¿Qué es el propóleo y qué propiedades se le atribuyen?
Se trata de un material resinoso que, pese a que tiene su origen en los brotes del álamo y de las coníferas, es obtenido por el ser humano de las colmenas. Esto es así porque las abejas recogen los componentes de los propóleos de las plantas y los utilizan para sellar los agujeros en sus panales, suavizar las paredes internas y cubrir los cadáveres de los intrusos muertos. Por ello es normal hallar en el propóleo sustancias provenientes de las colmenas.
El propóleo presenta una composición química compleja en la que han sido identificados más de 300 componentes, muchos de ellos con actividad biológica. Esta última consideración, como se detalla más adelante, no siempre es positiva.
Existe una larguísima lista de hipotéticas virtudes atribuidas al uso de propóleo. Una búsqueda en Google puede hacernos creer que es capaz de aliviar enfermedades leves, como trastornos estomacales o resfriados, pero también graves, como la tuberculosis, el cáncer, el sida y hasta los infartos de miocardio. La propia Wikipedia señala hoy que al propóleo "se le reconocen" las siguientes propiedades medicinales: antibióticas, antivirales, antitumorales, antiinflamatorias, analgésicas, antialérgicas, anestésicas e inmunoestimulantes. En este texto, en cualquier caso, sólo se evaluará el efecto del propóleo ingerido en forma de suplemento dietético y no en forma de pomada o ungüento.
2. ¿Son ciertas las supuestas propiedades del propóleo?
Los beneficios que refieren algunas personas tras consumir propóleo, ¿son reales o tienen que ver con el llamado "efecto placebo"? ¿Acaso no obedecen a que este suplemento se utiliza para afecciones leves en las que la mejora podría atriburise al curso natural de la enfermedad? La opinión de la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA) ayuda a despejar estas cuestiones. Según esta institución, no está probado que el propóleo:
- mejore la salud respiratoria o promueva el "confort respiratorio".
- ostente actividades antibacterianas o antifúngicas.
- tenga una acción antimicrobiana o contribuya al equilibrio microbiano en los órganos y tejidos del cuerpo.
- produzca mejoras en la garganta o tenga un efecto calmante en la garganta o el pecho.
- mantenga la salud oral.
- contribuya a la salud intestinal o mejore la digestión.
- apoye al sistema inmunitario o ayude a las "defensas naturales".
- participe en el normal funcionamiento de la circulación de la sangre.
- proteja al hígado o ayude a que funcione bien.
- tenga capacidad antioxidante o proteja a células y tejidos contra la oxidación.
- aumente la resistencia fisiológica del organismo en caso de condiciones ambientales severas.
- produzca una "purificación corporal".
3. ¿El uso de propóleo tiene efectos secundarios?
Cuando una sustancia no ha probado una efectividad fuera de dudas para los beneficios que se le atribuyen, no tiene sentido consumirla y exponerse al riesgo de que presente efectos adversos. Incluso la más mínima sospecha de posibles consecuencias negativas debería inclinar la balanza en contra de su utilización.
En el caso del propóleo, no hay suficiente información para poder saber si es un producto seguro, o si interactúa con medicamentos, según MedlinePlus, aunque un estudio publicado en 2006 observó síntomas como diarrea, dolor abdominal y dermatitis tras su utilización. Una investigación aparecida en 2011 añadió que el propóleo puede actuar como anticoagulante y debería, por tanto, evitarse en pacientes que presenten un riesgo incrementado de hemorragia.
Un problema añadido es que el propóleo lo encontramos en muchas ocasiones acompañado de otros productos. ¿Qué sucede si lo combinamos con, por ejemplo, zumo de granada? ¿Y si lo tomamos con jalea real? ¿Tendrá en tales casos más efectos secundarios o presentará más interacciones farmacológicas? La respuesta, como se ha comentado antes, es que no se sabe. Además, tanto la industria farmacéutica que comercializa el propóleo, como los vendedores o terapeutas alternativos que lo pautan, no están obligados a informar acerca de los efectos adversos que puedan derivarse de su utilización, algo que sí ocurre con los fármacos convencionales.
Se desaconseja su uso en niños, en el embarazo, en pacientes con asma, así como en personas alérgicas a las coníferas, los álamos, los productos de las abejas, el bálsamo del Perú o los salicilatos (como la aspirina).
4. ¿Por qué el propóleo está en el mercado si no se ha probado su efectividad?
Se trata de una pregunta pertinente. Lo deseable es que antes de autorizar la comercialización de un producto con supuestas propiedades terapéuticas se demuestre su efectividad y seguridad en humanos. Pero en el caso de los productos dietéticos, hoy no es así. El GREP-AEDN indica que la legislación aplicable a los productos dietéticos no establece la necesidad de que se realicen ensayos clínicos que demuestren su efectividad y seguridad antes de su comercialización.
No extraña, por tanto, que el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) señale que esta situación coloca en una posición de vulnerabilidad a los consumidores. El NHS detalla que ello contrasta con el desarrollo de los fármacos, que sí deben aportar evidencias "robustas" que prueben que son a la vez seguros y eficaces antes de permitir su uso.
.jpg)




Publicar un comentario