Los investigadores realizaron un estudio entre 1.458 europeos, con una edad comprendida entre los 12 y los 17 años y constataron que no solo un alto consumo de chocolate no aumentaba los depósitos grasos, sino que estaba directamente relacionado con un bajo nivel de obesidad, independientemente de la actividad física y la dieta.
Mediante impedancia bioeléctrica, se midió la circunferencia de la cintura, el índice de masa corporal y el porcentaje de grasa de los participantes. En los que habían ingerido altas dosis de chocolate se encontraron bajo niveles de grasa, independientemente de su edad, sexo, consumo energético, actividad física y consumo de grasas saturadas, frutas, vegetales, té y café.
Los investigadores sospechan que estos resultados pueden ser consecuencia de las catequinas, un tipo de flavonoide que se encuentra en el chocolate y que incide en la producción de cortisol e insulina. Pero, ojo, también advierten que un consumo excesivo puede ser perjudicial.


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