Teóricamente, sí, si es que el riñón sigue sano. Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), cuenta que solamente conoce un caso así. Si el cuerpo de un paciente rechaza un riñón, es siempre después de una “guerra” inmunitaria que puede haber dañado el órgano, y que por lo tanto, ya no sirva para nadie. Cuando el riñón sigue en condiciones, se dona en todo caso a un tercer paciente. Pero es muy infrecuente.
¿Por qué la alergia a la penicilina no impide comer cabrales?
Buena pregunta, y que vale para otros quesos. Le preguntamos a Arantza Vega, alergóloga de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica: “Porque no es lo mismo el hongo Penicillium que la penicilina, aunque esta fuese un producto sintetizado originalmente por este hongo. Las estructuras moleculares de ambos son totalmente diferentes”. Muy lógico.
¿Por qué es malo soplarse las heridas si alivia el escozor?
Porque puede ayudar a infectarlas. En el aire que exhalamos, en el que se encuentra “en el camino” y en las propias inmediaciones de la herida hay bacterias, así que puede ser que estemos introduciéndolas en el cuerpo mediante el torrente sanguíneo. Para algunos fisiólogos, el picor es simplemente una forma de dolor atenuada para avisar al cuerpo de que hay un daño que debe atenderse y repararse. De hecho, hay dolores por traumatismo que, al mejorar en su curación, acaban convirtiéndose en picores que sustituyen el dolor inicial del golpe.
¿Hacer pesas al final engorda?
Sí, y eso es sencillamente porque la masa muscular pesa más que la masa grasa de nuestro cuerpo. Así que no ocurre solamente al realizar ejercicios con pesas; cualquier persona que lleve una vida sedentaria y comience a hacer deporte gana peso en primera instancia, porque aumenta su musculación, aunque no sea de forma visible. Lo que sí se suele perder es volumen, aunque también tarda en notarse. Y si se continúa con el ejercicio, se acaba perdiendo peso y ganando tono muscular (y estilizando la figura). A menudo, los muy aficionados realizan el proceso al revés porque es más rápido, aunque no siempre más sano: engordar para luego “convertir” ese nuevo peso en masa muscular y, por tanto, volumen.





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