Una campaña en Change.org pide el cierre del canal de Eugenia Cooney, una bloguera que pesa solo 27 kilos.
De tanto ver gente anoréxica y obesa, la mitad de las veces ya no sé dónde carajo colocar el trasero.
Pero el caso de Eugenia Cooney es tan grave que ni con el criterio a medio gas que gasto últimamente podría pasarlo por alto.
Hablando claro: Eugenia se está muriendo. Y su muerte está siendo retransmitida capítulo a capítulo a través de su canal de YouTube.
Después de incontables vídeos en los que otros youtubers pedían ayuda para Cooney sin conseguir absolutamente nada, una tuitera ha decidido abrir una petición en Change.org solicitando el cierre temporal del canal de Eugenia. Por su bien y el de su audiencia.
De una enfermedad como la anorexia solo te puedes curar siendo plenamente consciente del problema.
Y, por lo que ella misma ha dejado claro en sus vídeos, está muy lejos de reconocerlo: "La gente dice muchas cosas sobre mí, les gusta hablar de que estoy demasiado flaca, opinar sobre mi cuerpo, ni siquiera entiendo bien por qué les gusta hablar de eso. Soy así de forma natural, es todo".
Si YouTube fuese una ciudad sin ley del estilo de 4chan nadie podría abrir la boca sobre este tema, pero teniendo en cuenta la plataforma cada vez regula más su contenido, cuesta creer no se decida a meter mano en este asunto. ¿O es que solo actúa cuando hay la posibilidad de que sus anunciantes se ofendan?
Como bien se explica en la petición, la mayoría de su audiencia son chicas adolescentes. Negando su problema les está haciendo creer que pesar 30 kilos es algo normal, y eso es puro veneno para todas las chicas que ya tengan una predisposición a desarrollar problemas con la comida, o que estén tratando de superarlos.
Este tipo de canales nos dejan a todos el mal cuerpo de creer que Internet fue, es y será siempre un hervidero proana y promia. Pero esta negatividad tiene bastante que ver con que la mayoría de nosotros nos hemos estado perdiendo la otra cara de la moneda.
Cada vez son más las youtubers que suben vídeos hablando sobre su recuperación, explicando sus batallas presentes o pasadas contra la enfermedad, pero siempre con el objetivo de ganar la guerra a los trastornos alimenticios. En Instagram las chicas pierden juntas el miedo a las calorías compartiendo lo que han comido con hashtags como #eatingdisorderrecovery, y muestran con orgullo los kilos de vida que con esfuerzo han recuperado.
No podemos poner una bomba y hacer que las cuentas y comunidades que promueven los trastornos alimenticios desaparezcan. Lo que si pueden hacer páginas como YouTube es dar más visibildad a las personas que se están esforzando por darle la vuelta a la tortilla.
Ente los creadores de contenido y las plataformas pueden lograr que Internet se vuelva cada vez más un espacio en el que si las chicas hablan de Ana y Mia, sea solo para tratar de dejarlas en el pasado.




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