Su aporte aborda el diseño de una nanopartícula que actúa como una especie de “navaja suiza para el tratamiento del cáncer” y que es colocada junto a salinomicina (un antibiótico que también ha demostrado su eficacia), matando a las células madre enfermas.
La ventaja que ofrece este descubrimiento es que sigue combatiendo a estas células cuando ofrecen resistencia, se presume que algunas quedan remanentes luego de un tratamiento como la quimioterapia, fomentando su posterior crecimiento, por lo que esta nanopartícula minimizaría los efectos secundarios permitiendo monitorear en tiempo real su eficacia.
Angela inició el proyecto en el año 2009 y ha requerido más de 1.000 horas en su preparación y desarrollo.
Lo conseguido por esta joven es una de las promesas de la ciencia, que en el futuro podría salvar o mejorar la calidad de vida de muchos pacientes.
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