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¿Te has visto en la necesidad de utilizar la píldora del día siguiente para evitar un embarazo?, ¿o definitivamente es algo que utilizas regularmente? Pues antes de hacerlo deberías saber las consecuencias de esto y que no se deben pasar por alto.

Conocida como la pastilla de emergencia o del día siguiente, es uno de los anticonceptivos que más popularidad ha ganado en los últimos años, pero detrás de este método existen muchos mitos y realidades.

Para empezar, no debe ser utilizada todas las veces que se mantienen relaciones sexuales, ya que solo es de emergencia.

Esta pastilla funciona de tres manera: retrasando o previniendo la ovulación, bloqueando la fertilización del óvulo o evitando que este se implante en el útero. Todo mientras no pase de las 72 horas. Pero no es un método anticonceptivo; testimonios afirman que, tras usarla en repetidas ocasiones, deja de funcionar.

  • Accidentes cardiovasculares Según el portal Consultorio de Mujer, las mujeres que usen la píldora más de una vez al mes, tienen un mayor riesgo de sufrir accidentes cardiovasculares por las altas dosis de progesterona que contiene este anticonceptivo, por lo que se debe tomar solo en caso de necesidad extrema y cada cierto tiempo (algunas personas recomiendan que no sea más de una vez cada seis meses).
  • Nauseas, vómitos Entre los efectos secundarios más comunes de esta pastilla se encuentran náuseas, vómitos, mareos, dolores de cabeza y abdominales, diarrea y fatiga, los cuales suelen desaparecer en las 48 horas siguientes a la toma. Otras secuelas que se pueden producir son trastornos del aparato reproductor y las mamas, aparición de trastornos gastrointestinales y generales, sensibilidad de las mamas y sangrado no relacionado con la regla.
  • El periodo de la mujer se descontrola La menstruación debería llegar una semana después de la fecha programada, pero no, no es así. A veces no llega en un mes…
  • Riesgo de embarazos ectópicos Otro efecto secundario adverso del que todavía falta mayor investigación, es el que se refiere a la posibilidad de incrementar el riesgo de embarazos ectópicos (fuera del útero). En enero de 2003, la revista Chief Medical Officer Update reportó dos embarazos ectópicos en el Reino Unido, entre 201 embarazos inesperados después de utilizar la píldora del día siguiente.
  • No protege de las ETS Una pastilla del día siguiente jamás te protegerá de las enfermedades de transmisión sexual pues no están diseñadas para eso. Tampoco es viable que la tomes y tengas sexo 10 minutos después. No te protege de varios encuentros íntimos.
  • No es una píldora abortiva El anticonceptivo retrasa la ovulación y es posible que, en algunos casos, evite que un óvulo que está fertilizado se implante en el revestimiento del útero. Uno de los errores más comunes es creer que después de tomar esta pastilla, se pueden mantener relaciones sexuales sin protección debido a que no hay riesgo de embarazo; sin embargo, esto es totalmente falso.



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Los antojos no solo son para las embarazadas. Si alguna vez has tenido la sensación de que necesitas comer chocolate, caramelos o patatas fritas, tu cuerpo te está enviando un mensaje.
Quizá sientas un impuso irresistible de ir a la máquina de la oficina y comerte un paquete de fritos de maíz. O te pases una mañana con la imagen de una hamburguesa en la cabeza. Los antojos son una forma que tiene nuestro cuerpo de decirnos que nos falta algo.
Los antojos se producen con más frecuencia en las mujeres embarazadas, y aunque no se conoce bien el mecanismo, se asocian a la carencia de un nutriente concreto. Pero no siempre lo que nos apetece es lo que necesitamos.
En la mayoría de los casos confundimos la sed con el hambre. Mucha gente pasa el día deshidratada. La primera medida ante un antojo es beber agua.
Superada la prueba, si el antojo persiste podemos analizarlo:

Chocolate

No quiere decir que tu cuerpo tenga un déficit de chocolate, aunque a mucha gente le gustaría que eso fuera verdad. El chocolate es rico en magnesio, y el antojo puede indicar una carencia de este elemento. Si comes chocolate, que sea negro y con bajo contenido en azúcar, pero hay mejores sustitutos, como las almendras, el pescado o las espinacas.


Dulces 

Cuando te apetece algo dulce, puede ser que estés sufriendo subidas y bajadas de glucosa en sangre. Los dulces te proporcionarán un subidón de energía, para volver a caer en picado al cabo de unas horas. Es mejor que comas con más frecuencia y carbohidratos que se absorban más lentamente. El desajuste de azúcar se acentúa cuando falta cromo. Hay cromo en las verduras de hoja y en el hígado, pero no suficiente. Piensa en tomarlo como suplemento.

Salados
Si te mueres por unas palomitas bien saladas, puede que lo que tengas sea demasiado estrés. El estrés tiene trabajando constántemente a las glandulas suprarrenales produciendo hormonas, y llega un momento en que no funcionan a pleno rendimiento. Como estas glándulas también regulan el equilibrio de las sales, puede hacer que perdamos sodio. En un experimento, unos minutos de relajación y respiración profunda bastaban para reducir el antojo de saladitos. Para no perder sodio, conviene tomar además potasio. Que tu sal de mesa sea natural, no refinada.

Grasas

Cuando buscas con desesperación queso o fritos, puede que te falten ácidos grasos esenciales. Lamentablemente, en muchos casos no los encontrarás ahí, ya que nuestras dietas son deficitarias en Omega 3. También puedes tener deficiencias de vitaminas A, D, E y K, que son liposolubles, es decir, que se encuentran en las grasas, aunque los aceites refinados las hayan perdido. Toma frutos secos para conseguir grasas saludables y vitaminas liposolubles, o si no hay más remedio, suplementos.

Alcohol

El antojo de beber alcohol o drogas (como la marihuana), además de que son sustancias adictivas, está relacionado con la necesidad de más proteínas, calcio y potasio. La carne y el marisco te proporcionarán estos nutrientes, además de las legumbres y cereales integrales.





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Los antojos no solo son para las embarazadas. Si alguna vez has tenido la sensación de que necesitas comer chocolate, caramelos o patatas fritas, tu cuerpo te está enviando un mensaje.
Quizá sientas un impuso irresistible de ir a la máquina de la oficina y comerte un paquete de fritos de maíz. O te pases una mañana con la imagen de una hamburguesa en la cabeza. Los antojos son una forma que tiene nuestro cuerpo de decirnos que nos falta algo.
Los antojos se producen con más frecuencia en las mujeres embarazadas, y aunque no se conoce bien el mecanismo, se asocian a la carencia de un nutriente concreto. Pero no siempre lo que nos apetece es lo que necesitamos.
En la mayoría de los casos confundimos la sed con el hambre. Mucha gente pasa el día deshidratada. La primera medida ante un antojo es beber agua.
Superada la prueba, si el antojo persiste podemos analizarlo:

Chocolate

No quiere decir que tu cuerpo tenga un déficit de chocolate, aunque a mucha gente le gustaría que eso fuera verdad. El chocolate es rico en magnesio, y el antojo puede indicar una carencia de este elemento. Si comes chocolate, que sea negro y con bajo contenido en azúcar, pero hay mejores sustitutos, como las almendras, el pescado o las espinacas.


Dulces 

Cuando te apetece algo dulce, puede ser que estés sufriendo subidas y bajadas de glucosa en sangre. Los dulces te proporcionarán un subidón de energía, para volver a caer en picado al cabo de unas horas. Es mejor que comas con más frecuencia y carbohidratos que se absorban más lentamente. El desajuste de azúcar se acentúa cuando falta cromo. Hay cromo en las verduras de hoja y en el hígado, pero no suficiente. Piensa en tomarlo como suplemento.

Salados
Si te mueres por unas palomitas bien saladas, puede que lo que tengas sea demasiado estrés. El estrés tiene trabajando constántemente a las glandulas suprarrenales produciendo hormonas, y llega un momento en que no funcionan a pleno rendimiento. Como estas glándulas también regulan el equilibrio de las sales, puede hacer que perdamos sodio. En un experimento, unos minutos de relajación y respiración profunda bastaban para reducir el antojo de saladitos. Para no perder sodio, conviene tomar además potasio. Que tu sal de mesa sea natural, no refinada.

Grasas

Cuando buscas con desesperación queso o fritos, puede que te falten ácidos grasos esenciales. Lamentablemente, en muchos casos no los encontrarás ahí, ya que nuestras dietas son deficitarias en Omega 3. También puedes tener deficiencias de vitaminas A, D, E y K, que son liposolubles, es decir, que se encuentran en las grasas, aunque los aceites refinados las hayan perdido. Toma frutos secos para conseguir grasas saludables y vitaminas liposolubles, o si no hay más remedio, suplementos.

Alcohol

El antojo de beber alcohol o drogas (como la marihuana), además de que son sustancias adictivas, está relacionado con la necesidad de más proteínas, calcio y potasio. La carne y el marisco te proporcionarán estos nutrientes, además de las legumbres y cereales integrales.





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