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Es posible que ya conozcas los básicos de la higiene bucal. Te cepillás los dientes día y noche, usás hilo dental y hasta de repente enjuague. Aún así… tu aliento apesta.

Aunque no lo creas, una mala higiene bucal no es la causa principal de la mayor parte de los casos de mal aliento, de hecho la mayoría son causados por resequedad bucal. Cuando no hay suficiente humedad, las bacterias en la boca prosperan, lo cual provoca resequedad y mal aliento.

Si el aliento mañanero es tu único problema, no tienes práctiamente nada, sólo tienes que lavarte los dientes. En otros casos, la resequedad persiste y a veces es causa de factores externos como antihistamínicos, antidepresivos o incluso las pastillas para la presión alta. En estos casos, tomar agua y masticar chicle funciona.

En otras instancias, el mal aliento crónico puede ser señal de algún problema de salud. Y aunque no lo parezca, un olor específico podría proveernos de pistas para saber exactamente qué tienes.
  • Olor a naftalina: Si tu mal aliento huele a naftalina, es posible que tengas alergia, una congestión nasal o una infección. Cuando tienes problemas crónicos nasales, las bacterias en tu boca convierten la proteína del moco en un componente llamado escatol. Para aligerar el problema, es necesario tomar medicamentos para las alergias, mantener limpias las fosas nasales y tomar antibióticos si se refiere a una infección.
  • Olor a frutas: Diabetes. El azúcar en tu sangre usualmente se dirige a las células, donde es utilizado para tener energía. Si eso no sucede, los niveles de azúcar se elevan y las células empiezan a quemar grasa en energía. El bioproducto de ese proceso es kotones, el cual puede hacer que tu aliento tenga un olor a frutas. Si tu aliento es así, hazte un estudio para descartar diabetes.
  • Olor a leche agria: Podrías ser intolerante a la lactosa. Este olor podría indicar que no estás eliminando la proteína de los lácteos apropiadamente. Pero si éste es el caso, también notarás otros síntomas como diarrea, gases y cólicos al tomar leche entera.
  • Olor a pañal sucio: Podrías tener tonsilolitos. La bacteria puede quedarse atrapada a tus amígdolas, formando así piedras visibles. El olor será horrible, como el de un pañal sucio. Lo bueno es que estas piedras pueden ser removidas fácilmente por un especialista.
  • Olor a podrido: Un olor horrible, mucho peor que el mal aliento tradicional, puede ser señal de un problema pulmonar. Si crees tener un problema con tus pulmones, consúltalo con un médico… nunca está de más descartar enfermedades graves.



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Durante toda la vida al ir a la piscina has leído un cartel que, entre sus muchas reglas, dice “no orinar en la piscina”. Y aún así estoy seguro que la gran mayoría lo ha hecho alguna vez. Pero no debes hacerlo, y la ciencia tiene una explicación bastante lógica (y un tanto asquerosa) que te lo dejará claro.

Todo tiene que ver con la química del cuerpo humano en conjunto con los componentes que se utilizan para mantener la piscina limpia, como explican los miembros de la Sociedad Americana de Química. Todo el mundo sabe que para mantener limpias y lo más libre de bacterias posible a una piscina se usan algunos tipos especiales de cloro, el problema está cuando este cloro entra en contacto con el sudor humano, la suciedad que tenemos sobre nuestra piel todo el tiempo y la orina.

Al entrar en contacto, se crean ciertos elementos químicos llamados “biproductos de desinfección” (DPB), los cuales pueden ocasionar esa famosa irritación en los ojos que ocurre cuando los mantenemos abiertos debajo del agua en la piscina. De hecho, los DPB incluso están relacionados con problemas como el asma, si estamos en contacto constante con ellos (lo que supone un verdadero riesgo para los atletas y nadadores olímpicos).

Aunque es inevitable que se creen estos elementos químicos debido a que el sudor y la suciedad siempre están presentes en nuestro cuerpo, más del 50% de los DPBs presentes en una piscina fueron creados gracias a la orina (o la urea que contiene) en el agua. Lo que quiere decir que evitar orinar en la piscina marca una diferencia muy importante.

Finalmente, ese famoso “olor a piscina” que todos conocemos también se produce gracias a este químico, lo que quiere decir que proviene directamente del orine y la suciedad que ha entrado en contacto con el agua. Estudios aseguran que una piscina contiene un promedio de 30 a 80 mililitros de orina por persona, por lo que la próxima vez que no aguantes las ganas por favor recuerda que es asqueroso y ve al baño a hacer tus necesidades, que para eso siempre están bastante cerca de la piscina.




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A más de uno nos ha pasado que, durante una época, cada vez que nos cepillamos los dientes nos sangran las encías.

O nos sucede cuando comemos, dejando una sensación incómoda en la boca. Puede que incluso el aliento se vuelva desagradable.

La principal razón del sangrado es la acumulación de placa, que puede causar una enfermedad conocida como gingivitis, o inflamación de las encías, que agravada puede provocar la caída de los dientes y. en casos extremos, otras complicaciones más graves.

Las encías normales son rosadas y firmes. Si sangran con facilidad, se oscurecen y/o se hinchan es importante consultar a un especialista.

"Aproximadamente el 60% de la población tiene este problema alguna vez en su vida", dijo Oscar Castro Reino, médico estomatólogo, odontólogo y presidente del Consejo General de Dentistas de España.

La placa es una sustancia pegajosa que contiene bacterias, que cuando consumes alimentos y bebidas con alto contenido en carbohidratos, los convierten en energía, y en ese proceso producen ácido.

Es probable que alguna gente deje de cepillarse al ver la sangre, pero esto no es lo que recomiendan los expertos.

Por el contrario: para eliminar la placa, lo mejor es cepillarse bien los dientes, usar hilo dental y enjuages con clorhexidina.

"La primera causa del sangrado es una mala higiene", explica Castro Reino.

Si no se elimina, la placa puede convertirse en sarro, que no es más que la placa mineralizada, calcificada.

Factores de riesgo
Castro Reino ha detectado entre la población la "falsa creencia" de que el sangrado es algo normal, cuando lo que está indicando es un problema.

"La gente lo acaba normalizando", dice el experto.

La página del Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS) enumera una serie de factores pueden aumentar el riesgo de tener problemas de encías:
  • fumar y beber alcohol
  • la edad: es más común cuanto mayor es la persona
  • sufrir diabetes
  • tener un sistema inmunitario debilitado, por condiciones como el VIH o algunos tratamientos
  • sufrir malnutrición, es decir, no tener niveles adeucados de nutrientes en la dieta
  • estrés
  • la existencia de empastes mal ajustados, de dientes apiñados o de prótesis mal colocadas
  • cambios hormonales propios del embarazo
  • déficit de vitamina K, que interviene en la coagulacion de la sangre
Otros hábitos, como usar un cepillo de cerdas demasiado duras o utilizar incorrectamente el hilo dental, también pueden producir problemas.

Y en algunas ocasiones, el sangrado puede indicar la existencia de una enfermedad más grave, como la leucemia.

Si no se trata la gingivitis se puede desarrollar una afección llamada periodontitis,que irrita las encías lo cual puede provocar más sangrado, dolor e hinchazón.

La periodontitis afecta a los tejidos que aguantan los dientes y los mantienen en su sitio.

Pero mal cuidada puede llegar a tener consecuencias más graves que la caída de los dientes.

Algunos estudios sugieren que la bacteria responsable de este mal es capaz de entrar al torrente sanguineo a través de las encías, afectando los pulmones, el corazón y otros órganos.

El sitio de la prestigiosa Clínica Mayo advierte de complicaciones como:
  • Enfermedades coronarias
  • Derrames cerebrales
  • Bebés con bajo peso al nacer
  • Diabetes
  • Problemas respiratorios
  • Artritis reumatoide
  • Asma
La periodontitis requiere un tratamiento de higiene especializado y en los casos más extremos puede ser necesaria una cirugía.





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En las últimas décadas se han puesto de moda productos como el jabón antibacterial, el alcohol en gel y los desinfectantes que prometen eliminar el 99.99999% de las bacterias. Sin embargo, ya sabemos que nada de eso funciona.

Además de que no es posible (ni necesario) eliminar las bacterias de absolutamente todo lo que tocamos, una reciente investigación ha descubierto que los jabones antibacteriales podrían estar relacionados con el desarrollo de algunas enfermedades hepáticas.

Triclosán es el elemento químico en base al cual funcionan la mayoría de los antibacteriales del mercado. Una investigación a cargo de Robert Tukey, de la Escuela de Medicina de la Universidad de California, concluyó que el tricolsán es un promotor de tumores hepáticos.

La investigación se llevó a cabo con ratones. A un grupo se le dio una alta concentración de triclosán y dietilnitrosamina, y a un grupo de control solo se le dio dietilnitrosamina, que es un potente agente pro-cancerígeno.

Todos los ratones, de ambos grupos, desarrollaron tumores de hígado. La diferencia, no obstante se encuentra en la cantidad, tamaño y agresividad de los tumores entre un grupo y otro. Los ratones que obtuvieron triclosán desarrollaron mucha más cantidad, más grandes y más agresivos tumores que el grupo de control. Los mecanismos de asimilación del triclosán en ratones y humanos es similar, por lo tanto los cientificos advierten que se debe seguir investigando el tema, particularmente el efecto en el cuerpo humano.

Parece que este químico no goza de demasiada popularidad y debería ser prontamente sustituido, ya que, además, su efecto antibacterial tampoco es demasiado seguro. Si los beneficios son insignificantes respecto a los riesgos, quizás su uso deba ser discontinuado. No obstante, los investigadores advierten que no se debería eliminar totalmente el uso del triclosán, ya que en algunos productos, como la pasta de dientes, es sumamente beneficioso.

Además de los posibles efectos nocivos para los humanos, los desechos de triclosán en el océano son peligrosos para la vida marina, por lo tanto, además de constituir un peligro sanitario para los humanos, constituye un riesgo medioambiental.






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Compartir productos de higiene personal con amigos o familiares es algo inevitable, pero ahora los científicos Dr. Whitney Bowe, dermatólogo certificado del consejo en la ciudad de Nueva York, y Philip Tierno, Ph.D., profesor de microbiología y patología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York nos explican ¿por qué no debes de compartirlo jamás?

Algunos de esos elementos aparentemente inofensivos, podría ponerte en riesgo de graves problemas en la piel y salud cuando son compartidos.
  • Jabón en barra ¿Es auto-limpieza?! No realmente. Después de cada uso, la barra se cubre en los organismos de la piel, que van desde los microbios inofensivos, hasta patógenos graves causantes de enfermedad. Incluso si es antibacteriano, el jabón en sí no es un asesino de gérmenes como el alcohol, asegura Bowe. Y es aún peor si el jabón se encuentra en un plato mojado, la humedad hace que sea más fácil para las bacterias, hongos y virus para crecer. Los riesgos más graves incluyen norovirus (gripe estomacal), resistencia a la meticilina y Staphylococcus aureus (CA-MRSA), una bacteria que causa infecciones graves.
  • Toalla ¿Tu toalla tiene un olor especial? Eso es en realidad son bacterias, hongos y moho. Las toallas son un caldo de cultivo para los gérmenes, especialmente cuando están colgandas en un baño húmedo. "Las toallas contaminadas pueden transmitir infecciones por hongos en la piel, bacterias que causan el acné, e incluso conjuntivitis," afirma Bowe.
  • Afeitadora Aunque pienses que tienes demasiado vello, el uso de la navaja de tu amigo, probablemente no vale la pena. "Cuando usted se afeita, la navaja recoge las células muertas de la piel y se mezclan con las bacterias ", explicó Tierno. Como se mencionó antes, algunas personas pueden llevar bacterias nocivas en la piel sin enfermarse, por lo que es imposible saber si una navaja está contaminada. Pero podría transmitir enfermedades de transmisión sanguínea como la hepatitis y el VIH.
  • Cortauñas Estos pequeños instrumentos son un riesgo, ya que se utilizan cuando las verrugas y los hongos están en nuestros dedos, dedos de los pies y las plantas. Compartirlos podría causar hongos en las uñas o incluso los tipos de VPH que causan verrugas plantares. Se aconseja limpiar los “Clippers” en el alcohol después de cada uso.
  • Pinzas de depilar Esos días que tus cejas se están convirtiendo en una misma, estamos seguros que pedirás a alguien unas pinzas. Y en realidad no es tan malo, siempre y cuando no estén súper sucias, ya que pueden convertirse rápidamente en herramientas para la transferencia de enfermedades de transmisión sanguínea. "Es raro, pero es posible transferir la hepatitis C o el VIH mediante el uso de pinzas contaminadas", afirma Bowe.
  • Desodorante Compartir algo que ha estado en la axila de otra no es buena idea. Algunos desodorantes funcionan matando las bacterias que causan mal olor, por lo que los ingredientes antibacterianos proporcionan mayor protección. Pero muchos desodorantes, especialmente los tipos orgánicos, simplemente enmascaran el olor a perfume, así que es fácil crecer para los gérmenes de la axila para crecer. Es mejor no compartir o limpiar el stick hacia abajo con una bola de algodón empapada en alcohol.
  • Bálsamo labial "Las bacterias se pueden transferir a través de las membranas de la boca en el torrente sanguíneo", afirma Bowe. Labios tienen una extensa red de vasos sanguíneos justo debajo de la superficie, listos para absorber todo lo que aplica en la boca, incluyendo los gérmenes. "El virus del herpes simplex, que causa el herpes labial, se puede propagar entre dos personas que comparten bálsamo labial, incluso si la persona infectada no tiene llagas visibles", dice Bowe.
  • Cepillo de dientes “Incluso si enjuagas el cepillo de dientes después de usarlo, todavía hay bacterias en las cerdas y crecerán durante la noche", dice Tierno. Tus propios gérmenes bucales no harán que te enfermes, pero si que las bacterias en el cepillo de dientes transmitan nuevos patógenos que causan el resfriado común, el estreptococo y el norovirus.
  • Pasta dental "No es tan malo el cepillo de dientes, pero hay un cierto nivel de riesgo en el intercambio de pasta de dientes, especialmente si realmente toca el extremo del tubo en las cerdas," dice Bowe. El tubo puede albergar bacterias donde tocó el cepillo de dientes que se transmiten con cada uso. Si vas a compartir, simplemente evita tocar el extremo del tubo a su cepillo o límpialo cada vez.



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Comparando ambas imágenes, si no estuviera el rótulo que indica cual es la nueva y cual es la vieja, uno tendería a pensar que la imagen superior es la que corresponde a un cepillo de dientes usado, y la inferior a uno sin estrenar. Pero no. Tal y como indican los letreros, la realidad es completamente al revés.


En el canal de youtube Applied Science han fotografiado con un microscopio electrónico dos cepillos de dientes idénticos, uno completamente nuevo y otro tras tres meses de uso. Y las fotos son el resultado de dicho experimento. Las imágenes demuestran que esas imperfecciones que posee el cepillo sin usar son las que resultan efectivas para limpiar la placa dental. Pero, tal y cómo se ve en la imagen inferior, al cabo de tres meses ya las ha perdido y lel cepillo muestra un aspecto completamente limado, lo que significa que ya no resulta eficaz para la limpieza bucal.




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Nadie se imaginaría que lavar los platos fuera un acto inconscientemente relajante. Pero estudios de la Universidad Estatal de Florida demostró que lavar los platos puede tener efectos muy saludables en su estado de ánimo, siempre y cuando se haga bien.

El estudio encontró que lavar los platos con atención centrado en el olor del jabón, de la forma y la sensación de los platos. Por ejemplo, redujo significativamente el nerviosismo y el aumento de la estimulación mental en los lavavajillas en comparación con un grupo control.

Los investigadores pidieron a 51 estudiantes universitarios del estudio para lavar 18 platos después de la lectura de un pasaje de los investigadores proporcionaron. Poco más de la mitad de los alumnos que lean las palabras que describen la experiencia sensorial de los platos que se lavan-técnica consciente descritos anteriormente y el resto leer un artículo sobre la técnica de lavado de vajilla adecuada como control.

Los lavavajillas conscientes experimentaron aumentos en las emociones positivas como la inspiración, y disminuciones en las emociones negativas como el nerviosismo. También sobre-estima el tiempo que pasaron en el fregadero, lo que sugiere que el tiempo efectivamente disminuyó para el grupo de prueba. El grupo de control vio poco o ningún cambio en ninguna de las evaluaciones.

Así que la próxima vez que usted está buscando un segundo para relajarse, deambular hasta el fregadero y ver si se puede convertir en una tarea cotidiana en un momento de meditación.




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Peor sacudirlo. Cuando te dedicas a limpiezas generales o cuando hay un cambio de ropa de cama de las sábanas, más frescas, a las mantas y los edredones oviceversa, siempre surge este dilema: airear y sacudir el colchón, como nuestras abuelas, o pasarle el aspirador. Ricardo Comiciaga, es un ingeniero investigador del laboratorio de I+D+i de Dyson, fabricante que tiene su sede central en Mamesbury (Inglaterra), comenta sobre este dilema:

“Nuestros colchones están llenos de ácaros y alérgenos. Los ácaros viven y se reproducen en lugares cálidos y húmedos, por lo que nuestros colchones son su hogar ideal, sobre todo teniendo en cuenta que se alimentan de las células de piel muerta que desprendemos. Un ser humano desprende unos 28 gramos de piel muerta al mes (lo que equivale a una bolsa pequeña de patatas fritas), la mayor parte de estas células de piel muerta las desprendemos mientras dormimos, por lo que los colchones son para ellos algo así como un hotel de 5 estrellas. De hecho, según las investigaciones llevadas a cabo en nuestro laboratorio de microbiología, en una cama de matrimonio conviven unos dos millones de ácaros. Los ácaros, en sí, son inofensivos, pero sus heces contienen una proteína que si se inhala y puede producir reacciones alérgicas: picor de garganta, ojos llorosos, etc. Por tanto, lo idóneo es aspirar los colchones ya que, al sacudirlos, acabamos inhalando estas heces.

Sin embargo, no cualquier aspiradora puede hacer la labor; es importante contar con una con capacidad de succión suficiente para adentrarse en las capas más profundas del colchón (ya que, cuando no estamos en la cama, los ácaros tienden a esconderse en las capas más profundas del colchón en busca de calor). Además, estos seres diminutos tienen pinzas por todo su cuerpo para agarrarse a las fibras del colchón por lo que la aspiradora tendrá que tener un cabezal giratorio que levante esas fibras para poder capturarlos. También es importante que disponga de un filtro para capturar los alérgenos, de forma que no sean expulsados al aire”, termina.




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No cabe duda que nuestro cuerpo está minuciosamente conectado, una mujer en los EE.UU. ha sido diagnosticado con una infección bacteriana grave en la rodilla, y los médicos afirman que el uso de hilo dental es la causa.

La mujer, había recibido una cirugía de reemplazo de rodilla cinco años antes de la infección, ella misma recientemente se registró en un hospital de Wisconsin con una rodilla hinchada, que describía como increíblemente doloroso. Cuando los líquidos de la rodilla se drenaron y se analizaron, con los médicos aseguraron que la articulación de reemplazo había sido infectada con la bacteria Streptococcus Gordonii. Lo raro de esto es que este germen se encuentra normalmente en la boca, donde se mantiene como una colonia generalmente inofensiva.

¿Cómo es que esta 'bacteria bucal' termina en articulación de la rodilla y por qué un simple cambio en la ubicación puede transformar la bacteria inofensiva en un patógeno peligroso?

Laura Geggel, científica de la Universidad de Nueva York, afirma que realmente no entendían los medicos no entendían lo que estaba pasando hasta que la mujer informó que comenzó un régimen de limpieza de uso de hilo dental dental vigoroso, que implicaba sangrado de las encías.

La buena noticia es que los médicos fueron capaces de conocer la causa de la infección, pero la mala noticia es que, para evitar aún más el riesgo de infección, la mujer va a tener que tomar antibióticos preventivos para el resto de su vida. O por lo menos durante el tiempo que tiene el implante de prótesis de rodilla.

Según el informe, esta es la primera vez que la bacteria bucal S. Gordonii se ha relacionado con una infección en otra parte del cuerpo en los EE.UU. Así que no quiere decir que nos debemos de preocupar por tener una infección, por el uso del hilo dental.

Hay materiales extraños insertados en el cuerpo humano, las prótesis médicas son propensas a infecciones, especialmente dentro de los primeros meses de la implantación. Debido a que el sistema inmunológico no sabe cómo tratar con ellos.

Debido a que es un resultado tan improbable, los médicos insisten en que cualquier persona con implantes médicos debe seguir utilizando el hilo dental, incluso si la piel de las encías se rompe en ocasiones. En el futuro, ciertos pacientes podrían estar limitados al uso del hilo dental después de una operación de implante, pero hasta entonces, no vale la pena correr el riesgo de tu salud oral.







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La Dentición Humana
Cuando nacemos no disponemos de dientes, sino que éstos aparecerán a los seis meses. El desarrollo posterior se debe a que su principal función es procesar mecánicamente los alimentos, es decir, cortar, desgarrar y masticar, y hasta ese momento se ha nutrido únicamente de leche. También intervienen en la articulación del lenguaje, donde actúan como punto de apoyo contra el que la lengua hace presión para la emisión de ciertos sonidos.
Los dientes están formados por una parte externa denominada corona y una raíz que está inmersa en el maxilar. La capa más externa de la corona recibe el nombre de esmalte y está compuesta por un tejido calcificado, la sustancia más dura del organismo. Por la cara interna del esmalte se extiende una sustancia de tipo óseo, la dentina, que penetra en el maxilar para formar la raíz, que a su vez está cubierta por una capa de un tejido duro denominado cemento. Por el interior del diente (cavidad pulpar) existen vasos sanguíneos, nervios y tejido conjuntivo que otorgan sensibilidad al diente y su resistencia.

La primera dentición está constituida por 20 dientes de “leche”: 8 incisivos (surgen entre el 6-7 mes y se caen entre el 6-7 año), 4 colmillos (surgen entre el 16-22 mes y se caen entre los 9-12 años), y 8 molares (surgen entre el 13-33 mes y se caen entre el 9-12 año). Los dientes de esta dentición son apartados por la presión de los dientes permanentes en crecimiento. La dentición decidua aunque es provisional cumple varias funciones, no solo prepara el alimento para su digestión sino que reserva el espacio para la dentición definitiva, interviene en la articulación de sonidos y favorece el crecimiento de los maxilares gracias a la masticación.

La dentición definitiva está formada por 32 dientes que ocupan el hueco dejado por la anterior dentadura. Está formada por 8 incisivos, encargados de cortar los alimentos, 4 caninos o colmillos que desgarran los alimentos, 8 premolares que facilitan la trituración de los alimentos y 12 molares, más grandes que sus vecinos pero con las mismas funciones. El tercer molar o muela del juicio tiende a desaparecer con la reducción del maxilar humano por la ingesta cada vez menor de alimentos complejos que no requieren del trabajo adicional de los molares.

Higiene Bucal
La boca está llena de diferentes tipos de bacterias, que junto con las mucosidades y otras partículas, están constantemente formando una placa pegajosa e incolora que se deposita sobre los dientes. Cuando esta placa no se elimina (en tres, cinco días), se endurece y forma el denominado sarro que el simple cepillado no puede retirar, solamente una limpieza hecha por un dentista puede hacerla. Si la placa y el sarro permanecen sobre los dientes, las bacterias causan una inflamación de las encías (gingivitis) que hace que éstas se enrojezcan, inflamen y sangren fácilmente. Si la gingivitis no se trata debidamente, puede convertirse en periodontitis, que conlleva a la destrucción del hueso y el tejido conjuntivo que mantienen a los dientes en su lugar.

Las caries también son producidas por las bacterias que en su proceso de digestión desechan ácidos que dañan el esmalte que cubre los dientes creando orificios. Las caries comienzan a doler cuando llegan y afecten los nervios. Un habitual cepillado y uso de la seda dental después de las comidas que elimine los residuos de alimentos ayuda a reducir esta placa y con ello la aparición de caries. Los dientes se deben cepillar en la dirección de su crecimiento para evitar la irritación de la encía.

La dieta influye notablemente en la salud de los dientes: los hidratos de carbono (incluidos los azúcares) favorecen la proliferación de bacterias por constituir su alimento; el tabaco favorece la aparición de la gingivitis, el mal aliento y la tinción de los dientes (el café también); los refrescos por su contenido en azúcares favorecen la aparición de caries; el alcohol y medicamentos como los antibióticos favorecen los procesos inflamatorios de las encías.

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La Dentición Humana
Cuando nacemos no disponemos de dientes, sino que éstos aparecerán a los seis meses. El desarrollo posterior se debe a que su principal función es procesar mecánicamente los alimentos, es decir, cortar, desgarrar y masticar, y hasta ese momento se ha nutrido únicamente de leche. También intervienen en la articulación del lenguaje, donde actúan como punto de apoyo contra el que la lengua hace presión para la emisión de ciertos sonidos.
Los dientes están formados por una parte externa denominada corona y una raíz que está inmersa en el maxilar. La capa más externa de la corona recibe el nombre de esmalte y está compuesta por un tejido calcificado, la sustancia más dura del organismo. Por la cara interna del esmalte se extiende una sustancia de tipo óseo, la dentina, que penetra en el maxilar para formar la raíz, que a su vez está cubierta por una capa de un tejido duro denominado cemento. Por el interior del diente (cavidad pulpar) existen vasos sanguíneos, nervios y tejido conjuntivo que otorgan sensibilidad al diente y su resistencia.

La primera dentición está constituida por 20 dientes de “leche”: 8 incisivos (surgen entre el 6-7 mes y se caen entre el 6-7 año), 4 colmillos (surgen entre el 16-22 mes y se caen entre los 9-12 años), y 8 molares (surgen entre el 13-33 mes y se caen entre el 9-12 año). Los dientes de esta dentición son apartados por la presión de los dientes permanentes en crecimiento. La dentición decidua aunque es provisional cumple varias funciones, no solo prepara el alimento para su digestión sino que reserva el espacio para la dentición definitiva, interviene en la articulación de sonidos y favorece el crecimiento de los maxilares gracias a la masticación.

La dentición definitiva está formada por 32 dientes que ocupan el hueco dejado por la anterior dentadura. Está formada por 8 incisivos, encargados de cortar los alimentos, 4 caninos o colmillos que desgarran los alimentos, 8 premolares que facilitan la trituración de los alimentos y 12 molares, más grandes que sus vecinos pero con las mismas funciones. El tercer molar o muela del juicio tiende a desaparecer con la reducción del maxilar humano por la ingesta cada vez menor de alimentos complejos que no requieren del trabajo adicional de los molares.

Higiene Bucal
La boca está llena de diferentes tipos de bacterias, que junto con las mucosidades y otras partículas, están constantemente formando una placa pegajosa e incolora que se deposita sobre los dientes. Cuando esta placa no se elimina (en tres, cinco días), se endurece y forma el denominado sarro que el simple cepillado no puede retirar, solamente una limpieza hecha por un dentista puede hacerla. Si la placa y el sarro permanecen sobre los dientes, las bacterias causan una inflamación de las encías (gingivitis) que hace que éstas se enrojezcan, inflamen y sangren fácilmente. Si la gingivitis no se trata debidamente, puede convertirse en periodontitis, que conlleva a la destrucción del hueso y el tejido conjuntivo que mantienen a los dientes en su lugar.

Las caries también son producidas por las bacterias que en su proceso de digestión desechan ácidos que dañan el esmalte que cubre los dientes creando orificios. Las caries comienzan a doler cuando llegan y afecten los nervios. Un habitual cepillado y uso de la seda dental después de las comidas que elimine los residuos de alimentos ayuda a reducir esta placa y con ello la aparición de caries. Los dientes se deben cepillar en la dirección de su crecimiento para evitar la irritación de la encía.

La dieta influye notablemente en la salud de los dientes: los hidratos de carbono (incluidos los azúcares) favorecen la proliferación de bacterias por constituir su alimento; el tabaco favorece la aparición de la gingivitis, el mal aliento y la tinción de los dientes (el café también); los refrescos por su contenido en azúcares favorecen la aparición de caries; el alcohol y medicamentos como los antibióticos favorecen los procesos inflamatorios de las encías.

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El agua oxigenada normal tiene una gran cantidad de usos domésticos muy interesantes. Lo primero que tienes que saber es que no se debe de consumir bajo ningún concepto y si la concentración es alta puede quemar la piel y los ojos.

A continuación te describimos unos usos muy interesantes:
  • 1. Para lavar frutar y verduras: añadir 1/4 de taza de agua oxígenada a un fregadero lleno de agua fría.
  • 2. Mejora el poder de lavado del lavavajillas con un chorro de agua oxigenada en el depósito donde se coloca la pastilla de jabón.
  • 3. El uso más común y para el que fue creada: la desinfección de heridas.
  • 4. El agua oxigenada es una gran alternativa a la lejía para blanquear la ropa.
  • 5. Para mejorar tu aliento (mezclar mitad de agua oxigenada y de agua tradicional).
  • 6. Usar (la versión en gel) como pasta de dientes casera.
  • 7. Desinfección de pies y de uñas.
  • 8. Crear limpiador de hogar (2 partes de agua oxigenada y una parte de gel limpiador).
  • 9. Aclarar tu pelo (diluir agua oxigenada al 3 % en agua).
  • 10. Limpiar el wc.
  • 11. Eliminar las partes amarillentas de la cortina de ducha.
  • 12. Desinfectar el humidificador (diluir agua oxigenada al 3 % y un cuarto de litro de agua en su interior).
  • 13. Quitar malos olores (mezclar 440 ml de agua oxigenada, 2 cucharas de bicarbonato y un chorro de jabón de platos).
  • 14. Desinfección de juguetes.
  • 15. Método para limpiar los espejos perfectamente.
  • 16. Mejora el crecimiento de las plantas (mezclar 20 ml de agua oxigenada en un litro de agua y regarlas para observar los resultados).
  • 17. Antihongos para el jardín (echar en un pulverizador agua oxigenada con 4 litros de agua).
  • 18. Quitar el óxido de cacerolas o sartenes viejas.




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El agua oxigenada normal tiene una gran cantidad de usos domésticos muy interesantes. Lo primero que tienes que saber es que no se debe de consumir bajo ningún concepto y si la concentración es alta puede quemar la piel y los ojos.

A continuación te describimos unos usos muy interesantes:
  • 1. Para lavar frutar y verduras: añadir 1/4 de taza de agua oxígenada a un fregadero lleno de agua fría.
  • 2. Mejora el poder de lavado del lavavajillas con un chorro de agua oxigenada en el depósito donde se coloca la pastilla de jabón.
  • 3. El uso más común y para el que fue creada: la desinfección de heridas.
  • 4. El agua oxigenada es una gran alternativa a la lejía para blanquear la ropa.
  • 5. Para mejorar tu aliento (mezclar mitad de agua oxigenada y de agua tradicional).
  • 6. Usar (la versión en gel) como pasta de dientes casera.
  • 7. Desinfección de pies y de uñas.
  • 8. Crear limpiador de hogar (2 partes de agua oxigenada y una parte de gel limpiador).
  • 9. Aclarar tu pelo (diluir agua oxigenada al 3 % en agua).
  • 10. Limpiar el wc.
  • 11. Eliminar las partes amarillentas de la cortina de ducha.
  • 12. Desinfectar el humidificador (diluir agua oxigenada al 3 % y un cuarto de litro de agua en su interior).
  • 13. Quitar malos olores (mezclar 440 ml de agua oxigenada, 2 cucharas de bicarbonato y un chorro de jabón de platos).
  • 14. Desinfección de juguetes.
  • 15. Método para limpiar los espejos perfectamente.
  • 16. Mejora el crecimiento de las plantas (mezclar 20 ml de agua oxigenada en un litro de agua y regarlas para observar los resultados).
  • 17. Antihongos para el jardín (echar en un pulverizador agua oxigenada con 4 litros de agua).
  • 18. Quitar el óxido de cacerolas o sartenes viejas.




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Si preferís pagar cualquier penitencia antes de sacarte tus zapatos en público, este trabajo es para ti. La humedad, el sudor y el material de algunos calzados pueden hacer que los pies despidan mal olor, sobre todo en estos días en que el calor se apodera de la temperatura. Para prevenir que esto suceda, te decimos cómo evitar el mal olor en los pies.


Cómo evitar el mal olor en los pies

  • Tratá de alternar los zapatos cerrados con calzado abierto, porque aunque es imposible que dejes de sudar, de esta manera les ofreces un poco más de ventilación.
  • Evitá el cuero, las telas sintéticas y preferí siempre las medias de algodón.
  • Lavá tus pies al llegar a casa poniéndolos en remojo en agua con algún germicida.
  • Utilizar talco medicado es de gran ayuda, siempre y cuando lo apliques en unos zapatos y pies limpios. De lo contrario se convertirá en otro nido de bacterias.
  • Lavá bien tus pies al bañarte, enjabona su superficie, la planta y la piel que están entre los dedos.
  • Seca bien tus pies al salir de la ducha, sobre todos los deditos.
  • Limpiá tus zapatos por dentro y alterna su uso.
  • Refrescá tus pies al menos tres veces al día con alguna sustancia antiséptica, antibacterial o alcohol.


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Si preferís pagar cualquier penitencia antes de sacarte tus zapatos en público, este trabajo es para ti. La humedad, el sudor y el material de algunos calzados pueden hacer que los pies despidan mal olor, sobre todo en estos días en que el calor se apodera de la temperatura. Para prevenir que esto suceda, te decimos cómo evitar el mal olor en los pies.


Cómo evitar el mal olor en los pies

  • Tratá de alternar los zapatos cerrados con calzado abierto, porque aunque es imposible que dejes de sudar, de esta manera les ofreces un poco más de ventilación.
  • Evitá el cuero, las telas sintéticas y preferí siempre las medias de algodón.
  • Lavá tus pies al llegar a casa poniéndolos en remojo en agua con algún germicida.
  • Utilizar talco medicado es de gran ayuda, siempre y cuando lo apliques en unos zapatos y pies limpios. De lo contrario se convertirá en otro nido de bacterias.
  • Lavá bien tus pies al bañarte, enjabona su superficie, la planta y la piel que están entre los dedos.
  • Seca bien tus pies al salir de la ducha, sobre todos los deditos.
  • Limpiá tus zapatos por dentro y alterna su uso.
  • Refrescá tus pies al menos tres veces al día con alguna sustancia antiséptica, antibacterial o alcohol.


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La mayoría de nosotros los usa todos los días y deseamos que la persona sentada al lado nuestro en el colectivo, cine o tren también lo utilizara, sobre todo en verano. Se trata de los desodorantes y antitranspirantes. Estos productos que nos ayudan a controlar la transpiración y el aroma corporal, son casi obligatorios, ¿pero alguna vez te preguntaste cómo funcionan después de aplicarlos en nuestro cuerpo? Te lo explicaremos a continuación.

Desodorantes y antitranspirantes ¿Cuáles son las diferencias?
Antes de empezar hay que explicar que desodorantes y antitranspirantes no son lo mismo, sino que estos productos de higiene tienen diferentes roles.

Los desodorantes actúan sobre la transpiración y eliminan las bacterias causantes del mal olor. En resumen, vas a transpirar, pero no con mal olor.

El caso de los antitranspirantes es diferente, ya que tienen dos funciones. Evitar el exceso de sudor y neutralizar el poco que se genere para eliminar el mal olor causado por las bacterias presentes y que nos dan ese terrible olor corporal.

Ahora que conocemos sus diferencias, queda saber cómo funciona cada uno luego de aplicarlos en en el cuerpo, ya sea en barra, gel, aerosol o cualquier otro método.
¿Cómo funciona un desodorante?

Saliste de la ducha, te preparas para vestirte y en tu rutina está aplicarte desodorante en las axilas, sobre todo en verano. En las axilas tenemos alrededor de 50 mil glándulas sudoríparas, las que son del tipo apocrinas, es decir que secretan sudor oloroso. Este queda atrapado en nuestra axila y, combinado con las bacterias de la piel y aquellas presentes en la transpiración, provocan mal olor.

Al aplicar un desodorante, lo que hacemos es que la piel sea demasiado ácida o salada para que las bacterias que vienen con el sudor puedan actuar y, por ende, provocar olor corporal en la zona. Igualmente vas a transpirar, lo que evitas es el olor.
¿Cómo funciona un antitranspirante?

A diferencia de los desodorantes, los antitranspirantes actúan en dos frentes: reducir la transpiración y atacar el olor que podrían provocar en el sudor que si sale desde nuestras axilas u otras partes del cuerpo.

Su principal componente son las sales de aluminio, junto a otros derivados del mismo mineral. Una vez aplicado en las axilas, los iones de aluminio se adhieren a piel que cubre las glándulas sudoríparas de la zona, impidiendo que el liquido (sudor), pueda pasar a través de ellas.

Cuando las glándulas ya se llenaron de sudor sin secretarlo, dejan de intentar que salga. El sudor que logró salir, es neutralizado gracias a su efecto desodorante, que termina con las bacterias que le dan ese olor tan desagradable.

Tanto el desodorante como el antitranspirante son seguros de usar y, al bañarnos los eliminamos de nuestra piel. Cada producto, debe cumplir con especificaciones por parte de la FDA antes de salir al mercado.

Si bien está el mito de que su uso puede causar cáncer de seno, no existe ningún estudio que lo pruebe. Además, su uso no impide que el cuerpo se refresque, ya que otras glándulas sudoríparas hacen ese trabajo.

Si eres de los que transpiran muchísimo o realzan grandes cantidades de actividad física, un antitranspirante te será más útil, pero si solo quieres neutralizar olores y no transpiras demasiado, estarás bien con un desodorante.




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La mayoría de nosotros los usa todos los días y deseamos que la persona sentada al lado nuestro en el colectivo, cine o tren también lo utilizara, sobre todo en verano. Se trata de los desodorantes y antitranspirantes. Estos productos que nos ayudan a controlar la transpiración y el aroma corporal, son casi obligatorios, ¿pero alguna vez te preguntaste cómo funcionan después de aplicarlos en nuestro cuerpo? Te lo explicaremos a continuación.

Desodorantes y antitranspirantes ¿Cuáles son las diferencias?
Antes de empezar hay que explicar que desodorantes y antitranspirantes no son lo mismo, sino que estos productos de higiene tienen diferentes roles.

Los desodorantes actúan sobre la transpiración y eliminan las bacterias causantes del mal olor. En resumen, vas a transpirar, pero no con mal olor.

El caso de los antitranspirantes es diferente, ya que tienen dos funciones. Evitar el exceso de sudor y neutralizar el poco que se genere para eliminar el mal olor causado por las bacterias presentes y que nos dan ese terrible olor corporal.

Ahora que conocemos sus diferencias, queda saber cómo funciona cada uno luego de aplicarlos en en el cuerpo, ya sea en barra, gel, aerosol o cualquier otro método.
¿Cómo funciona un desodorante?

Saliste de la ducha, te preparas para vestirte y en tu rutina está aplicarte desodorante en las axilas, sobre todo en verano. En las axilas tenemos alrededor de 50 mil glándulas sudoríparas, las que son del tipo apocrinas, es decir que secretan sudor oloroso. Este queda atrapado en nuestra axila y, combinado con las bacterias de la piel y aquellas presentes en la transpiración, provocan mal olor.

Al aplicar un desodorante, lo que hacemos es que la piel sea demasiado ácida o salada para que las bacterias que vienen con el sudor puedan actuar y, por ende, provocar olor corporal en la zona. Igualmente vas a transpirar, lo que evitas es el olor.
¿Cómo funciona un antitranspirante?

A diferencia de los desodorantes, los antitranspirantes actúan en dos frentes: reducir la transpiración y atacar el olor que podrían provocar en el sudor que si sale desde nuestras axilas u otras partes del cuerpo.

Su principal componente son las sales de aluminio, junto a otros derivados del mismo mineral. Una vez aplicado en las axilas, los iones de aluminio se adhieren a piel que cubre las glándulas sudoríparas de la zona, impidiendo que el liquido (sudor), pueda pasar a través de ellas.

Cuando las glándulas ya se llenaron de sudor sin secretarlo, dejan de intentar que salga. El sudor que logró salir, es neutralizado gracias a su efecto desodorante, que termina con las bacterias que le dan ese olor tan desagradable.

Tanto el desodorante como el antitranspirante son seguros de usar y, al bañarnos los eliminamos de nuestra piel. Cada producto, debe cumplir con especificaciones por parte de la FDA antes de salir al mercado.

Si bien está el mito de que su uso puede causar cáncer de seno, no existe ningún estudio que lo pruebe. Además, su uso no impide que el cuerpo se refresque, ya que otras glándulas sudoríparas hacen ese trabajo.

Si eres de los que transpiran muchísimo o realzan grandes cantidades de actividad física, un antitranspirante te será más útil, pero si solo quieres neutralizar olores y no transpiras demasiado, estarás bien con un desodorante.




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¿Damos suficiente importancia al simple gesto de lavarnos las manos?

Es más: ¿realmente nos las lavamos bien? Puede que no lo suficiente, a tenor de lo que muestran los informes que elaboran distintas autoridades sanitarias internacionales. Algo que, advierten, puede dañar nuestra salud.

Un senador estadounidense puso de relevancia esta semana la ligereza con que podemos tratar este asunto.

En una de sus intervenciones, Thom Tillis, del Partido Republicano, sugirió que no se debería obligar a los empleados de los restaurantes a lavarse las manos después de utilizar el cuarto de baño.

Trataba de criticar las regulaciones a los comercios, pero quizá no sopesó los riesgos de su petición.

El simple acto de abrir un grifo y lavarse puede tener más relevancia de la que pudiera parecer.

Para hacer hincapié en ello, desde 2008 se celebra el Día Mundial del Lavado de Manos cada 15 de octubre, una conmemoración ideada por la Alianza Global entre los sectores Público y Privado (Ppphw, por sus siglas en inglés), en la que participan Unicef y el Banco Mundial, entre otras instituciones.

Los informes que realizan los expertos de la alianza aseguran que "enraizar la práctica del lavado de manos con jabón antes de comer y después de usar el inodoro podría salvar más vidas que cualquier vacuna o intervención médica, reducir las muertes por diarrea casi a la mitad y evitar un cuarto de las muertes por infecciones respiratorias agudas" del mundo.

Según sus datos, extender la costumbre de lavarse las manos con jabón podría salvar alrededor de 230.000 vidas al año, especialmente en países subdesarrollados.

Pero la importancia de este hábito no distingue entre ricos y pobres.

Un gesto tan fácil, eficaz y barato como es lavarse las manos adecuadamente detiene la transmisión de gran parte de los agentes patógenos que transmiten las heces humanas, relatan los expertos de la Ppphw.

"(Éstas) son la principal fuente de patógenos diarreicos", que pueden provocar desde las "infecciones gastrointestinales más comunes" a otras más graves como la "fiebre tifoidea o el cólera", así como infecciones respiratorias "como la gripe o la neumonía".

También pueden ser responsables del contagio de infecciones cutáneas o en los ojos, de parásitos intestinales e, incluso, la transmisión de la gripe aviar.

Un solo gramo de heces humanas puede contener diez millones de virus y un millón de bacterias, según sus cálculos.


¿Sabemos lavarnos las manos?
Lavarse las manos parece, pues, una forma de vacunarse a sí mismo. Pero, ¿sabemos realmente lavárnoslas?

Éstas son las recomendaciones que dan los expertos:


  • Sólo con agua no es suficiente. El lavado de manos requiere jabón y sólo una pequeña cantidad de agua, indican. "Usar jabón facilita la frotación, lo que permite disolver la grasa y eliminar la suciedad que contienen la mayoría de los gérmenes".
  • Hay momentos más importantes que otros. Los expertos inciden en que se preste atención a lavarse después de usar el baño, limpiar a un niño y antes de manipular alimentos.
  • Usar una técnica apropiada. Las manos húmedas se deben cubrir con jabón y frotar toda la superficie, incluidas las palmas, el dorso, entre los dedos y especialmente debajo de las uñas, por lo menos 20 segundos. Luego, se deben enjuagar bien con agua corriente y secarlas, ya sea con una tela limpia o agitando las manos.







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¿Damos suficiente importancia al simple gesto de lavarnos las manos?

Es más: ¿realmente nos las lavamos bien? Puede que no lo suficiente, a tenor de lo que muestran los informes que elaboran distintas autoridades sanitarias internacionales. Algo que, advierten, puede dañar nuestra salud.

Un senador estadounidense puso de relevancia esta semana la ligereza con que podemos tratar este asunto.

En una de sus intervenciones, Thom Tillis, del Partido Republicano, sugirió que no se debería obligar a los empleados de los restaurantes a lavarse las manos después de utilizar el cuarto de baño.

Trataba de criticar las regulaciones a los comercios, pero quizá no sopesó los riesgos de su petición.

El simple acto de abrir un grifo y lavarse puede tener más relevancia de la que pudiera parecer.

Para hacer hincapié en ello, desde 2008 se celebra el Día Mundial del Lavado de Manos cada 15 de octubre, una conmemoración ideada por la Alianza Global entre los sectores Público y Privado (Ppphw, por sus siglas en inglés), en la que participan Unicef y el Banco Mundial, entre otras instituciones.

Los informes que realizan los expertos de la alianza aseguran que "enraizar la práctica del lavado de manos con jabón antes de comer y después de usar el inodoro podría salvar más vidas que cualquier vacuna o intervención médica, reducir las muertes por diarrea casi a la mitad y evitar un cuarto de las muertes por infecciones respiratorias agudas" del mundo.

Según sus datos, extender la costumbre de lavarse las manos con jabón podría salvar alrededor de 230.000 vidas al año, especialmente en países subdesarrollados.

Pero la importancia de este hábito no distingue entre ricos y pobres.

Un gesto tan fácil, eficaz y barato como es lavarse las manos adecuadamente detiene la transmisión de gran parte de los agentes patógenos que transmiten las heces humanas, relatan los expertos de la Ppphw.

"(Éstas) son la principal fuente de patógenos diarreicos", que pueden provocar desde las "infecciones gastrointestinales más comunes" a otras más graves como la "fiebre tifoidea o el cólera", así como infecciones respiratorias "como la gripe o la neumonía".

También pueden ser responsables del contagio de infecciones cutáneas o en los ojos, de parásitos intestinales e, incluso, la transmisión de la gripe aviar.

Un solo gramo de heces humanas puede contener diez millones de virus y un millón de bacterias, según sus cálculos.


¿Sabemos lavarnos las manos?
Lavarse las manos parece, pues, una forma de vacunarse a sí mismo. Pero, ¿sabemos realmente lavárnoslas?

Éstas son las recomendaciones que dan los expertos:


  • Sólo con agua no es suficiente. El lavado de manos requiere jabón y sólo una pequeña cantidad de agua, indican. "Usar jabón facilita la frotación, lo que permite disolver la grasa y eliminar la suciedad que contienen la mayoría de los gérmenes".
  • Hay momentos más importantes que otros. Los expertos inciden en que se preste atención a lavarse después de usar el baño, limpiar a un niño y antes de manipular alimentos.
  • Usar una técnica apropiada. Las manos húmedas se deben cubrir con jabón y frotar toda la superficie, incluidas las palmas, el dorso, entre los dedos y especialmente debajo de las uñas, por lo menos 20 segundos. Luego, se deben enjuagar bien con agua corriente y secarlas, ya sea con una tela limpia o agitando las manos.







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¿Te depilas por completo la zona genital? Una buena higiene íntima consiste en mantener limpia la zona y mantener el vello corto para evitar infecciones como las ladillas, pero, ¿qué riesgos existen por la depilación púbica?

De acuerdo con la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), la depilación púbica favorece el contagio de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), como las siguientes.

5 enfermedades por la depilación púbica

  • Condilomas genitales (verrugas, papilomas)
  • Herpes
  • Hongos
  • Infecciones bacterianas estafilocócicas o estreptocócicas
  • Sífilis
Por su parte, Emily Gibson, directora médica del centro de salud de la Western Washington University, detalla que otro de los riesgos de la depilación púbica es la irritación e inflamación de los folículos pilosos.

¡Cuida tu intimidad!
Los especialistas detallan que el condón protege sólo una parte a la zona de las enfermedades de transmisión sexual, por lo que el resto queda expuesto por las pequeñas heridas que se producen encima de la piel.

Por ello es importante que una de las dos personas mantenga el vello púbico para evitar el roce directo contra la piel.

De esta manera, al usar preservativo y mantener corto el vello púbico a una altura moderada, el riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual es mínimo.

Lo óptimo es que mantengas limpia y fresca la zona; puedes utilizar jabones especializados para prevenir el desarrollo de bacterias u hongos.




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