La “glositis migratoria benigna” es una afección que consiste en manchas rosadas que cambian de lugar en la lengua. El origen de estas irritaciones no está muy claro, pero algunos asocian la falta de vitamina B al hecho de ser propenso. Lo cierto es que suele aparecer cuando se ingieren alimentos muy calientes, picantes o ácidos, y también cuando se bebe alcohol. La “lengua geográfica” a veces causa llagas que dejan cicatrices, y la lengua del enfermo queda marcada con grietas similares a un río en un mapa en 3D.
¿Por qué dicen que es malo tomar medicamentos después de comer cerdo o cualquier producto derivado de él?
Porque una digestión lenta también ralentiza la absorción de los medicamentos que tomemos, e interfiere en su eficacia final. Y las comidas muy grasas (como es el caso del cerdo) son más pesadas. El estómago debe “trabajar” más los alimentos antes de pasarlos al intestino. Si en este proceso se ingiere un medicamento diseñado, por ejemplo, para ser absorbido en el duodeno (la primera parte del intestino delgado), este lento tránsito a través del estómago afecta a su estructura galénica (la que forma el comprimido o la cápsula) y su composición química resulta alterada en mayor o menor proporción.
¿Es cierto que lavarse demasiado puede ser nocivo?
Sí. La superficie de la piel está colonizada por una flora bacteriana y dispone del llamado “manto ácido”, resultado de la combinación de la secreción de sudor y otras sustancias que ejercen de barrera antimicrobiana. Es cierto que la falta o deficiencia de higiene ocasiona problemas de salud y sociales. Pero también que cada vez que nos duchamos y frotamos con jabón esas protecciones desaparecen parcial e incluso completamente (en función de la agresividad del jabón y del frotamiento) y eso nos deja un poco “huérfanos” de defensas. Si, además, resecamos demasiado la piel, producimos molestias e incluso daños en este órgano.
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