarios, pérdida de la biodiversidad, etc.

Es lamentable que para la introducción de estos productos tanto en la producción como en la cadena alimentaria en muchos países del Sur no hubo ni hay debates, sino son introducidos de forma dictatorial y arbitraria y lo peor que la población no tiene conocimiento de estas decisiones y en la mayor parte de los casos se enteran cuando ya está introducido -y hasta reglamentado- en su cadena alimentaria lo cual afecta su salud en forma directa o indirecta.

La reflexión que se me viene con la introducción de estos Organismos Geneticamente Modificados en la Naturaleza, pues no son solo soya sino maiz, papa, arroz, peces, etc -la lista va creciendo- se va limitando el número de productos, es decir se va matando la biodiversidad y la cadena alimenticia va cayendo en manos de unas pocas empresas detrás de las cuales están siempre las nefastas personas psicópatas que con el argumento falaz de "alimentar al mundo" vienen modelando el futuro alimentario mundial.


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El Veneno Está en la Mesa

Las bases del sistema moderno están en crisis. Una evidencia clave de esta afirmación es ver como se han precarizado incluso las cuestiones más básicas de la existencia como la alimentación.

Nuestra soberanía alimentaria ha sido puesta en juego a raíz del modelo exportador primario, la irrupción de los transgénicos hace 40 años y todo el paquete que conllevan: herbicidas tóxicos, privatización de la semilla, monocultivo entre otros problemas desencadenados por el monopolio que grandes corporaciones han realizado sobre el mercado agroalimentario.

Brasil es el país en el mundo que consume más pesticidas: 5,2 litros / año por habitante. Muchos de estos herbicidas, fungicidas y pesticidas que consumimos están prohibidos en casi todo el mundo en situación de riesgo que suponen para la salud pública.

Y claro, no digamos que es el único país que vive esta catástrofe. El conosur, en especial la zona comprendida por Argentina, Paraguay y Brasil, experimenta graves casos de intoxicaciones, malformaciones congénitas e incluso la muerte de trabajadores temporeros que en mínimas condiciones manipulan los productos agrícolas.

Muchos son rociados con pesticidas lanzados por aviones que planean sobre los campos de cultivo mientras se encuentran en la faena.

Emblemático resultó el caso de Ituzaingó, en Argentina, donde 114 menores de 142 tienen agroquímicos de Monsanto en su cuerpo. Ante la prueba médica del hecho, la Cámara Primera del Crimen de Córdoba, condenó a tres años de cárcel a los responsables Francisco Rafael Parra, agricultor y a Edgardo Jorge Pancello, piloto de avión.

No es difícil o errado concluir que los únicos beneficiados con el negocio del agro sean las multinacionales que fabrican los pesticidas para determinada sepa de semilla.

Justamente entonces, la idea de la película es mostrar que la causa de esta catástrofe es un modelo agrícola que privilegia el lucro por sobre la salud de los ecosistemas y los seres que la habitan.



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Marie-Monique Robin: "Con voluntad política, en cuatro años se acaba el modelo agroalimentario"

Desde París, la investigadora cuestiona duramente el agronegocio y propone una solución a la crisis que vive la agricultura mundial: la implementación de la agroecología a gran escala.

Una nueva investigación de la periodista francesa Marie-Monique Robin acaba de ser publicada en la Argentina. Se trata de El veneno nuestro de cada día (Editorial De La Campana), un trabajo que, al igual que El mundo según Monsanto, fue realizado como libro y documental cinematográfico. Allí se detalla, con extrema minuciosidad, la responsabilidad de la industria química en la epidemia de enfermedades crónicas. "Hablo del aumento espectacular de cánceres, enfermedades neurodegenerativas, trastornos de la reproducción, diabetes u obesidad que se registran en los países 'desarrollados', a punto tal que la Organización Mundial de la Salud habla de 'epidemia'”, explica Robin.

Agronegocio: El veneno nuestro de cada día


–¿A qué llama "el veneno nuestro de cada día"?

–Son los productos químicos que se encuentran cada día en lo que comemos, ya sea en forma de residuos de pesticidas, aditivos alimentarios o plásticos que se utilizan para los alimentos. Estas moléculas químicas se encuentran en dosis muy bajas. Lo que demuestro en esta investigación, y lo que nadie contestó hasta ahora, es que estas dosis de residuos muy bajas, las cuales se supone que no tienen ningún efecto, en realidad sí tienen efectos nocivos sobre la salud humana.

–¿Son productos que están autorizados para estar presentes en la comida?

–Claro. La evaluación de los productos químicos, que practica la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria o la FDA en los Estados Unidos, se basa en el principio de Paracelso, que dice que sólo la dosis hace al veneno. En eso se basa la llamada "Ingesta Diaria Admitida" (IDA). Lo que demuestro es que este principio no vale para muchas moléculas, que no sirve para nada.

–¿Por qué?

–Sucede que esta especie de Biblia está basada en nada. No hay ningún estudio serio. Todos creían que con la IDA estábamos protegidos, pero nadie se había preguntado de dónde viene. Este es el corazón de mi investigación. La IDA fue fabricada por cinco personas en una mesa, en los años '60. Fue con buena voluntad, porque se estaban preguntando qué podían hacer para moderar el efecto de las moléculas químicas, las cuales sabemos que son altamente tóxicas. Pero ellos nunca plantearon que había que prohibir esos venenos que están en nuestra alimentación. Ellos tenían la concepción de que el "progreso" o el "desarrollo" pasaban por este tipo de riesgos, y que no podía ser de otra manera.

–¿Estas normas son avaladas por organismos estatales?

–Sí. Se esconden en una regulación estatal, que parece muy independiente, muy seria y muy científica, con muchos datos y muchas cifras, con toneladas de papeles, pero cuando te ponés a estudiar eso, te das cuenta que es para que las autoridades públicas puedan decir: "Estamos bien, bajo la norma." Pero si fuese una norma seria, que de verdad protegiera a la gente, ¿por qué la cambian constantemente? La van adecuando a los intereses de la industria, más que a la salud de la población.

–¿Por qué cree que no hubo, desde la industria química, ninguna respuesta a su investigación?

–Porque son datos y porque ellos mismos lo saben. Cuando salió la investigación hubo mucha prensa. Los productores de químicos dijeron: "Robin exagera un poco." Pero no más que eso. Por supuesto, siempre están tratando de decir que este trabajo es un poco exagerado, o las grandes empresas pagan a gente para tratar de desacreditarme en mi blog.

–En su trabajo, usted sostiene que la "Revolución Verde" de los años '60 prometía alimentar a todo el mundo, pero que en realidad nunca estuvo ni cerca de lograrlo. ¿Por qué?

–En mi próximo documental, que saldrá en un mes y ojalá que llegue a la Argentina –se llama Las cosechas del futuro–, yo respondo a esta pregunta. El discurso es siempre el mismo: "Si prohibimos los agrotóxicos, no vamos a poder alimentar al mundo, nos vamos a morir de hambre." Es muy interesante ese argumento, pero falso. La famosa "Revolución Verde" trajo un empobrecimiento de los recursos naturales y una contaminación generalizada del medio ambiente, debido al uso masivo de productos químicos. Yo estuve viajando durante un año por once países. La conclusión que saco es que si hay 1000 millones de personas que hoy no comen o tienen problemas de hambre es a causa de los agrotóxicos. No sólo por los agrotóxicos como tales, sino por todo el sistema de mercado que está ligado a este negocio.

–¿Cómo influye el mercado?

–Esto tiene que ver con toda una cadena a nivel mundial. En la Argentina hay unas 18 millones de hectáreas con soja transgénica, fumigadas con agrotóxicos, con las que se acaban los tambos y los pequeños productores que de verdad alimentan a su pueblo. Aquí, en Francia, terminamos con un 3% de población de agricultores, y con unas grandes granjas. Todo está ligado, porque los que venden los agrotóxicos son los mismos que controlan el mercado de los granos, como Cargill y Monsanto. Estas multinacionales están hambreando al mundo.

–¿Cómo se puede salir de ese sistema?

–A través de la agroecología, la agricultura orgánica, basada en unidades pequeñas, donde hay una autonomía al nivel de la producción enérgica. Allí se utilizan los recursos naturales con una combinación de plantas, porque el monocultivo es una catástrofe para el medio ambiente.

–¿Pero la agroecología se podría llevar a cabo en grandes extensiones o a escala nacional?

Agronegocio: El veneno nuestro de cada día


–Claro, sin ningún problema. Lo único que falta es voluntad política. En Europa estamos en esta lucha. El año que viene tendremos un cambio en la famosa política agrícola de la Comunidad Europea. Estamos pidiendo que los subsidios que se dan aquí a los agricultores, o a las grandes empresas, que son las que más contaminan el medio ambiente, se den a agricultores que quieren pasar a la agroecología. En sólo cuatro años se puede cambiar el rumbo. Es sólo voluntad política, y se acaba con este modelo agroalimentario criminal en el mundo. Hay que sacar a la agricultura de la ordenación del comercio. La alimentación no es un producto cualquiera: sin alimentación, nadie puede vivir. Sin campesinos, nadie puede vivir. Cada país debe proteger a sus campesinos. Siempre se dice que los productos de la industria química son más baratos que los de la industria agroecológica. Y eso es mentira, por la cantidad de gastos indirectos que genera la industria química.

–¿La prohibición de agroquímicos sería un modo de ahorrar dinero o, por el contrario, una pérdida económica?

–La Comunidad Europea hizo un estudio que dice que si prohibimos los agrotóxicos, sólo tomando los gastos que produce el cáncer en campesinos y demás, podríamos ahorrar 27 mil millones de euros al año. Y sólo hablamos del cáncer.

–En su libro, usted sostiene que el cáncer es una enfermedad "novedosa", propia de la civilización. ¿Cómo es eso?

–Yo quería saberlo, porque siempre se dice que el cáncer tiene relación con los productos químicos. Bueno, quería verificar si antes había cáncer o no. Y estudié muchos libros, muchos informes de gente que ha viajado en el siglo XIX, y que dicen que casi no había cáncer. Los cánceres aparecieron con la civilización industrial. Es un hecho. Y es interesante ver cómo fueron aumentando. También es interesante ver cómo se organiza la industria para decir lo contrario.

–Con el correr de los años, la población fue tomando conciencia de que muchas sustancias de uso cotidiano –como el cigarrillo o la sal– son dañinas para la salud. ¿Cree que con los agroquímicos puede llegar a pasar lo mismo?

–Es muy distinto, porque estos productos están en todas partes y no lo sabés. Una persona que fuma conoce los riesgos y depende de una decisión personal. En los alimentos, en cambio, uno no sabe cuántos productos químicos está ingiriendo. Muchas mujeres no saben, por ejemplo, que una de las razones principales del cáncer de mama, aunque no la única, son los desodorantes. Por eso digo a las mujeres que no utilicen ningún desodorante, porque dentro de estos productos hay perturbadores endócrinos que van directamente a la mama. La población no lo sabe. Y además se están utilizando productos que no fueron estudiados previamente. Es necesario reapropiarse del contenido de nuestra alimentación diaria, recuperar las riendas de lo que comemos, para que dejen de infligirnos pequeñas dosis de distintos venenos sin ningún beneficio. Ecoportal.net

FUENTE
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