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Hombre más obeso del mundo tratará de bajar de peso

El mexicano Juan Pedro, considerado como el hombre más obeso del mundo por sus 500 kilos, fue trasladado a un hospital para reducir su peso, 15 de noviembre de 2016.

El hombre, de 32 años, ha estado en cama los últimos seis años ya que no se puede mover debido a su enorme masa corporal.

Según un estudio publicado en 2015 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), un 32,4 % de los mexicanos adultos son obesos, una cifra que sólo superan los estadounidenses (35,3 %), que queda muy lejos del 19 % de media en la OCDE y distante del 4,7 % de los surcoreanos y del 3,7 % de los japoneses.

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Coca-Cola y Pepsi pagan millones para esconder nexo con obesidad

Un estudio publica la lista de asociaciones científicas, médicas, universidades y agencias del Gobierno a los que pagan los gigantes de los refrescos en EE.UU.

La industria del azúcar y los mayores productores de refrescos se encuentran en una situación similar a las tabaqueras hace décadas. El mundo sufre una epidemia de obesidad y el consumo de bebidas azucaradas es uno de las culpables comprobados. Cada lata de refresco convencional contiene 40 gramos de azúcar, bastante más de los 25 diarios considerados ideales por la Organización Mundial de Salud (OMS).

Ante el creciente consumo de estos refrescos, que llega al límite de la adicción en México, algunos países han creado impuestos contra estas bebidas y otros barajan incluir mensajes de alerta como los que ya salen en los paquetes de cigarrillos. La industria ha respondido con un presupuesto millonario para lavar su imagen, aunque el alcance de estas prácticas está mucho menos explorado que en el caso del tabaco.

Nos hemos centrado solo en organizaciones que operan en EE.UU. a nivel de todo el país, así que el número de entidades que reciben fondos de estas dos empresas en todo el mundo debe ser mucho más alto, de cientos o incluso miles", explica Daniel Aaron, investigador de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston y coautor del estudio.

Un nuevo estudio publicado este lunes en el American Journal of Preventive Medicine, la revista científica de la Asociación de Medicina Preventiva de EE.UU., detalla que dos de los principales fabricantes de bebidas azucaradas a nivel mundial, Coca-Cola y PepsiCo, financiaron en EE.UU. a 96 organizaciones que tienen un importante papel en la promoción de hábitos saludables y la lucha contra la obesidad o la diabetes, enfermedades potenciadas por el alto consumo de azúcares. El objetivo era limitar las críticas científicas a los refrescos y restar apoyos a las leyes que limitan su consumo, dice el estudio.

Entre los principales receptores de fondos en concepto de “esponsorización” están la Asociación de Diabetes de EE UU y la Fundación de Investigación de la Diabetes Juvenil, así como la Sociedad Americana de Cáncer. También se encuentra la mayor asociación de médicos del país, la AMA, la Cruz Roja, y el Centro de Control de Enfermedades, la principal agencia del Gobierno encargada de la protección de la salud y la promoción de hábitos sanos.

"Nos hemos centrado solo en organizaciones que operan en EE.UU. a nivel de todo el país, así que el número de entidades que reciben fondos de estas dos empresas en todo el mundo debe ser mucho más alto, de cientos o incluso miles", explica a Materia Daniel Aaron, investigador de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston y coautor del estudio.

La investigación resalta el caso de la ONG Save the Children, que apoyaba los impuestos a los refrescos, pero que dejó de hacerlo en 2010 después de recibir más de cinco millones de dólares de Coca-Cola y PepsiCo en 2009.

Entre 2011 y 2014, Coca-Cola gastó de media más de seis millones de dólares (unos cinco millones de euros) al año en este tipo de acciones. PepsiCo gastó tres millones y la Asociación de Bebidas de EE UU, un millón, según el estudio.

En el polo opuesto estarían la Academia de Dietética y Nutrición, la Academia de Pediatría de EE UU, y otras organizaciones, que en 2015 rechazaron seguir recibiendo este tipo de fondos de Coca-Cola. Los autores del trabajo consideran que el resto de las organizaciones relacionadas con la salud que están en la lista deberían hacer lo mismo.

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Estas sustancias se incorporan a los alimentos por medio del líquido que se emplea en los riegos de los cultivos y por los empaques.

El académico de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Roeb García, señaló que la obesidad y la diabetes no solo son consecuencias de malos hábitos en la nutrición o por sedentarismo, también pueden ser provocados por contaminantes emergentes que llegan a través de los alimentos.

García explicó que en las aguas subterráneas de América Latina, hay contaminantes emergentes como trazas de aspirina, ibuprofeno, diclofenaco y carbamazepina, cuyos efectos pueden ser nocivos para la salud.

Asimismo señaló que, el ciclo se genera cuando una persona ingiere un medicamento y lo que el cuerpo no absorbe lo desecha por medio de la orina, lo cual se traslada a las aguas subterráneas.

Los contaminantes regresan a nuestra dieta porque el 90 por ciento de las aguas tratadas con los contaminantes se utilizan para riego, por lo que son absorbidos por los cultivos y los animales, puntualizó.

De igual forma detalló que los vestigios de las sustancias se introducen en el organismo por diferentes mecanismos que llegan al ADN.

Hay evidencias de que la exposición a esas sustancias incrementa el riesgo de padecer obesidad y diabetes e incluso otras enfermedades, indicó.

El académico informó que en la Facultad de Química de la UNAM se impulsan tres líneas de investigación, a fin de encontrar respuestas a varias preguntas, entre ellas qué grados de exposición representan un peligro.

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La obesidad ¿una enfermedad contagiosa?

La obesidad puede ser un mal contagioso, ya que las bacterias intestinales son capaces de propagarse entre personas, influyendo en la microflora de la población, según un estudio.

Hasta un tercio de todas las especies de bacterias encontradas en el sistema digestivo humano producen esporas capaces de sobrevivir en el aire y potencialmente trasladarse entre personas, según un estudio de la revistaNature.

A raíz de la investigación, los científicos ahora suponen que una gran parte de las enfermedades, como la obesidad, pueden ser provocadas o exacerbadas por los cambios en la microflora intestinal.

Las personas que viven en la misma casa comparten un microbioma similar. En realidad, la genética explica solo entre 7 y 13 por ciento del riesgo. Hay personas que son más propensas a la enfermedad, por lo que puede ser una combinación de varias cosas", declara el doctor Trevor Lawley.

Hace una década, la Universidad de Washington descubrió que el traspaso de los microbios del intestino de ratones obesos a ratones delgados resultaba en grandes incrementos de peso. Este efecto fue duplicado varias veces en condiciones de laboratorio.


La obesidad puede ser provocada o exacerbada por los cambios en la microflora intestinal.

Sin embargo, el reciente descubrimiento sugiere que es posible que los microbios sobrevivan fuera del estómago y sean ingeridos, lo que podría alterar el balance microbiano en el intestino y llevar a problemas de salud.

El estudio da una explicación alternativa a por qué algunas enfermedades parecen hereditarias: los miembros de una familia intercambian sus afecciones a través del contacto diario.

Mediante el estudio, los científicos esperan crear una píldora que contenga una mezcla de bacterias que podrían restaurar el equilibrio intestinal y contribuir al restablecimiento de un nivel saludable de peso.

"Las personas que viven en la misma casa comparten un microbioma similar. En realidad, la genética explica solo entre 7 y 13 por ciento del riesgo. Hay personas que son más propensas a la enfermedad, por lo que puede ser una combinación de varias cosas", declaró el doctor Trevor Lawley, quien llevó a cabo el estudio en el Instituto Wellcome Trust Sanger, ubicado en el Reino Unido.

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Vivir con 400 kilos, el desafío del colombiano más obeso

Atrapado en su propio cuerpo ha vivido Óscar Vásquez Morales, quien pesa 400 kilos y es considerado como el "hombre más obeso de Colombia".

Hace años que no sale de su casa en Palmira, este de Colombia, y la obesidad y la ansiedad le han hecho perder toda su autonomía. Bajar de peso es su única salvación.

"Las dificultades de vivir con esta obesidad son muchas, porque uno no puede hacer lo que hacen los demás, es una limitación total", explica a la agencia AFPpostrado en una cama Vásquez, quien cuenta con el apoyo de su familia para asearse, comer o ser acompañado.


Las dificultades de vivir con esta obesidad son muchas, porque uno no puede hacer lo que hacen los demás, es una limitación total", explica Vásquez, quien sufre obesidad mórbida y pesa 400 kilos.

Para ir al médico, la única ocasión en la que traspasa la puerta de su casa, han diseñado una camilla hecha en base a dos barras de acero y una lona "como las que cubren un camión", cuenta Vásquez.

Entre 12 y 16 bomberos ayudan a cargar a Óscar a la camilla, y luego lo suben a una ambulancia, la más grande disponible, que también adaptan con colchonetas.

Óscar es el caso más grave que ha registrado en Colombia la Fundación Gorditos de Corazón, dedicada a la atención de este tipo de pacientes, explica a AFP Salvador Palacios, su portavoz.

 Para ir al médico, han diseñado una camilla hecha en base a dos barras de acero y una lona "como las que cubren un camión".

Para ir al médico, han diseñado una camilla hecha en base a dos barras de acero y una lona "como las que cubren un camión".

De joven ya tenía tendencia a la obesidad, y con los años empeoró sus hábitos alimenticios, pero todo se complicó tras la muerte de su madre por un infarto.

"Por su estado de ansiedad y depresión se encerró en su casa por más de diez años", señala Palacios, agregando que hoy el cuerpo de Vásquez se deformó, y es casi imposible de sostenerse, debido también a una artrosis de rodilla por su peso.

Los pliegues de piel le causan llagas, y sufre de un linfedema pélvico, una protuberancia entre las piernas que pesa unos 40 kilos, en la que acumula líquido linfático, grasas y componentes proteínicos.

"En esta clase de pacientes, no se dan cuenta que llegan a esta fase, hasta que llega un momento en que solo esperan a morir", señala Palacios.

El tratamiento más urgente y efectivo para Vásquez es bajar de peso. Con esta meta, los médicos han diseñado un plan que se extenderá durante unos tres años.

El tratamiento más urgente y efectivo para Vásquez es bajar de peso.

El tratamiento más urgente y efectivo para Vásquez es bajar de peso.

Para comenzar, le introducirán un balón gástrico para que pierda entre 25 y 40 kilos. Superada esta etapa, será sometido a una cirugía de manga gástrica, con la que se espera una reducción de entre 70 y 90 kilos más. Y para acabar, una intervención de bypass gástrico por laparoscopia, que debería ayudarle a terminar de bajar hasta los 100 kilos.

Al tratarse de un comedor compulsivo, el proceso necesita paralelamente un control nutricional, y sobre todo de acompañamiento psicológico y emocional.

Pese al plan de recuperación diseñado para Óscar, su pronóstico es "incierto". Las complicaciones asociadas a su estado, como los riesgos cardíacos o la apnea, pueden aparecer en cualquier momento. Pero a él no le falta esperanza.

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¿Puede una persona estar obesa pero físicamente saludable? Los efectos de la obesidad no se compensan haciendo ejercicio y estar obeso es por tanto incompatible con la definición de “estar sano”. Así de tajante se muestra el último estudio llevado a cabo por la Universidad de Umeå (Suecia) y que recoge la revista International Journal of Epidemiology.

Y es que la obesidad aumenta el riesgo de una serie de patologías de salud graves como la diabetes tipo 2, el derrame cerebral o enfermedades del corazón y teniendo en cuenta que de un tiempo a esta parte se ha convertido en un problema de salud pública, el estudio quería averiguar si realmente la alta actividad física o aeróbica en hombres obesos provocaba una compensación en el riesgo de mortalidad con respecto a los hombres con peso normal.

Los investigadores analizaron los datos de 1.317.713 hombres con una edad media de 18 años y evaluaron su capacidad aeróbica mediante una prueba de bicicleta en el que pidieron a los participantes que pedalearan hasta que no pudieran más debido al cansancio. Además, realizaron un seguimiento durante 29 años de todos los voluntarios del estudio. Tras este periodo, los expertos descubrieron que los hombres con peso normal -con independencia de su nivel físico- tenían un riesgo de un 48% menor de mortalidad con respecto a los hombres obesos con alta capacidad aeróbica
A pesar de que observaron un mayor número de muertes entre los hombres con capacidad aeróbica inferior, el trabajo ha determinado también que el efecto beneficioso de una alta capacidad aeróbica se reduce con una mayor obesidad. Por tanto, los obesos aunque hagan mucho ejercicio, no están por ello más sanos ni menos exentos de riesgo de muerte a causa de la obesidad. Además, los hombres de peso normal con baja capacidad aeróbica aún seguían con un riesgo de muerte un 30% más bajo que los hombres obesos que realizaban ejercicio frecuente.

El estudio cuenta con la limitación de que ha sido exclusivamente masculino debido a que se trataba de reclutas del ejército entre 1969 y 1996. Sea como fuere, los investigadores creen que sus resultados ayudan a refutar la idea de que la aptitud aeróbica puede eliminar las consecuencias para la salud de la obesidad.







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La obesidad puede transmitirse a bebés a través del esperma

Un reciente estudio ha resuelto que el peso de un hombre afecta a la información hereditaria contenida en el esperma, lo que explica por qué los descendientes de padres obesos tienen más propensión a sufrir de obesidad.

Independientemente del peso corporal de la madre, la obesidad en el hombre ha resultado ser una causa heredable de trastornos metabólicos como la obesidad o el sobrepeso, según informa la revista Cell Metabolism.

Es de conocimiento común que cuando una mujer está embarazada, debe cuidar de sí misma, no beber alcohol, mantenerse alejada de los contaminantes, y así sucesivamente. Pero si la implicación de nuestro estudio es cierta, entonces las recomendaciones deben ser dirigidas también hacia los hombres”, según explica Romain Barrès, líder del estudio.

Para llegar a esta conclusión, los expertos de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), se inspiraron en un estudio previo en el que la disponibilidad de alimentos durante una hambruna está asociada al riesgo -o la falta de él- de enfermedades cardiometabólicas en los descendientes. El estudio concluyó que el estrés nutricional de los abuelos fue transmitido a través de marcas epigenéticas a los nietos.

Partiendo de esta base, los científicos compararon las marcas epigenéticas específicas del esperma de 13 hombres adultos con peso saludable y de 10 con obesidad.

Los resultados revelaron que las células de esperma de los hombres obesos poseían distintas marcas epigenéticas que las de los hombres delgados, sobre todo, en el ARN asociado al control del apetito.

Imagen microscópica de esperma humano.

Imagen microscópica de esperma humano.

Con objeto de profundizar en estos resultados, los investigadores analizaron el efecto de la cirugía bariátrica sobre la epigenética de esperma con 6 hombres sometidos a cirugía de pérdida de peso.

Estudiaron el impacto en su esperma y descubrieron un promedio de 5000 cambios estructurales en el ADN de estas células de esperma (tanto antes de la cirugía, inmediatamente después como un año más tarde), lo que evidenció, de nuevo, la importancia del peso corporal en este extremo.

“Nuestra investigación podría llevar a cambiar el comportamiento acerca de la pre-concepción del padre. Es de conocimiento común que cuando una mujer está embarazada, debe cuidar de sí misma, no beber alcohol, mantenerse alejada de los contaminantes, y así sucesivamente. Pero si la implicación de nuestro estudio es cierta, entonces las recomendaciones deben ser dirigidas también hacia los hombres”, explica Romain Barrès, líder del estudio.

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OPS: alimentación ancestral ayuda a detener la obesidad

Durante la presentación realizada en Medellín, Colombia, representantes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) explicaron que buenos hábitos alimenticios reflejan el bienestar de una persona.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) señaló este martes en la ciudad de Medellín, Colombia, que volver y continuar con las prácticas ancestrales de alimentación y nutrición puede ayudar a detener los casos de obesidad, una enfermedad originada por el constante consumo de alimentos procesados.

Durante la presentación del estudio en el III Curso de Obesidad y Hábitos de Vida Saludable, se detalló que las bebidas azucaradas y la comida rápida, que han sido previamente procesados, causan efectos negativos en la salud.

Gina Watson, representante de la OPS en Colombia, destacó que uno de los errores mas grandes es consumir alimentos procesados por ser más económico y rápido. “Nos estamos matando con lo que comemos”, expresó.

Según estudios realizados el pasado 1 de septiembre, la venta de alimentos procesados aumentaron un 26,7 por ciento en América Latina.

La OPS aseguró tener evidencias de que en países como Perú y Bolivia, donde hay menos industrias de alimentos procesados, tiene menos riesgos de que la población sufra de sobrepeso y obesidad debido a que aún prevalecen las prácticas ancestrales en la preparación de las comidas.

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Los tumores cerebrales de carácter maligno son muy difíciles de combatir y, en la mayoría de los casos, los médicos desconocen las causas que los han motivado, debido también a que existen más de 120 variedades. Ahora, un nuevo estudio desarrollado por la Universidad de Regensburg (Alemania) sugiere que tanto el sobrepeso como la obesidad pueden contribuir al desarrollo de algunos tipos de tumores cerebrales.

Los científicos se centraron en dos variedades de tumores primarios, los gliomas (que representan el 33% de los tumores) y los meningiomas (30%), los más comunes entre los adultos. En el 85% de los casos, ambos suelen ser benignos. Sin embargo, el 15% restante es maligno y de rápido crecimiento, con metástasis en el cerebro.

El equipo de investigadores realizó un meta-análisis de 18 estudios relativos a este tema, enfocando su atención en un total de 6,039 casos (con sendos tumores cerebrales, 2.982 casos de meningioma y 3.057 casos de glioma) donde compararon el índice de masa corporal (IMC) y la actividad física de todos los pacientes. Los resultados fueron reveladores: las personas con sobrepeso (IMC de 25 a 29,9) fueron un 21% más propensas a desarrollar un meningioma; las personas obesas (con un IMC de 30 o más) tenían un 54% más de riesgo de desarrollar este tumor cerebral, en comparación con las personas con un peso corporal normal (con un IMC por debajo de 24,9).

Respecto a la actividad física, aquellos que eran realizaban más ejercicio eran un 27% menos propensos a tener un meningioma que los que realizaban poca actividad física. En cuanto a los gliomas, los expertos no encontraron relación entre el exceso de peso y el aumento del riesgo.

“Dada la alta prevalencia de la obesidad y el pronóstico desfavorable para este tipo de tumor, estos resultados pueden ser relevantes para las estrategias dirigidas a reducir el riesgo de meningioma”, explica Gundula Behrens, líder del trabajo.




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Obesidad o sobrepeso podrían acelerar el Alzhéimer

Ser obeso o sufrir sobrepeso a los 50 años podría acelerar la enfermedad de Alzhéimer, según un estudio publicado el martes en la revista médica Molecular Psychiatry.

La aceleración sería de 6,7 meses por un aumento de un punto del índice de masa corporal (IMC), calculó un equipo de investigadores estadounidenses, canadienses y taiwaneses.

El equipo estudió durante 14 años a cerca de 1400 personas "normales en el plano cognitivo" que vivían en la región de Baltimore al principio del estudio sometiéndolos regularmente a evaluaciones neuropsicológicas.

Entre ellas, 142 desarrollaron la enfermedad de Alzhéimer y los investigadores demostraron que tenían un IMC más elevado cuando tenían 50 años, y que ello se asociaba a una aparición más precoz de la enfermedad.

Obesidad o sobrepeso pueden acelerar el Alzhéimer

Obesidad o sobrepeso pueden acelerar el Alzhéimer

El IMC es la relación entre la talla y el peso. Un índice superior a 30 es considerado como índice de obesidad en el adulto. Para un índice situado entre 25 y 30, se habla de sobrepeso.

El envejecimiento es el principal factor de riesgo de las enfermedades neurodegenerativas como el Alzhéimer. También influyen la diabetes, la hipertensión o la falta de ejercicio.

Según la OMS, hay 47,5 millones de personas afectadas de demencia senil en el mundo, con 7,7 millones de nuevos casos cada año.

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Una inyección podría acabar con la obesidad

Científicos estadounidenses indican que la cura para la obesidad podría administrarse mediante una vacuna que introduciría un cambio en el ADN que permite que el cuerpo queme grasa con más intensidad.

Aunque se ha considerado desde largo tiempo que el exceso de peso es mayormente causado por un exceso de comida y falta de ejercicio, los investigadores ahora creen que la genética es “parte crucial” de la obesidad.

Conocer la variante causal de la obesidad podría permitir que se editen los genómas como un tratamiento terapeútico para los individuos en riesgo”, señaló el Profesor Manolis Kellis, del Instituto Tecnológico de Massachussets.

Las personas que sufren de obesidad y que cuentan con “índice de masa corporal” más alto, cuentan con una variante de un gen denominado “FTO”. Este gen interfiere el proceso mediante el cual la grasa corporal se quema para generar calor en un proceso denominado termogénesis.

En su estudio, el grupo de científicos de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachussets (EE.UU.) ha demostrado que es posible “encender” dichos genes usando una inyección que sustituye el ADN inservible por una secuencia correcta.

Los investigadores creen que la genética es “parte crucial” de la obesidad.

Los investigadores creen que la genética es “parte crucial” de la obesidad.

De acuerdo con el profesor Manolis Kellis, del Instituto Tecnológico de Massachussets, “conocer la variante causal de la obesidad podría permitir que se editen los genómas como un tratamiento terapeútico para los individuos en riesgo”.

“Mediante este nuevo tipo de manipulación, podemos cambiar entre los procesos de guardado de energía a disipación de energía, lo cual proveerá a las personas con una nueva esperanza en la cura de la obesidad”, concluyó.

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OMS: el aumento calórico de los alimentos, culpable de la obesidad

La obesidad y el sobrepeso se han convertido en un problema de salud mundial, que está aumentando en muchos países a medida que se incrementa el contenido calórico de los alimentos, según un estudio publicado en el Boletín de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El estudio, realizado por expertos con base en Nueva Zelanda y Estados Unidos de América, analizó el aumento en el suministro de energía de los alimentos y la obesidad en 69 países (24 de altos ingresos, 27 de ingresos medios y 18 de bajos ingresos), reveló que, tanto el peso del cuerpo como el suministro de energía de los alimentos, han aumentado en 56 de ellos (81 por ciento), entre 1971 y 2010.

Sabemos que hay otros factores que han cambiado a lo largo de estas décadas, como el aumento de la urbanización, la dependencia del automóvil y las ocupaciones sedentarias, que también contribuyen a la epidemia mundial de la obesidad”, dice Vandevijvere.

En 45 países (65 por ciento), el incremento de calorías disponibles era suficiente o más que suficiente para explicar el aumento concurrente en el peso corporal.

“Sabemos que hay otros factores que han cambiado a lo largo de estas décadas, como el aumento de la urbanización, la dependencia del automóvil y las ocupaciones sedentarias, que también contribuyen a la epidemia mundial de la obesidad”, dice Stefanie Vandevijvere, investigadora sobre salud mundial y política alimentaria en la Universidad de Auckland, Nueva Zelanda.


La obesidad está aumentando en muchos países a medida que se incrementa el contenido calórico de los alimentos, lo que demuestra el vinculo entre el sobrepeso y al aumento calórico de los alimentos.

“Sin embargo, nuestro estudio muestra que el exceso de calorías disponibles es un factor probable de consumo excesivo estas, y puede explicar fácilmente el aumento de peso que se ve en la mayoría de los países”, argumenta esta experta.

Los aumentos medios en el suministro de energía alimentaria variaban según el país y algunos de estos niveles eran sorprendentemente altos. Por ejemplo, en Canadá, el suministro de energía alimentaria se incrementó en 559 calorías por persona al día, entre 1971 y 2008; en Estados Unidos y Fiji, 768 y 550 calorías, respectivamente, en un periodo de tiempo similar.

Estos aumentos fueron muy superiores a lo que se requería para explicar el incremento de peso experimentado por cada país, lo que sugiere que los desperdicios de alimentos, también, se han elevado sustancialmente.

“Gran parte del aumento de las calorías disponibles durante décadas ha venido de alimentos ultraprocesados, que son muy apetecibles, relativamente baratos y ampliamente publicitados, por lo que el consumo excesivo de calorías es muy fácil”, afirma Vandevijvere.

El estudio es importante porque proporciona más evidencia de que los gobiernos deben implementar políticas para el suministro de alimentos más saludables y, a su vez, reducir la obesidad, que es una fuente de problemas de salud, como la diabetes, enfermedades del corazón, derrames cerebrales y algunos tipos de cáncer.

Los 194 Estados miembros de la OMS acordaron el Plan de Acción Global para la Prevención y el Control de las Enfermedades No Transmisibles en la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2013. Uno de los nueve objetivos voluntarios del plan es “detener el aumento de la diabetes y la obesidad”, pero también propone medidas que los países pueden realizar para combatir la obesidad, la gestión de los desperdicios de los alimentos y los impuestos para promover una dieta saludable.

Se necesita una combinación de políticas, incluyendo la restricción de la comercialización de alimentos poco saludables para los niños, el etiquetado nutricional complementario, estrategias de precios de alimentos y mejorar la calidad nutricional de los alimentos en las escuelas y otros entornos del sector público.

Asimismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha lanzado una batalla para limitar el consumo de azúcares, teniendo en cuenta que este caso está ligado cada vez más a la obesidad y la diabetes y, también, a variasenfermedades crónicas e incluso a la muerte.

Entre 1980 y 2013, la proporción de adultos a nivel mundial con sobrepeso --es decir, aquellos con un IMC de 25 kg/m2 o más-- pasó de 28,8 a 36,9 por ciento en los hombres y del 29,8 al 38 por ciento en las mujeres. Una persona con un IMC de 30 o más se considera obesa.

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La obesidad infantil comienza desde el embarazo

La obesidad infantil tiene su inicio durante la gestación, y es que más allá de los hábitos alimenticios y la genética, la alimentación de la madre durante la gestación juega un papel fundamental en el crecimiento y peso del futuro bebé.

Así ha alertado la nutricionista de Cpen de Clínica Sagrada Familia, Adriana Duelo, con motivo del Día Nacional de la Nutrición, que este año pone el acento en el embarazo y la lactancia.

Asimismo, ha subrayado que una alimentación incorrecta durante el embarazo, caracterizada por la ausencia o el exceso de nutrientes, predispone al bebé a ser obeso.

En este sentido, Duelo ha insistido en la importancia de "no someterse a una dieta durante la gestación, ni para ganar peso ni para perderlo".

Obesidad infantil tiene su inicio durante la gestación.

Obesidad infantil tiene su inicio durante la gestación.

Una correcta alimentación puede ayudar a la madre a superar síntomas desagradables del embarazo, como los vómitos, el estreñimiento, las náuseas y la pirosis.

Duelo ha aconsejado evitar las grasas y aumentar la ingesta de líquidos para superar lo vómitos, y ha dicho que el jengibre ayuda a frenar las náuseas, mientras que la fibra es el mejor aliado para el estreñimiento.

La experta ha recordado que estar embarazada no es excusa para comer por dos, a pesar de que debe incrementar la necesidad de adquirir energía, proteínas, ácido fólico y hierro.

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Megarexia es un trastorno alimenticio bastante menos conocido que la anorexia nerviosa, la bulimia o el trastorno por atracón pero con idénticas y nefastas consecuencias para la salud. La megarexia representa el lado opuesto de la anorexia: las personas que la sufren se ven a sí mismas sanas y delgadas cuando en realidad padecen obesidad.



Su distorsión del esquema corporal, tan común en los trastornos relativos a la alimentación, les lleva a sentirse satisfechos y orgullosos de su físico (opinan que el exceso de peso es sinónimo de fuerza y vitalidad), por lo que no siguen ningún tipo de dieta, no hacen ejercicio y suelen llevar hábitos de vida poco saludables, incluyendo la ingesta de una gran cantidad de alimentos con “calorías vacías” (bollería industrial, patatas fritas, golosinas, dulces, comida precocinada...) cada día de la semana, lo que conduce, con el tiempo a tener una grave y preocupante carencia de vitaminas o minerales. Como mínimo puede llevar al paciente a padecer anemia, pero también puede causar la muerte.

El déficit de nutrientes provoca una alteración en la bioquímica del cerebro (como en la anorexia), por lo que los megaréxicos no son conscientes de que padecen una enfermedad. Además, teniendo en cuenta que la obesidad es una enfermedad en ascenso en la actualidad, es posible que existan muchos individuos con sobrepeso que sean megaréxicos no diagnosticados y que acaben convirtiéndose en obesos.




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Megarexia es un trastorno alimenticio bastante menos conocido que la anorexia nerviosa, la bulimia o el trastorno por atracón pero con idénticas y nefastas consecuencias para la salud. La megarexia representa el lado opuesto de la anorexia: las personas que la sufren se ven a sí mismas sanas y delgadas cuando en realidad padecen obesidad.



Su distorsión del esquema corporal, tan común en los trastornos relativos a la alimentación, les lleva a sentirse satisfechos y orgullosos de su físico (opinan que el exceso de peso es sinónimo de fuerza y vitalidad), por lo que no siguen ningún tipo de dieta, no hacen ejercicio y suelen llevar hábitos de vida poco saludables, incluyendo la ingesta de una gran cantidad de alimentos con “calorías vacías” (bollería industrial, patatas fritas, golosinas, dulces, comida precocinada...) cada día de la semana, lo que conduce, con el tiempo a tener una grave y preocupante carencia de vitaminas o minerales. Como mínimo puede llevar al paciente a padecer anemia, pero también puede causar la muerte.

El déficit de nutrientes provoca una alteración en la bioquímica del cerebro (como en la anorexia), por lo que los megaréxicos no son conscientes de que padecen una enfermedad. Además, teniendo en cuenta que la obesidad es una enfermedad en ascenso en la actualidad, es posible que existan muchos individuos con sobrepeso que sean megaréxicos no diagnosticados y que acaben convirtiéndose en obesos.




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OMS: Europa sufrirá una epidemia de obesidad antes de 2030

Europa se enfrentará a una verdadera epidemia de obesidad antes de 2030, alerta la Organización Mundial de la Salud (OMS) en sus proyecciones difundidas este miércoles con motivo de un congreso europeo sobre obesidad en Praga, capital de la República Checa.

Europa hará frente a una crisis inmensa", advierte la OMS.

“Europa hará frente a una crisis inmensa", advierte la OMS. Según este estudio realizado por su oficina regional en el bloque comunitario, con sede en Copenhague (Dinamarca), casi toda la población adulta de Irlanda tendría sobrepeso o sufriría de obesidad antes de 2030, indica un comunicado difundido por los organizadores del congreso.

El 89 % de los hombres en Irlanda tendría sobrepeso en 2030, entre ellos un 48 % de obesos, según la misma fuente. En 2010, estos porcentajes se situaban en el 74 % y el 26 %, respectivamente.

Respecto a las mujeres irlandesas, la proporción de las personas con sobrepeso pasaría entre 2010 y 2030 del 57 % al 85 %. El número de mujeres con obesidad alcanzaría el 57 % en 2030.

Una persona tiene sobrepeso cuando su Índice de Masa Corporal (IMC) supera los 25 kg/m2. La obesidad aparece a partir de los 30 kg/m2. Las proyecciones también son relativamente alarmantes para Reino Unido, con un 33 % de mujeres obesas en 2030 contra un 26 % en 2010 y 36 % en los hombres contra el 26 % en 2010.


Grecia, España, Suecia y República Checa también registrarán un aumento importante de la proporción de adultos obesos. En Grecia, por ejemplo, la proporción de hombres y mujeres obesos pasaría del 20 % en 2010 a un 40 % en 2030. En España, el porcentaje de hombres obesos debería aumentar del 19 % al 36 % en el mismo período.

Una gran mayoría de los 53 países incluidos en este estudio registraría un alza de la proporción de personas con obesidad y sobrepeso entre la población adulta. Únicamente algunos países verían su tasa de obesidad/sobrepeso estabilizarse o incluso disminuir. Este es el caso de Holanda, donde el 8 % de los hombres sería obeso en 2030 contra el 10 % en 2010.

Los autores de este estudio señalan que estas proyecciones deben interpretarse con “la mayor prudencia”. Sin embargo, para la británica Laura Webber, una de las firmantes de las proyecciones, “se necesitan de manera urgente políticas para invertir esta tendencia” .

La obesidad es un factor de riesgo importante que aumenta las posibilidades de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes o algunos tipos de cáncer.

Las cifras difundidas anteriormente por la OMS habían indicado más de 1900 millones de adultos contaban en 2014 con sobrepeso en el mundo, entre ellos 600 millones de obesos.

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La obesidad no se debe a la falta de ejercicio

El ejercicio regular es la clave para evitar trastornos graves, como diabetes, enfermedades del corazón y demencia, revelan los científicos, pero las calorías de la dieta generan más problemas de salud que la inactividad física, el alcohol o tabaquismo conjuntos.

El apoyo de famosos a bebidas azucaradas y la asociación de la comida basura y el deporte debe terminar".

Según han informado este jueves medios de comunicación, la evidencia científica sugiere ahora que hasta el 40 por ciento de las personas dentro de un peso normal podrá, no obstante, albergar anormalidades metabólicas perjudiciales típicamente asociadas con la obesidad.

Pero pocos se dan cuenta de esto y muchos creen erróneamente que la obesidad se debe enteramente a la falta de ejercicio, una percepción que está firmemente arraigada en el marketing corporativo, según un grupo de investigadores.

La legitimación 'halo de salud' de los productos nutricionalmente deficientes es engañosa y no científica".

Estas son las principales conclusiones de un llamativo editorial, publicado en la edición digital de 'British Journal of Sports Medicine', que señala como culpable principal del aumento de la obesidad en la población al exceso de azúcar y carbohidratos en la dieta.


Las calorías del azúcar promueven el almacenamiento de grasa y el hambre. Las calorías de la grasa inducen plenitud o saciedad".

Estos expertos, principalmente del Departamento de Cardiología del Hospital Frimley Park, en Surrey, el Reino Unido, describen las tácticas de las relaciones públicas de la industria alimentaria como "peligrosamente parecidas a las de las grandes tabacaleras", que promovieron la negación, la duda, la confusión e"inclinaciones científicas" para convencer al público de que fumar no está relacionado con el cáncer de pulmón.


"El apoyo de famosos a bebidas azucaradas y la asociación de la comida basura y el deporte debe terminar", declaran, y agregan que los clubes de salud y los gimnasios tienen que dar ejemplo mediante la eliminación de la venta de estos productos en sus locales. "La legitimación 'halo de salud' de los productos nutricionalmente deficientes es engañosa y no científica", escriben.

Los mensajes de salud pública se ha centrado inútilmente en mantener un "peso saludable" mediante el conteo de calorías, pero es la fuente de las calorías lo que importa, señalan. "Las calorías del azúcar promueven el almacenamiento de grasa y el hambre. Las calorías de la grasa inducen plenitud o saciedad", escriben.

La prevalencia de la diabetes aumenta 11 veces más por cada 150 calorías de azúcar adicionales consumidos diariamente, en comparación con la cantidad equivalente de calorías consumidas en forma de grasa, dicen. Y la evidencia sugiere ahora que los carbohidratos no son mejores, añaden.

Hispantv
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Muchos tendrán todavía el gusto a las comidas de las fiestas rondando por el paladar, pero en su cabeza crece la determinación de hacer algo para borrar, en la medida de lo posible, la huella que han dejado en la balanza las licencias dietéticas navideñas (una media de dos a cuatro kilos de ganancia de peso).

Otros afortunados habrán conseguido no engordar ni un gramo en estas fiestas y aprovechar en sus actuales vacaciones. Sea cual sea su balance, enero es un mes estratégico en la guerra contra el sobrepeso.

Hay decenas de dietas para adelgazar, algunas con una sólida base científica, pero por sí solas no garantizan la victoria, y es que, como advierten los expertos, vivimos en una sociedad obesogénica, en la que multitud de factores confluyen para hacer el caldo gordo a los adipocitos (células de la grasa). A continuación, desenmascaramos algunos de los aliados más desconocidos de la obesidad.

1-Evitar las comidas en familia.
Aunque haya acabado hastiado de parientes, debe saber que las comidas familiares pueden proteger de la obesidad y el sobrepeso. Entre las razones, que durante las mismas se establecen conexiones emocionales entre los miembros de la familia y los alimentos suelen ser más saludables, según un estudio de las universidades de Minnesota y de Columbia (Estados Unidos) publicado en Journal of Pediatrics.

Esta recomendación es especialmente útil para niños y adolescentes para prevenir la obesidad cuando lleguen a adultos. No se horrorice: una o dos comidas familiares a la semana son suficientes para reducir el riesgo de obesidad.

2- Los hermanos y amigos gorditos
Los allegados le persiguen. Tener un hermano obeso duplica su riesgo de serlo (más que si lo es su padre), y la posibilidad aumenta si este es mayor y del mismo sexo, según sostiene Markos Pachucki, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en un artículo publicado en American Journal of Preventive Medicine. Los amigos con sobrepeso tampoco ayudan, porque el exceso de kilos se contagia, como ha constatado el doctor David Shoham, de la Universidad de Loyola en Chicago, en un estudio sobre 1.800 adolescentes (PLoS One). Este vínculo ya se había encontrado en otro trabajo anterior publicado en 2007 en The New England Journal of Medicine. Lo bueno es que la delgadez también se transmite, y si sus amigos están flacos (IMC de 20), usted tiene un 40% más de posibilidades de reducir su peso.

3- El año de nacimiento.
Si ha nacido después de 1942, esté atento. Existe una conexión entre una variante en el gen FTO y el año de nacimiento que favorece la aparición de obesidad, una correlación que es el doble de fuerte entre los nacidos después de 1942. Los científicos que han encontrado esta conexión, dirigidos por James Rosenquist, del Departamento de Psiquiatría del Hospital General de Massachusetts, no tienen una razón clara para esa asociación, aunque apuntan al desarrollo tecnológico posterior a la Segunda Guerra Mundial.

4. Las bacterias intestinales.
Tal vez encuentre en su intestino la respuesta a su peso. Si entre los millones de microorganismos que se alojan en el aparato digestivo se encuentran bacterias de la familia Christensenellaceae tiene suerte, ya que le protegen del aumento de peso (Cell). Aunque este microorganismo se hereda, su hallazgo abre la puerta a diseñar tratamientos probióticos personalizados contra la obesidad.

5- Los restaurantes con música clásica.
Las sonatas de Schubert pueden ser apropiadas para una cena romántica, pero tiene que saber que animan a comer más. Un estudio británico de las universidades de Leicester y Surrey Roehampton ha comprobado que se consumen más alimentos y café en los locales cuando hay música clásica de fondo que cuando suena otro tipo de melodía. Téngalo en cuenta también para su economía.
Ver la televisión todas las noches aumenta un 23% de probabilidades de ser obeso, según un estudio de Harvard University. Foto: Archivo.

6- El trabajo nocturno.
Trabajar por la noche engorda, y no es porque se coma más, sino porque se altera el ritmo circadiano. Las personas estamos programadas para dormir cuando no hay luz y comer de día. "El trabajo por turnos durante la noche interrumpe el sueño y rompe el ciclo fisiológico y esto provoca una disminución del gasto energético diario total", concluye un estudio realizado por científicos del Instituto Médico Howard Hughes (Texas), y recogido en la revista científica PNAS. La solución: comer menos. 

7- Dormir poco.
El déficit de sueño no solo nos cambia el humor, sino que además engorda: está comprobado científicamente. La explicación es que el sueño desempeña un papel relevante en el metabolismo energético, de forma que al no dormir comemos más, como un mecanismo fisiológico de adaptación para mantener la vigilia. Una investigación publicada recientemente en American Journal of Clinical Nutrition ha encontrado también que dormir más se asocia a un menor índice de masa corporal (IMC) y una mejor alimentación.

8- Vivir en Irlanda.
Si piensa irse a vivir fuera de Uruguay, tal vez le interese saber que las previsiones apuntan a Irlanda como el país donde más aumentarán las cifras de obesidad y sobrepeso masculinas (en 2030, el 90% de sus hombres tendrá sobrepeso), mientras que en Bélgica solo el 44% de los varones acumulará kilos de más. La explicación a estas estimaciones, realizadas por el Foro de Salud de Reino Unido en colaboración con la Oficina Regional de la OMS para Europa, se encuentra en el modelo económico. "En los mercados liberales, como Reino Unido e Irlanda, las multinacionales de la alimentación promueven el consumo excesivo”, sostiene la doctora Laura Webber, coautora del informe, que se presentó en el último congreso de la Sociedad Europea de Cardiología.

9- Contaminantes ambientales.
Las sustancias de desecho del pesticida DDT, o del lindano (utilizado para combatir los piojos y la sarna), son algunos de los contaminantes que se acumulan en el tejido graso de las personas, favoreciendo el desarrollo de obesidad y el aumento del colesterol en la sangre, según ha comprobado un grupo de científicos de la Universidad de Granada, que ha publicado estos resultados en Enviromental Pollution. Estos contaminantes llegan a los individuos, principalmente, a través de los alimentos con un alto contenido en grasa, incluyendo las carnes y pescados grasos de gran tamaño.

10- Ver la televisión.
Mirar el noticiero de la noche con un capítulo de su serie favorita para terminar con un rato de un debate de actualidad le mantendrá más de dos horas frente al televisor. Si esto se repite todos los días, se incrementa un 23% el riesgo de obesidad (por no hablar del 14% del riesgo de desarrollar diabetes), advierte un informe de la Universidad de Harvard.

11- Dormirse con la televisión encendida.
Seguro que más de una vez se ha dormido acompañado por el sonido de la tele. Ese pequeño placer puede hacerle subir de peso. ¿Por qué? Según Ahmad Agil, investigador de la Universidad de Granada, la exposición a la luz artificial durante la noche mientras dormimos -como la que emiten la televisión, la computadora o una lámpara encendida- reduce los niveles endógenos de melatonina, una hormona que se libera durante la noche para regular los ritmos circadianos y que posee un potente efecto antioxidante y antiinflamatorio. Estas propiedades protegen de alteraciones metabólicas que provocan obesidad y diabetes. Un consejo: intente dormir completamente a oscuras (Journal of Pineal Research).

12- El estrés postraumático.
"Las mujeres que sufren estrés postraumático aumentan de peso más rápidamente y son más propensas a padecer obesidad que las que no atraviesan esta situación", asegura un estudio de las universidades de Harvard y Columbia, publicado en Archives of General Psychiatry. Pero hay una buena noticia: cuando disminuyen los síntomas de este trastorno, el riesgo de obesidad se reduce notablemente.

13. La depresión y la ansiedad.
La tercera parte de las personas estresadas pierde el apetito y adelgaza, pero más de la mitad reacciona al estrés comiendo y, lo peor, ingiriendo alimentos muy apetitosos, ricos en azúcares y grasas. La explicación científica es que el centro de recompensa que tenemos en el cerebro se activa con ese tipo de comida. Además, la hormona del estrés, el cortisol, sensibiliza ese sistema de recompensa y se favorece la ingesta compulsiva de alimentos muy calóricos. Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), afirma: “Ansiedad y estrés son dos situaciones que se repiten con frecuencia en nuestras consultas. Los problemas económicos y laborales conducen a buscar la felicidad en la comida, y especialmente en dulces, que palían la agitación”.

14- Algunos productos desnatados.
Un estudio publicado en el Scandinavian Journal of Primary Health Care concluye que el consumo de lácteos ricos en grasa se correlaciona con un menor riesgo de desarrollar obesidad central. En opinión del nutricionista Walter Willett, de la Escuela de Salud pública de Harvard, una explicación para este hallazgo es que los productos con toda la grasa son más saciantes y, además, los ácidos grasos de los lácteos tienen un efecto adicional en la regulación del peso. La nutricionista Natalia Galán, del Servicio de Promoción de la Salud de Sanitas, añade: "Los productos light no siempre ayudan a adelgazar, pues que tengan un 30% menos calorías que el producto inicial no es sinónimo de que no vaya a engordar. Muchos se anuncian como light y tienen más calorías que los que no lo son".





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Muchos tendrán todavía el gusto a las comidas de las fiestas rondando por el paladar, pero en su cabeza crece la determinación de hacer algo para borrar, en la medida de lo posible, la huella que han dejado en la balanza las licencias dietéticas navideñas (una media de dos a cuatro kilos de ganancia de peso).

Otros afortunados habrán conseguido no engordar ni un gramo en estas fiestas y aprovechar en sus actuales vacaciones. Sea cual sea su balance, enero es un mes estratégico en la guerra contra el sobrepeso.

Hay decenas de dietas para adelgazar, algunas con una sólida base científica, pero por sí solas no garantizan la victoria, y es que, como advierten los expertos, vivimos en una sociedad obesogénica, en la que multitud de factores confluyen para hacer el caldo gordo a los adipocitos (células de la grasa). A continuación, desenmascaramos algunos de los aliados más desconocidos de la obesidad.

1-Evitar las comidas en familia.
Aunque haya acabado hastiado de parientes, debe saber que las comidas familiares pueden proteger de la obesidad y el sobrepeso. Entre las razones, que durante las mismas se establecen conexiones emocionales entre los miembros de la familia y los alimentos suelen ser más saludables, según un estudio de las universidades de Minnesota y de Columbia (Estados Unidos) publicado en Journal of Pediatrics.

Esta recomendación es especialmente útil para niños y adolescentes para prevenir la obesidad cuando lleguen a adultos. No se horrorice: una o dos comidas familiares a la semana son suficientes para reducir el riesgo de obesidad.

2- Los hermanos y amigos gorditos
Los allegados le persiguen. Tener un hermano obeso duplica su riesgo de serlo (más que si lo es su padre), y la posibilidad aumenta si este es mayor y del mismo sexo, según sostiene Markos Pachucki, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en un artículo publicado en American Journal of Preventive Medicine. Los amigos con sobrepeso tampoco ayudan, porque el exceso de kilos se contagia, como ha constatado el doctor David Shoham, de la Universidad de Loyola en Chicago, en un estudio sobre 1.800 adolescentes (PLoS One). Este vínculo ya se había encontrado en otro trabajo anterior publicado en 2007 en The New England Journal of Medicine. Lo bueno es que la delgadez también se transmite, y si sus amigos están flacos (IMC de 20), usted tiene un 40% más de posibilidades de reducir su peso.

3- El año de nacimiento.
Si ha nacido después de 1942, esté atento. Existe una conexión entre una variante en el gen FTO y el año de nacimiento que favorece la aparición de obesidad, una correlación que es el doble de fuerte entre los nacidos después de 1942. Los científicos que han encontrado esta conexión, dirigidos por James Rosenquist, del Departamento de Psiquiatría del Hospital General de Massachusetts, no tienen una razón clara para esa asociación, aunque apuntan al desarrollo tecnológico posterior a la Segunda Guerra Mundial.

4. Las bacterias intestinales.
Tal vez encuentre en su intestino la respuesta a su peso. Si entre los millones de microorganismos que se alojan en el aparato digestivo se encuentran bacterias de la familia Christensenellaceae tiene suerte, ya que le protegen del aumento de peso (Cell). Aunque este microorganismo se hereda, su hallazgo abre la puerta a diseñar tratamientos probióticos personalizados contra la obesidad.

5- Los restaurantes con música clásica.
Las sonatas de Schubert pueden ser apropiadas para una cena romántica, pero tiene que saber que animan a comer más. Un estudio británico de las universidades de Leicester y Surrey Roehampton ha comprobado que se consumen más alimentos y café en los locales cuando hay música clásica de fondo que cuando suena otro tipo de melodía. Téngalo en cuenta también para su economía.
Ver la televisión todas las noches aumenta un 23% de probabilidades de ser obeso, según un estudio de Harvard University. Foto: Archivo.

6- El trabajo nocturno.
Trabajar por la noche engorda, y no es porque se coma más, sino porque se altera el ritmo circadiano. Las personas estamos programadas para dormir cuando no hay luz y comer de día. "El trabajo por turnos durante la noche interrumpe el sueño y rompe el ciclo fisiológico y esto provoca una disminución del gasto energético diario total", concluye un estudio realizado por científicos del Instituto Médico Howard Hughes (Texas), y recogido en la revista científica PNAS. La solución: comer menos. 

7- Dormir poco.
El déficit de sueño no solo nos cambia el humor, sino que además engorda: está comprobado científicamente. La explicación es que el sueño desempeña un papel relevante en el metabolismo energético, de forma que al no dormir comemos más, como un mecanismo fisiológico de adaptación para mantener la vigilia. Una investigación publicada recientemente en American Journal of Clinical Nutrition ha encontrado también que dormir más se asocia a un menor índice de masa corporal (IMC) y una mejor alimentación.

8- Vivir en Irlanda.
Si piensa irse a vivir fuera de Uruguay, tal vez le interese saber que las previsiones apuntan a Irlanda como el país donde más aumentarán las cifras de obesidad y sobrepeso masculinas (en 2030, el 90% de sus hombres tendrá sobrepeso), mientras que en Bélgica solo el 44% de los varones acumulará kilos de más. La explicación a estas estimaciones, realizadas por el Foro de Salud de Reino Unido en colaboración con la Oficina Regional de la OMS para Europa, se encuentra en el modelo económico. "En los mercados liberales, como Reino Unido e Irlanda, las multinacionales de la alimentación promueven el consumo excesivo”, sostiene la doctora Laura Webber, coautora del informe, que se presentó en el último congreso de la Sociedad Europea de Cardiología.

9- Contaminantes ambientales.
Las sustancias de desecho del pesticida DDT, o del lindano (utilizado para combatir los piojos y la sarna), son algunos de los contaminantes que se acumulan en el tejido graso de las personas, favoreciendo el desarrollo de obesidad y el aumento del colesterol en la sangre, según ha comprobado un grupo de científicos de la Universidad de Granada, que ha publicado estos resultados en Enviromental Pollution. Estos contaminantes llegan a los individuos, principalmente, a través de los alimentos con un alto contenido en grasa, incluyendo las carnes y pescados grasos de gran tamaño.

10- Ver la televisión.
Mirar el noticiero de la noche con un capítulo de su serie favorita para terminar con un rato de un debate de actualidad le mantendrá más de dos horas frente al televisor. Si esto se repite todos los días, se incrementa un 23% el riesgo de obesidad (por no hablar del 14% del riesgo de desarrollar diabetes), advierte un informe de la Universidad de Harvard.

11- Dormirse con la televisión encendida.
Seguro que más de una vez se ha dormido acompañado por el sonido de la tele. Ese pequeño placer puede hacerle subir de peso. ¿Por qué? Según Ahmad Agil, investigador de la Universidad de Granada, la exposición a la luz artificial durante la noche mientras dormimos -como la que emiten la televisión, la computadora o una lámpara encendida- reduce los niveles endógenos de melatonina, una hormona que se libera durante la noche para regular los ritmos circadianos y que posee un potente efecto antioxidante y antiinflamatorio. Estas propiedades protegen de alteraciones metabólicas que provocan obesidad y diabetes. Un consejo: intente dormir completamente a oscuras (Journal of Pineal Research).

12- El estrés postraumático.
"Las mujeres que sufren estrés postraumático aumentan de peso más rápidamente y son más propensas a padecer obesidad que las que no atraviesan esta situación", asegura un estudio de las universidades de Harvard y Columbia, publicado en Archives of General Psychiatry. Pero hay una buena noticia: cuando disminuyen los síntomas de este trastorno, el riesgo de obesidad se reduce notablemente.

13. La depresión y la ansiedad.
La tercera parte de las personas estresadas pierde el apetito y adelgaza, pero más de la mitad reacciona al estrés comiendo y, lo peor, ingiriendo alimentos muy apetitosos, ricos en azúcares y grasas. La explicación científica es que el centro de recompensa que tenemos en el cerebro se activa con ese tipo de comida. Además, la hormona del estrés, el cortisol, sensibiliza ese sistema de recompensa y se favorece la ingesta compulsiva de alimentos muy calóricos. Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), afirma: “Ansiedad y estrés son dos situaciones que se repiten con frecuencia en nuestras consultas. Los problemas económicos y laborales conducen a buscar la felicidad en la comida, y especialmente en dulces, que palían la agitación”.

14- Algunos productos desnatados.
Un estudio publicado en el Scandinavian Journal of Primary Health Care concluye que el consumo de lácteos ricos en grasa se correlaciona con un menor riesgo de desarrollar obesidad central. En opinión del nutricionista Walter Willett, de la Escuela de Salud pública de Harvard, una explicación para este hallazgo es que los productos con toda la grasa son más saciantes y, además, los ácidos grasos de los lácteos tienen un efecto adicional en la regulación del peso. La nutricionista Natalia Galán, del Servicio de Promoción de la Salud de Sanitas, añade: "Los productos light no siempre ayudan a adelgazar, pues que tengan un 30% menos calorías que el producto inicial no es sinónimo de que no vaya a engordar. Muchos se anuncian como light y tienen más calorías que los que no lo son".





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OMS alerta de cifra creciente de niños obesos en todo el mundo

El número de niños con sobrepeso u obesidad infantil ha crecido en los últimos años y actualmente hay cerca de 42 millones niños con este problema, según datos de 2013 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que prevé que la cifra casi se duplique en los próximos 10 años y alcance los 70 millones de niños en 2025.

La prevalencia, según un documento de este organismo de Naciones Unidas, está aumentando en todos los países y de manera más rápida en países con medios y bajos ingresos.

De hecho, en África se ha pasado de 4 millones de niños con sobrepeso y obesidad en 1990 a 10 millones en 2013; y globalmente se ha pasado de 31 millones en 1990 a 42 millones en 2013.

Desde este organismo internacional recuerdan que la obesidad infantil está asociada con un gran número de complicaciones para la salud y, en consecuencia, a elevar el riesgo de aparición de enfermedades crónicas de manera prematura como son la diabetes y las enfermedades del corazón.

"Existen muchas causas y posibles soluciones a este problema, pero, como es el caso de todas las estrategias de salud pública, hay muchos desafíos para su implementación", observa el documento, que aboga por "una combinación de alianzas con la comunidad, el apoyo de los gobiernos y de la investigación científica".

Con el objetivo de buscar una estrategia basada en la evidencia científica de los beneficios de la dieta sana y la actividad física en la prevención de las enfermedades no transmisibles y sus factores de riesgo, incluyendo el sobrepeso y la obesidad, la Asamblea de la OMS adoptó el pasado año una serie de resoluciones pensadas en "informar y modelar una respuesta integral" a la obesidad infantil.

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