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La evidencia es incompleta, quizás porque todos queremos creer que una buena carcajada realmente es la mejor medicina.

Varios estudios han indicado que reírse puede reducir la producción de la hormona del estrés, cortisol, y disminuir la tensión en el corazón. Además, baja el nivel de azúcar en la sangre (lo que es bueno para los diabéticos), promueve el flujo de sangre y estimula el sistema inmunitario.

Un estudio dice que, en términos de ejercicio cardiovascular, un minuto de risa equivale a 10 minutos en una máquina de remar.

Como resultado, cada vez es más común el uso de la terapia de la risa, particularmente con niños. Se ha probado por ejemplo que la visita de un payaso antes de una cirugía es muy efectiva para reducir la ansiedad.

Margaret Stuber, catedrática de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en la Universidad de California UCLA, hizo experimentos en los que grupos de niños metían las manos en agua helada.

Encontró que si estaban mirando videos chistosos toleraban mejor el dolor y calificaban la experiencia como "menos desagradable". Además, tenían niveles más bajos de la hormona del estrés.

La idea de que la risa es terapéutica fue popularizada por Norman Cousins en un artículo publicado en 1976 por la revista The New England Journal of Medicine, que luego se expandió como un libro.

Cousins describe su aflicción con una enfermedad degenerativa dolorosa y potencialmente mortal (espondilitis anquilosante), que trató exitosamente con vitamina C, los Hermanos Marx y episodios de la vieja serie de televisión "Cámara escondida".
Sin risa

La palabra "agelastico" significa "sin risa", y se deriva del griego gelos (risa).

Entre los agelastos conocidos está Isaac Newton, quien supuestamente sólo se rió una vez en su vida, cuando alguien le preguntó de qué servía estudiar a Euclides.

En esa lista de poco risueños también están el líder soviético José Stalin; el autor de "Los viajes de Gulliver", Jonathan Swift; el cuatro veces primer ministro británico W.E. Gladstone; y el filósofo holandés Baruch Spinoza, de quien se dice que sólo se reía cuando observaba arañas batiéndose a muerte.

El novelista victoriano Anthony Trollope, en contraste, murió riéndose.

Cuándo reír

Robert Proine, neurobiólogo del comportamiento de la Universidad de Maryland, EE.UU., estudia los patrones de risa de femeninos y masculinos "en el mundo silvestre", haciendo safaris urbanos a centros comerciales y sindicatos estudiantiles, y ha documentado 1.200 "episodios de risa".

Concluye que las mujeres ríen más que los hombres y que ambos sexos se ríen más de lo que hacen los hombres que de lo que hacen las mujeres.

Provine señala que "evidencia multicultural limitada indica que los hombres son los principales productores de humor y las mujeres las principales productoras de risa".

Esas diferencias ya están presentes para cuando empezamos a hacer chistes por primera vez, que ocurre más o menos a la edad de 6 años.

Provine observó que las mujeres se ríen mucho más a menudo que los hombres con los que están hablando. "Al charlar, las mujeres ríen más, sin importar cuál sea su audiencia. Los hombres son más quisquillosos: se ríen más cuando conversan con sus amigos que cuando la audiencia es femenina".

Notó también que quienes hablan se ríen 46% más que quienes escuchan, y que la gente se ríe alrededor de 30 veces más cuando está acompañada que cuando está sola. Esto respalda la teoría de que la función primaria de la risa es social.

Risa peligrosa

La falta de control del impulso de la risa puede ser perjudicial, por el riesgo de que dispare ataques de asma, incontinencia o de que contribuya a desarrollar hernias y úlceras.

Tanto los romanos como los chinos usaban las cosquillas como tortura.

Los primeros se especializaban en una práctica particularmente desagradable conocida como "lengua de cabra", en la que los pies suspendidos de la víctima eran cubiertos con sal para que las cabras se los lamieran.

En 1962, en el distrito Bukoba de Tanzania, se desató una epidemia de risa espontánea entre los niños que obligó a clausurar temporalmente 14 escuelas. Los familiares y amigos se contagiaron: cuanto más cercana era la relación, más probable era que se "infectaran".

La risa espontánea se origina en la parte más antigua de nuestro tronco del encéfalo, lo que significa que no podemos controlarla conscientemente. Nuestra habilidad de reír probablemente es anterior a la de hablar por cientos de miles de años. Además, no es algo que se aprende: personas que son tanto sordas como ciegas también ríen.

Los gelotólogos (quienes estudian la risa) señalan que no se trata tanto de una expresión sino que la intención de la risa es provocar sentimientos positivos en los demás, lo que promueve la sensación de cohesión en los grupos. Eso puede habernos ayudado a sobrevivir como especie.




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La evidencia es incompleta, quizás porque todos queremos creer que una buena carcajada realmente es la mejor medicina.

Varios estudios han indicado que reírse puede reducir la producción de la hormona del estrés, cortisol, y disminuir la tensión en el corazón. Además, baja el nivel de azúcar en la sangre (lo que es bueno para los diabéticos), promueve el flujo de sangre y estimula el sistema inmunitario.

Un estudio dice que, en términos de ejercicio cardiovascular, un minuto de risa equivale a 10 minutos en una máquina de remar.

Como resultado, cada vez es más común el uso de la terapia de la risa, particularmente con niños. Se ha probado por ejemplo que la visita de un payaso antes de una cirugía es muy efectiva para reducir la ansiedad.

Margaret Stuber, catedrática de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en la Universidad de California UCLA, hizo experimentos en los que grupos de niños metían las manos en agua helada.

Encontró que si estaban mirando videos chistosos toleraban mejor el dolor y calificaban la experiencia como "menos desagradable". Además, tenían niveles más bajos de la hormona del estrés.

La idea de que la risa es terapéutica fue popularizada por Norman Cousins en un artículo publicado en 1976 por la revista The New England Journal of Medicine, que luego se expandió como un libro.

Cousins describe su aflicción con una enfermedad degenerativa dolorosa y potencialmente mortal (espondilitis anquilosante), que trató exitosamente con vitamina C, los Hermanos Marx y episodios de la vieja serie de televisión "Cámara escondida".
Sin risa

La palabra "agelastico" significa "sin risa", y se deriva del griego gelos (risa).

Entre los agelastos conocidos está Isaac Newton, quien supuestamente sólo se rió una vez en su vida, cuando alguien le preguntó de qué servía estudiar a Euclides.

En esa lista de poco risueños también están el líder soviético José Stalin; el autor de "Los viajes de Gulliver", Jonathan Swift; el cuatro veces primer ministro británico W.E. Gladstone; y el filósofo holandés Baruch Spinoza, de quien se dice que sólo se reía cuando observaba arañas batiéndose a muerte.

El novelista victoriano Anthony Trollope, en contraste, murió riéndose.

Cuándo reír

Robert Proine, neurobiólogo del comportamiento de la Universidad de Maryland, EE.UU., estudia los patrones de risa de femeninos y masculinos "en el mundo silvestre", haciendo safaris urbanos a centros comerciales y sindicatos estudiantiles, y ha documentado 1.200 "episodios de risa".

Concluye que las mujeres ríen más que los hombres y que ambos sexos se ríen más de lo que hacen los hombres que de lo que hacen las mujeres.

Provine señala que "evidencia multicultural limitada indica que los hombres son los principales productores de humor y las mujeres las principales productoras de risa".

Esas diferencias ya están presentes para cuando empezamos a hacer chistes por primera vez, que ocurre más o menos a la edad de 6 años.

Provine observó que las mujeres se ríen mucho más a menudo que los hombres con los que están hablando. "Al charlar, las mujeres ríen más, sin importar cuál sea su audiencia. Los hombres son más quisquillosos: se ríen más cuando conversan con sus amigos que cuando la audiencia es femenina".

Notó también que quienes hablan se ríen 46% más que quienes escuchan, y que la gente se ríe alrededor de 30 veces más cuando está acompañada que cuando está sola. Esto respalda la teoría de que la función primaria de la risa es social.

Risa peligrosa

La falta de control del impulso de la risa puede ser perjudicial, por el riesgo de que dispare ataques de asma, incontinencia o de que contribuya a desarrollar hernias y úlceras.

Tanto los romanos como los chinos usaban las cosquillas como tortura.

Los primeros se especializaban en una práctica particularmente desagradable conocida como "lengua de cabra", en la que los pies suspendidos de la víctima eran cubiertos con sal para que las cabras se los lamieran.

En 1962, en el distrito Bukoba de Tanzania, se desató una epidemia de risa espontánea entre los niños que obligó a clausurar temporalmente 14 escuelas. Los familiares y amigos se contagiaron: cuanto más cercana era la relación, más probable era que se "infectaran".

La risa espontánea se origina en la parte más antigua de nuestro tronco del encéfalo, lo que significa que no podemos controlarla conscientemente. Nuestra habilidad de reír probablemente es anterior a la de hablar por cientos de miles de años. Además, no es algo que se aprende: personas que son tanto sordas como ciegas también ríen.

Los gelotólogos (quienes estudian la risa) señalan que no se trata tanto de una expresión sino que la intención de la risa es provocar sentimientos positivos en los demás, lo que promueve la sensación de cohesión en los grupos. Eso puede habernos ayudado a sobrevivir como especie.




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¿Eres de esos a los que les encanta reírse? ¿Prefieres irte a la cama después de haber visto una comedia en la televisión? La risa tiene diversos beneficios a nivel físico y mental.

Los investigadores siguen averiguando qué efectos puede tener este comportamiento sobre la salud humana. A continuación contamos tres hallazgos recientes sobre este tema:

1. Reírse mejora la salud pulmonar de los fumadores. Así puede concluirse del artículo publicado en el Asian Journal of Nursing Education and Research (2014). Sus autores compararon distintos parámetros de la función pulmonar en un total de 300 varones fumadores de entre 30 y 60 años, a los que se realizó una espirometría antes y después del tratamiento.

Los participantes se asignaron a uno de tres grupos: grupo de ejercicios respiratorios tradicionales, grupo de terapia mediante la risa o grupo control (no terapia). Los dos grupos de intervención realizaron 6 sesiones semanales de una media hora de duración durante mes y medio. Los resultados mostraron que la terapia con risa fue igual de efectiva que los ejercicios de respiración tradicionales en la mejora de la función pulmonar… y eso sí, seguro que fue mucho más divertida.

2. El humor mejora la memoria. Chambers y Payne han publicado recientemente (2014) los resultados de un experimento en el que comprobaron los efectos positivos del humor sobre los procesos de consolidación en la memoria de aquello que nos parece gracioso.
En su trabajo expusieron a los participantes a una serie de dibujos tipo comic clasificados como graciosos y no graciosos. Después de ver las imágenes, a algunos de los participantes se les pidió que no durmieran durante las doce horas siguientes, mientras que a otros sí se les permitió hacerlo. Después de esas 12 horas, volvieron a preguntar sobre los dibujos a todos los participantes y así valorar el recuerdo del material.

Los resultados mostraron por primera vez que los dibujos calificados como divertidos o graciosos se recordaron mejor que los no graciosos no sólo tras un tiempo corto (15 minutos) sino también tras un período de tiempo más largo (12 horas). De forma curiosa, además el sueño influyó positivamente en la consolidación de la información humorística sólo cuando los participantes no habían visto los dibujos con anterioridad y los valoraron subjetivamente como graciosos. Según los autores, este efecto del humor sobre la memoria podría deberse a la generación de un mayor arousal (o activación fisiológica y psicológica) causada por los estímulos hilarantes.

Como nos muestra la investigación reciente, la risa es buena para tu cerebro y para el resto del cuerpo, así que parece recomendable buscar el lado positivo de las cosas y encontrarle la gracia, que los beneficios para la salud llegarán solos.




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¿Eres de esos a los que les encanta reírse? ¿Prefieres irte a la cama después de haber visto una comedia en la televisión? La risa tiene diversos beneficios a nivel físico y mental.

Los investigadores siguen averiguando qué efectos puede tener este comportamiento sobre la salud humana. A continuación contamos tres hallazgos recientes sobre este tema:

1. Reírse mejora la salud pulmonar de los fumadores. Así puede concluirse del artículo publicado en el Asian Journal of Nursing Education and Research (2014). Sus autores compararon distintos parámetros de la función pulmonar en un total de 300 varones fumadores de entre 30 y 60 años, a los que se realizó una espirometría antes y después del tratamiento.

Los participantes se asignaron a uno de tres grupos: grupo de ejercicios respiratorios tradicionales, grupo de terapia mediante la risa o grupo control (no terapia). Los dos grupos de intervención realizaron 6 sesiones semanales de una media hora de duración durante mes y medio. Los resultados mostraron que la terapia con risa fue igual de efectiva que los ejercicios de respiración tradicionales en la mejora de la función pulmonar… y eso sí, seguro que fue mucho más divertida.

2. El humor mejora la memoria. Chambers y Payne han publicado recientemente (2014) los resultados de un experimento en el que comprobaron los efectos positivos del humor sobre los procesos de consolidación en la memoria de aquello que nos parece gracioso.
En su trabajo expusieron a los participantes a una serie de dibujos tipo comic clasificados como graciosos y no graciosos. Después de ver las imágenes, a algunos de los participantes se les pidió que no durmieran durante las doce horas siguientes, mientras que a otros sí se les permitió hacerlo. Después de esas 12 horas, volvieron a preguntar sobre los dibujos a todos los participantes y así valorar el recuerdo del material.

Los resultados mostraron por primera vez que los dibujos calificados como divertidos o graciosos se recordaron mejor que los no graciosos no sólo tras un tiempo corto (15 minutos) sino también tras un período de tiempo más largo (12 horas). De forma curiosa, además el sueño influyó positivamente en la consolidación de la información humorística sólo cuando los participantes no habían visto los dibujos con anterioridad y los valoraron subjetivamente como graciosos. Según los autores, este efecto del humor sobre la memoria podría deberse a la generación de un mayor arousal (o activación fisiológica y psicológica) causada por los estímulos hilarantes.

Como nos muestra la investigación reciente, la risa es buena para tu cerebro y para el resto del cuerpo, así que parece recomendable buscar el lado positivo de las cosas y encontrarle la gracia, que los beneficios para la salud llegarán solos.




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¿Y si reírse no fuera tan bueno como crees? ¿Y si el buen humor tuviera efectos secundarios? ¿Y si todo esto estuviera basado en investigaciones científicas muy rigurosas? Tómatelo en serio y sigue leyendo. Se te borrará esa sonrisa.

Locura transitoria

Sorprendentemente, la risa también tiene consecuencias nada agradables en nuestro sistema nervioso. Puede provocar cataplexia, la perdida bilateral del tono muscular. Aunque se trata de episodios súbitos y breves, quienes la sufren no pueden controlar los músculos y, de pronto, se caen. Esta condición (muy relacionada con la narcolepsia) se dispara a partir de emociones fuertes que dejan a los pacientes en un estado de relajación total, como demostró una investigación realizada por Sebastiaan Overeem, de la universidad de Leiden, Países Bajos. Si en cualquier persona un ataque de risa prolongado causa agotamiento debido a la intensidad con la que se tensionan los músculos, en pacientes aquejados de cataplexia puede disparar un ataque.

Hernias para un humor retorcido

Para Robin Ferner, profesor de farmacología clínica de la Universidad de Birmingham, y Jeffrey Aaronson, de la Universidad de Oxford, todo comenzó casi como una broma. El objetivo era escribir un artículo científico sobre los efectos nocivos de la risa. Después de analizar cerca de mil trabajos publicados en el British Medical Journal, hallaron que había más perjuicios que beneficios en esta práctica. Reírse con el estómago (partirse de risa) puede provocar una perforación en el esófago, o síndrome de Boerhaave, según un estudio realizado en el Hospital Liverpool, de Nueva Gales del Sur, Australia. Aunque esto habitualmente se produce por vomitar con frecuencia, también se puede desencadenar por tos excesiva o por reírse mucho. Estos dos últimos actos fuerzan nuestra musculatura abdominal. Si se sobrepasa un límite, puede llevar a una descoordinación neuromuscular: el esfínter superior del esófago no cierra y se rompe.

Ahogarse en humores

La respiración rápida que acompaña habitualmente a la risa puede provocar la inhalación de cuerpos extraños, revela un trabajo del Canadian Medical Association Journal. En pacientes con asma, unas carcajadas aumentan la posibilidad de un ataque, aunque lo más común es que provoquen un acceso de tos, más que una respiración con silbido. Ferner señala que “la risa tiene un efecto físico en los asmáticos, ya que a veces hasta una sonrisa falsa desencadena un ataque.” Por si no fuera suficiente, se demostró que en sujetos fumadores un ataque de risa puede causar neumotórax. Esto se conoce como síndrome Pilgaard-Dahl, por dos actores daneses (y fumadores) que lo sufrieron.

Como uva pasa

Aunque a muchos, y sobre todo a muchas, no les cause gracia, la risa puede provocar unas profundas líneas de expresión alrededor de la boca y los ojos. Cuando somos jóvenes, la cantidad de colágeno y elastina en nuestra piel permite que esta vuelva a su estado previo. Pero a medida que avanzamos en edad, la cantidad de colágeno disminuye y la dermis no recupera su configuración original. Entonces se producen las marcas de expresión. Paradójicamente, la risa y el llanto trazan líneas muy similares: las patas de gallo y los “paréntesis” alrededor de la boca. La gran diferencia es que llorar produce dos líneas distintivas que corren paralelas desde el borde del labio superior hacia la barbilla.

Mearse de risa

La eneuresis risoria, provocada por la contracción involuntaria de la vejiga, es la culpable de la expresión “mearse en los pantalones. La risa también puede ocasionar incontinencia por estrés, según un artículo publicado en NeuroImage. La causa es la debilidad de los músculos del piso pélvico o del esfínter uretral.

Corazón partío... de risa

Cuando nos reímos a carcajada limpia, la intensidad de esta produce un incremento en la presión intratorácica, debido a la cantidad de aire que inhalamos, la velocidad a la que los hacemos y el movimientos de la caja torácica y el diafragma. Este sobreesfuerzo, señalan cuatro estudios independientes publicados en el British Medical Journal, puede provocar un desmayo debido a un reflejo neural: de algún modo hay que hacer descender el volumen de aire que estamos ingresando, y el síncope es la respuesta. A nivel cardíaco, partirse la caja es capaz de producir exactamente eso: que se nos rompa el corazón. Esto ocurre a menudo en personas mayores de 60 años, alerta una investigación del New England Medical Journal, sin necesidad de que presenten síntomas previos. Levantar demasiado peso, un disgusto inesperado o unas risas particularmente violentas pueden producir la ruptura del corazón.

A mandíbula batiente

Pese a su apariencia sólida, los huesos maxilares poseen una articulación algo endeble. Un trabajo de Theodore Chan, de la Universidad de California, demuestra que reírse con la boca muy abierta de modo involuntario puede causar una dislocación de la mandíbula. Al igual que bostezar exageradamente o comer un bocado demasiado grande. El resultado, que no es permanente, sí es muy doloroso e incómodo, y la dislocación se reduce con o sin anestesia. Afortunadamente, el remedio está en la enfermedad: volver a sonreír, aunque sea con la boca cerrada, es un acto que libera endorfinas, los analgésicos naturales de nuestro cuerpo.




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¿Y si reírse no fuera tan bueno como crees? ¿Y si el buen humor tuviera efectos secundarios? ¿Y si todo esto estuviera basado en investigaciones científicas muy rigurosas? Tómatelo en serio y sigue leyendo. Se te borrará esa sonrisa.

Locura transitoria

Sorprendentemente, la risa también tiene consecuencias nada agradables en nuestro sistema nervioso. Puede provocar cataplexia, la perdida bilateral del tono muscular. Aunque se trata de episodios súbitos y breves, quienes la sufren no pueden controlar los músculos y, de pronto, se caen. Esta condición (muy relacionada con la narcolepsia) se dispara a partir de emociones fuertes que dejan a los pacientes en un estado de relajación total, como demostró una investigación realizada por Sebastiaan Overeem, de la universidad de Leiden, Países Bajos. Si en cualquier persona un ataque de risa prolongado causa agotamiento debido a la intensidad con la que se tensionan los músculos, en pacientes aquejados de cataplexia puede disparar un ataque.

Hernias para un humor retorcido

Para Robin Ferner, profesor de farmacología clínica de la Universidad de Birmingham, y Jeffrey Aaronson, de la Universidad de Oxford, todo comenzó casi como una broma. El objetivo era escribir un artículo científico sobre los efectos nocivos de la risa. Después de analizar cerca de mil trabajos publicados en el British Medical Journal, hallaron que había más perjuicios que beneficios en esta práctica. Reírse con el estómago (partirse de risa) puede provocar una perforación en el esófago, o síndrome de Boerhaave, según un estudio realizado en el Hospital Liverpool, de Nueva Gales del Sur, Australia. Aunque esto habitualmente se produce por vomitar con frecuencia, también se puede desencadenar por tos excesiva o por reírse mucho. Estos dos últimos actos fuerzan nuestra musculatura abdominal. Si se sobrepasa un límite, puede llevar a una descoordinación neuromuscular: el esfínter superior del esófago no cierra y se rompe.

Ahogarse en humores

La respiración rápida que acompaña habitualmente a la risa puede provocar la inhalación de cuerpos extraños, revela un trabajo del Canadian Medical Association Journal. En pacientes con asma, unas carcajadas aumentan la posibilidad de un ataque, aunque lo más común es que provoquen un acceso de tos, más que una respiración con silbido. Ferner señala que “la risa tiene un efecto físico en los asmáticos, ya que a veces hasta una sonrisa falsa desencadena un ataque.” Por si no fuera suficiente, se demostró que en sujetos fumadores un ataque de risa puede causar neumotórax. Esto se conoce como síndrome Pilgaard-Dahl, por dos actores daneses (y fumadores) que lo sufrieron.

Como uva pasa

Aunque a muchos, y sobre todo a muchas, no les cause gracia, la risa puede provocar unas profundas líneas de expresión alrededor de la boca y los ojos. Cuando somos jóvenes, la cantidad de colágeno y elastina en nuestra piel permite que esta vuelva a su estado previo. Pero a medida que avanzamos en edad, la cantidad de colágeno disminuye y la dermis no recupera su configuración original. Entonces se producen las marcas de expresión. Paradójicamente, la risa y el llanto trazan líneas muy similares: las patas de gallo y los “paréntesis” alrededor de la boca. La gran diferencia es que llorar produce dos líneas distintivas que corren paralelas desde el borde del labio superior hacia la barbilla.

Mearse de risa

La eneuresis risoria, provocada por la contracción involuntaria de la vejiga, es la culpable de la expresión “mearse en los pantalones. La risa también puede ocasionar incontinencia por estrés, según un artículo publicado en NeuroImage. La causa es la debilidad de los músculos del piso pélvico o del esfínter uretral.

Corazón partío... de risa

Cuando nos reímos a carcajada limpia, la intensidad de esta produce un incremento en la presión intratorácica, debido a la cantidad de aire que inhalamos, la velocidad a la que los hacemos y el movimientos de la caja torácica y el diafragma. Este sobreesfuerzo, señalan cuatro estudios independientes publicados en el British Medical Journal, puede provocar un desmayo debido a un reflejo neural: de algún modo hay que hacer descender el volumen de aire que estamos ingresando, y el síncope es la respuesta. A nivel cardíaco, partirse la caja es capaz de producir exactamente eso: que se nos rompa el corazón. Esto ocurre a menudo en personas mayores de 60 años, alerta una investigación del New England Medical Journal, sin necesidad de que presenten síntomas previos. Levantar demasiado peso, un disgusto inesperado o unas risas particularmente violentas pueden producir la ruptura del corazón.

A mandíbula batiente

Pese a su apariencia sólida, los huesos maxilares poseen una articulación algo endeble. Un trabajo de Theodore Chan, de la Universidad de California, demuestra que reírse con la boca muy abierta de modo involuntario puede causar una dislocación de la mandíbula. Al igual que bostezar exageradamente o comer un bocado demasiado grande. El resultado, que no es permanente, sí es muy doloroso e incómodo, y la dislocación se reduce con o sin anestesia. Afortunadamente, el remedio está en la enfermedad: volver a sonreír, aunque sea con la boca cerrada, es un acto que libera endorfinas, los analgésicos naturales de nuestro cuerpo.




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Ríete. Ríete todo lo que puedas y un poco más. La risa es un proceso con incontables beneficios para la salud y la mente. A saber: fortalece el sistema cardiovascular, relaja la musculatura, reduce las sensaciones de dolor y aumenta el autoestima. Pero hay muchas más ventajas. Tomarse la vida con sentido del humor te puede ayudar en el trabajo, en tus relaciones personales y a superar momentos difíciles. Y si no encuentras motivos para reírte, empieza riéndote un poco de ti mismo. 

Hay pocas cosas más sanas que reírse.La risa es sana, muy sana. Tiene una larga lista de beneficios para el organismo. Si caminas por la vida con sentido del humor ganas en salud, y también en felicidad. La empresa médica Sanitas enumera estas ventajas en un artículo:

-Relaja la musculatura.

-Contribuye a reducir el estrés.

-Reduce las sensaciones de dolor.

-La risa estimula el ritmo cardíaco y beneficia la tensión arterial. Reírse cinco minutos seguidos equivale a hacer 45 minutos de ejercicio físico.

-Las carcajadas aumentan la capacidad pulmonar, esto contribuye a oxigenar el cuerpo.

-La risa produce un masaje interno del organismo que estimula el funcionamiento de los órganos.

El sentido del humor también es un poderoso aliado para superar enfermedades. El psiquitara William Fry ha estudiado los efectos de la risa sobre el organismo durante más de 25 años. “El sentido del humor, la alegría y la risa contribuyen mucho al mantenimiento y mejora de la salud” (‘Laugher: The Best Medicine?’, Barabara Butler). Fry constata que los pacientes ingresados en hospitales son capaces de superar mejor su enfermedad y el estrés producido por la misma gracias a terapias basadas en la risa.

El sentido del humor ayuda a superar los problemas.

La risa es buena para el organismo…y para la mente también. Una persona con sentido del humor gana en autoestima y tiene una mejor visión de las cosas. “La risa relativiza las cosas. Reírse ante una situación permite afrontarla en mejores condiciones. La creatividad se dispara y se pueden encontrar mejores soluciones a los problemas”, explica José Elías, psicólogo y pionero en risoterapia en España. “Las personas que se ríen, que tienen sentido del humor, soportan mejor las contrariedades de la vida”.

No se trata de estar contento todo el rato. Tampoco de reír sin parar. Es normal que ciertas situaciones provoquen tristeza o miedo. Pero el sentido del humor permite dar a esos momentos la importancia justa. “Cuando ocurre algo fuerte o traumático, es lógico pasarlo mal. Lo importante es superar cuanto antes esa situación. Hay que ver las cosas con optimismo y darse cuenta de que la vida sigue. El humor es la salida a estos episodios”, comenta Elías.

La carcajada también ayuda a evitar, y superar, episodios depresivos. El psicólogo lo explica. “Cuando nos reímos generamos dopamina, serotonina y adrenalina. Esto hace que después de reír siempre te quedas alegre. Ves todo con otros ojos, percibes tu entorno mejor, y a ti mismo también. Esto te protege frente a enfermedades como la depresión”.

La risa aumenta el rendimiento laboral.

El sentido del humor también es bueno en el ámbito laboral. Si ríes en tu trabajo estarás más contento y relajado, y esto ayuda a mejorar tu rendimiento. Esta ecuación funciona en todos los miembros de una empresa: directivos, empleados, subcontratados, etc. Con la risa todos están más contentos, juntos y por separado.

La Universidad Jauma I ha publicado un estudio titulado ‘Sentido del humor y satisfacción laboral’. En la investigación se plantea la relación que existe entre la risa y el rendimiento en el trabajo. Una de sus conclusiones establece lo siguiente: ”Crear un ambiente laboral en el que se facilite el uso cotidiano del humor puede ser beneficioso trabajador/a, beneficiando a su vez a la propia empresa. Sobre todo, toma importancia el papel del humor como mediador en la relación de los trabajadores/as con sus superiores.

La aerolínea de EE UU Southwest Airlines es una empresa que fomenta el sentido del humor entre sus empleados. La tripulación de los aviones sigue una filosofía de trabajo que consiste en combinar profesionalidad y trato directo y distendido. No es raro que un auxiliar de vuelo anime a los pasajeros a sentarse cantando un rap o que en lugar de una azafata, sea un duende el que de la bienvenida al pasaje.

¿El resultado de esta filosofía? Trabajadores contentos, pasajeros felices y relajados. Southwest Airlines es la cuarta aerolínea más grande de EE UU. Según la revista Fortune 500, es una de las compañías aéreas más admiradas de todo el mundo.

¿Se nace con sentido del humor?

Un niño de 6 años ríe una media de 300 a 400 veces por día. Una persona adulta lo hace sólo entre 15 y 100 veces diarias. ¿Qué ha pasado por el camino? La respuesta es sencilla: el sentido del humor se ha ido perdiendo poco a poco.

Todo el mundo nace con la capacidad para reírse. Un bebé recién llegado al mundo tarda 45 minutos en soltar su primera carcajada. Una persona que se ríe cada vez menos ha ‘modificado’ su sentido del humor debido a las circunstancias de su vida: trabajo, estrés, experiencias traumáticas, etc. La buena noticia es que esto se puede corregir.

“El sentido del humor es una capacidad universal que todos poseemos y que todos podemos cultivar y emplear”, explican los expertos en humor Eduardo Jáuregui y Jesús Damián Fernández Solís en su ensayo ‘El humor positivo en la vida y el trabajo’. “No hace falta hacer payasadas, ni siquiera contar un chiste. A veces basta compartir un curiosa coincidencia, un gesto exagerado o la complicidad de una ironía”.

Los talleres de risoterapia ayudan a recuperar el sentido del humor. Pero de eso te hablamos en el siguiente paso de este practicograma.

Risoterapia: entrena y fortalece tu sentido del humor.

Para reír, para pasar un buen rato, para superar el estrés, pero sobre todo para entrenar y fortalecer tu sentido del humor. La risoterapia ha dejado de ser sólo un método para aprender a reír y se ha convertido en una terapia con aplicaciones médicos y psicológicas.

“La risoterapia es juego y ocio, pero también tiene su parte su parte de terapia. Se trata de trabajar el sentido del humor y el ánimo para hacer frente a los imprevistos de la vida en mejores condiciones. La risa te puede ayudar a enfrentar momentos duros”, comenta Ana Sierra, psicóloga y responsable de risoterapia de la Fundación Sauce.

Hay muchos tipos de sesiones de risoterapia. Algunas son aisladas, otras forman parte de una terapia continuada. En todas ellas la carcajada es el elemento central. “La gente entra sin conocerse. Pero después de pasar dos horas riéndose juntos, todos dicen que es como si se conocieran de todo la vida. La risa es un auténtico pegamento humano”, relata Sierra.

La psicóloga da un consejo para conseguir reírse, incluso cuando no hay motivo para ello: forzar la risa. “Cuando una carcajada es forzada tiene los mismos beneficios que una natural. Además, al final acaba surgiendo la risa de forma natural”.

Citas famosas sobre los beneficios de la risa.

La risa ha sido objeto de estudio desde hace miles de años. Muchos de los grandes pensadores de la historia dedicaron parte de sus trabajos al estudio del humor y la carcajada. Te dejamos algunas de sus citas:

- "Reírse de todo es de tontos, pero reírse de nada es de estúpidos", Erasmo de Rotterdam.

-"La vida es demasiado importante como para tomarse en serio", Oscar Wilde.

-"Muchas veces ayudó una broma donde la seriedad solía oponer resistencia".

-"La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano", Víctor Hugo.

-"Es más fácil conseguir lo que se quiere con la risa que con la punta de la espada", William Shakespeare.

-"La risa es la distancia más corta entre dos personas", Víctor Borge.






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Ríete. Ríete todo lo que puedas y un poco más. La risa es un proceso con incontables beneficios para la salud y la mente. A saber: fortalece el sistema cardiovascular, relaja la musculatura, reduce las sensaciones de dolor y aumenta el autoestima. Pero hay muchas más ventajas. Tomarse la vida con sentido del humor te puede ayudar en el trabajo, en tus relaciones personales y a superar momentos difíciles. Y si no encuentras motivos para reírte, empieza riéndote un poco de ti mismo. 

Hay pocas cosas más sanas que reírse.La risa es sana, muy sana. Tiene una larga lista de beneficios para el organismo. Si caminas por la vida con sentido del humor ganas en salud, y también en felicidad. La empresa médica Sanitas enumera estas ventajas en un artículo:

-Relaja la musculatura.

-Contribuye a reducir el estrés.

-Reduce las sensaciones de dolor.

-La risa estimula el ritmo cardíaco y beneficia la tensión arterial. Reírse cinco minutos seguidos equivale a hacer 45 minutos de ejercicio físico.

-Las carcajadas aumentan la capacidad pulmonar, esto contribuye a oxigenar el cuerpo.

-La risa produce un masaje interno del organismo que estimula el funcionamiento de los órganos.

El sentido del humor también es un poderoso aliado para superar enfermedades. El psiquitara William Fry ha estudiado los efectos de la risa sobre el organismo durante más de 25 años. “El sentido del humor, la alegría y la risa contribuyen mucho al mantenimiento y mejora de la salud” (‘Laugher: The Best Medicine?’, Barabara Butler). Fry constata que los pacientes ingresados en hospitales son capaces de superar mejor su enfermedad y el estrés producido por la misma gracias a terapias basadas en la risa.

El sentido del humor ayuda a superar los problemas.

La risa es buena para el organismo…y para la mente también. Una persona con sentido del humor gana en autoestima y tiene una mejor visión de las cosas. “La risa relativiza las cosas. Reírse ante una situación permite afrontarla en mejores condiciones. La creatividad se dispara y se pueden encontrar mejores soluciones a los problemas”, explica José Elías, psicólogo y pionero en risoterapia en España. “Las personas que se ríen, que tienen sentido del humor, soportan mejor las contrariedades de la vida”.

No se trata de estar contento todo el rato. Tampoco de reír sin parar. Es normal que ciertas situaciones provoquen tristeza o miedo. Pero el sentido del humor permite dar a esos momentos la importancia justa. “Cuando ocurre algo fuerte o traumático, es lógico pasarlo mal. Lo importante es superar cuanto antes esa situación. Hay que ver las cosas con optimismo y darse cuenta de que la vida sigue. El humor es la salida a estos episodios”, comenta Elías.

La carcajada también ayuda a evitar, y superar, episodios depresivos. El psicólogo lo explica. “Cuando nos reímos generamos dopamina, serotonina y adrenalina. Esto hace que después de reír siempre te quedas alegre. Ves todo con otros ojos, percibes tu entorno mejor, y a ti mismo también. Esto te protege frente a enfermedades como la depresión”.

La risa aumenta el rendimiento laboral.

El sentido del humor también es bueno en el ámbito laboral. Si ríes en tu trabajo estarás más contento y relajado, y esto ayuda a mejorar tu rendimiento. Esta ecuación funciona en todos los miembros de una empresa: directivos, empleados, subcontratados, etc. Con la risa todos están más contentos, juntos y por separado.

La Universidad Jauma I ha publicado un estudio titulado ‘Sentido del humor y satisfacción laboral’. En la investigación se plantea la relación que existe entre la risa y el rendimiento en el trabajo. Una de sus conclusiones establece lo siguiente: ”Crear un ambiente laboral en el que se facilite el uso cotidiano del humor puede ser beneficioso trabajador/a, beneficiando a su vez a la propia empresa. Sobre todo, toma importancia el papel del humor como mediador en la relación de los trabajadores/as con sus superiores.

La aerolínea de EE UU Southwest Airlines es una empresa que fomenta el sentido del humor entre sus empleados. La tripulación de los aviones sigue una filosofía de trabajo que consiste en combinar profesionalidad y trato directo y distendido. No es raro que un auxiliar de vuelo anime a los pasajeros a sentarse cantando un rap o que en lugar de una azafata, sea un duende el que de la bienvenida al pasaje.

¿El resultado de esta filosofía? Trabajadores contentos, pasajeros felices y relajados. Southwest Airlines es la cuarta aerolínea más grande de EE UU. Según la revista Fortune 500, es una de las compañías aéreas más admiradas de todo el mundo.

¿Se nace con sentido del humor?

Un niño de 6 años ríe una media de 300 a 400 veces por día. Una persona adulta lo hace sólo entre 15 y 100 veces diarias. ¿Qué ha pasado por el camino? La respuesta es sencilla: el sentido del humor se ha ido perdiendo poco a poco.

Todo el mundo nace con la capacidad para reírse. Un bebé recién llegado al mundo tarda 45 minutos en soltar su primera carcajada. Una persona que se ríe cada vez menos ha ‘modificado’ su sentido del humor debido a las circunstancias de su vida: trabajo, estrés, experiencias traumáticas, etc. La buena noticia es que esto se puede corregir.

“El sentido del humor es una capacidad universal que todos poseemos y que todos podemos cultivar y emplear”, explican los expertos en humor Eduardo Jáuregui y Jesús Damián Fernández Solís en su ensayo ‘El humor positivo en la vida y el trabajo’. “No hace falta hacer payasadas, ni siquiera contar un chiste. A veces basta compartir un curiosa coincidencia, un gesto exagerado o la complicidad de una ironía”.

Los talleres de risoterapia ayudan a recuperar el sentido del humor. Pero de eso te hablamos en el siguiente paso de este practicograma.

Risoterapia: entrena y fortalece tu sentido del humor.

Para reír, para pasar un buen rato, para superar el estrés, pero sobre todo para entrenar y fortalecer tu sentido del humor. La risoterapia ha dejado de ser sólo un método para aprender a reír y se ha convertido en una terapia con aplicaciones médicos y psicológicas.

“La risoterapia es juego y ocio, pero también tiene su parte su parte de terapia. Se trata de trabajar el sentido del humor y el ánimo para hacer frente a los imprevistos de la vida en mejores condiciones. La risa te puede ayudar a enfrentar momentos duros”, comenta Ana Sierra, psicóloga y responsable de risoterapia de la Fundación Sauce.

Hay muchos tipos de sesiones de risoterapia. Algunas son aisladas, otras forman parte de una terapia continuada. En todas ellas la carcajada es el elemento central. “La gente entra sin conocerse. Pero después de pasar dos horas riéndose juntos, todos dicen que es como si se conocieran de todo la vida. La risa es un auténtico pegamento humano”, relata Sierra.

La psicóloga da un consejo para conseguir reírse, incluso cuando no hay motivo para ello: forzar la risa. “Cuando una carcajada es forzada tiene los mismos beneficios que una natural. Además, al final acaba surgiendo la risa de forma natural”.

Citas famosas sobre los beneficios de la risa.

La risa ha sido objeto de estudio desde hace miles de años. Muchos de los grandes pensadores de la historia dedicaron parte de sus trabajos al estudio del humor y la carcajada. Te dejamos algunas de sus citas:

- "Reírse de todo es de tontos, pero reírse de nada es de estúpidos", Erasmo de Rotterdam.

-"La vida es demasiado importante como para tomarse en serio", Oscar Wilde.

-"Muchas veces ayudó una broma donde la seriedad solía oponer resistencia".

-"La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano", Víctor Hugo.

-"Es más fácil conseguir lo que se quiere con la risa que con la punta de la espada", William Shakespeare.

-"La risa es la distancia más corta entre dos personas", Víctor Borge.






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La risa es normalmente el reflejo de un estado de alegría, está asociada al bienestar y posee múltiples beneficios para la salud tanto a nivel fisiológico como psicológico. Sin embargo, en ocasiones, la risa es un síntoma de que algo no va bien en el cerebro. Es lo que sucede en la epilepsia gelástica, una forma de ataques epilépticos poco frecuente en la que las crisis se presentan en forma de risa. Aunque lo habitual es que esta risa suene mecánica y poco natural, es curioso que en algunos casos pueda parecer normal, e incluso ser contagiosa.

Este tipo de epilepsia puede comenzar en los primeros días de vida y su causa más frecuente son los tumores en el hipotálamo, denominados hamartomas hipotalámicos. En ocasiones la epilepsia gelástica es el único síntoma del hamartoma, pero con cierta frecuencia el cuadro clínico se complica con una pubertad precoz, con alteraciones cognitivas y de comportamiento.

Según una investigación realizada por el Instituto de Psicología de la Universidad de Freiburg en Alemania, y publicada en la revista científica Epilepsia, más de la mitad de los pacientes que sufren este tipo de patología neurológica ve disminuido su cociente intelectual en la edad adulta presentando, además, problemas de memoria, atención, funcionamiento ejecutivo y capacidades visoperceptivas. El alcance de las alteraciones en el funcionamiento mental de los pacientes parece depender de aspectos como el tamaño del tumor y del número de crisis parciales mensuales que se sufren.

Tratamiento de la enfermedad

El tratamiento con fármacos no suele funcionar en estos casos, por lo que la neurocirugía suele ser una de las intervenciones más utilizadas con el objetivo de separar el hamartoma del tejido circundante, tratamiento que, por otro lado, puede tener también importantes consecuencias en el cerebro.

Aunque los casos clínicos sean pocos, es relevante encontrar formas de ayudar a estos pacientes, ya que desde la infancia tienen menor calidad de vida incluso que otros niños con enfermedades como la migraña, y tienen, en general, un peor funcionamiento escolar.




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La risa es normalmente el reflejo de un estado de alegría, está asociada al bienestar y posee múltiples beneficios para la salud tanto a nivel fisiológico como psicológico. Sin embargo, en ocasiones, la risa es un síntoma de que algo no va bien en el cerebro. Es lo que sucede en la epilepsia gelástica, una forma de ataques epilépticos poco frecuente en la que las crisis se presentan en forma de risa. Aunque lo habitual es que esta risa suene mecánica y poco natural, es curioso que en algunos casos pueda parecer normal, e incluso ser contagiosa.

Este tipo de epilepsia puede comenzar en los primeros días de vida y su causa más frecuente son los tumores en el hipotálamo, denominados hamartomas hipotalámicos. En ocasiones la epilepsia gelástica es el único síntoma del hamartoma, pero con cierta frecuencia el cuadro clínico se complica con una pubertad precoz, con alteraciones cognitivas y de comportamiento.

Según una investigación realizada por el Instituto de Psicología de la Universidad de Freiburg en Alemania, y publicada en la revista científica Epilepsia, más de la mitad de los pacientes que sufren este tipo de patología neurológica ve disminuido su cociente intelectual en la edad adulta presentando, además, problemas de memoria, atención, funcionamiento ejecutivo y capacidades visoperceptivas. El alcance de las alteraciones en el funcionamiento mental de los pacientes parece depender de aspectos como el tamaño del tumor y del número de crisis parciales mensuales que se sufren.

Tratamiento de la enfermedad

El tratamiento con fármacos no suele funcionar en estos casos, por lo que la neurocirugía suele ser una de las intervenciones más utilizadas con el objetivo de separar el hamartoma del tejido circundante, tratamiento que, por otro lado, puede tener también importantes consecuencias en el cerebro.

Aunque los casos clínicos sean pocos, es relevante encontrar formas de ayudar a estos pacientes, ya que desde la infancia tienen menor calidad de vida incluso que otros niños con enfermedades como la migraña, y tienen, en general, un peor funcionamiento escolar.




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¿Por qué mostramos los dientes cuando lo hacemos? ¿Se hereda la forma de reír o está condicionada por factores culturales? ¿Por qué los humanos sonreímos para expresar satisfacción?
Reírse es un acto instintivo, natural y hasta beneficioso para la salud. Diversos estudios han confirmado que la risa es buena en diversos aspectos: desde la mejora de la circulación sanguínea hasta como terapia contra la diabetes o el colesterol. Tal es su importancia que decenas de investigaciones han analizado su importancia no solo a nivel médico, sino también en otros aspectos científicos. 

En 2011, se llevó a cabo un curioso estudio sobre la influencia de la risa en el sistema circulatorio. Tras estudiar a 300 personas el profesor de Medicina de la Universidad de Maryland, Michael Miller comprobó que con las películas estresantes los vasos sanguíneos se contraen reduciendo el flujo. Por el contrario, visualizando comedias aumentaba el diámetro de los vasos y llegaba más sangre y oxígeno a los órganos y tejidos. Este es solo un ejemplo experimental de cómo afecta el buen humor y la sonrisa al cuerpo humano. 

Otras investigaciones han comprobado que tratamientos de risoterapia, incluso de menos de una hora al día, resultaban positivas para personas con el colesterol alto o que sufrían diabetes. Y es que como afirma el psicólogo de la Universidad Wisconsin-Madison, Robert McGrath, "Tras reírnos, hay un breve período durante el cual la presión sanguínea baja y el corazón se desacelera", lo que afecta a todo el cuerpo en general.

Pero el estudio de la risa supera las barreras de la medicina y se ha adentrado en otros campos científicos. Recientemente un estudio inglés ha investigado la razón por la que enseñamos los dientes cuando nos reímos. Según los investigadores los gorilas sonríen cuando juegan como señal de amistad, explicándoles al resto de compañeros, con el simple gesto de mostrar los dientes, que no tienen intención de atacarles. Este tipo de conductas explicarían el origen de nuestra actual sonrisa y del hecho de que mostremos los dientes cuando nos reímos.

Hoy por hoy la sonrisa es uno de los rasgos distintivos mas importantes de los humanos. De hecho los cánones de belleza más extendidos tienen, en muchos casos, como protagonista,  una sonrisa blanca y con los dientes perfectamente alineados. Alrededor de esta idea las marcas de dentífricos han desarrollado diversas líneas de productos ya no solo basadas en las capacidades de limpieza de los mismos, sino en su poder de blanqueamiento. 



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