A estas alturas son muchos a los que les cuesta más levantarse en las mañanas, a los que los dolores de cabeza y musculares se les han hecho constantes o andan más irritables. Eso se puede diagnosticar como estrés de fin de año.

El sicólogo y académico de la Universidad Mayor, Edmundo Campusano, indica que el estrés se define como un estado de alerta, de activación emocional donde estamos todos nuestros sentidos están en alerta, listos para responder a cualquier estímulo, lo que se traduce en un continuo estado de tensión corporal.

Según el académico, a fin de año esta sensación se aguidiza porque habitualmente en esta fecha se cierran procesos, se hacen presupuestos para el próximo año, se cierran ciclos. “En términos personales se hacen evaluaciones de lo que fue el año. A esto se suma que en esta época estamos cargados de exigencias sociales, como los regalos y fiestas de fin de año, las vacaciones, entre otros temas”.

Como consejo, Campusano agrega que se ha probado científicamente que para reducir un cuadro de estrés, hay que reducir la impredictibilidad y la incontrabilidad de las situaciones. “Tener una sensación de control y predicción disminuye los síntomas de ansiedad, y para eso es fundamental organizarse y tener un plan de acción”.
“Estamos a tiempo para hacer una buena planificación de fin de año, aún faltan tres meses por ejemplo para las vacaciones. No hay que dejarlo para último momento, considerando que son decisiones que se toman en familia y que requiere más de una conversación para ponerse de acuerdo. Lo mismo con la celebración de las fiestas de fin de año”, dice Edmundo Campusano.


Fases del estrés y recomendaciones


Fase de alarma: No hay control de las emociones, los sentidos están alerta listos para responder a cualquier estímulo. “En esta etapa hay que implementar un plan de acción, estrategias cognitivas, ventilar las emocione, hablar de lo que nos pasa, salir, moverse”, dice el académico de la Universidad Mayor.

Fase de agotamiento: Aparecen los síntomas físicos. Se está extrañamente tenso, duele la cabeza, el estómago, hay congestión. La gente comienza a hacer comentarios sobre los cambios bruscos de ánimo. “Es esta fase cuando hay que decir, ¡alto!, algo está pasando”, aconseja Campusano.

Fase de resistencia: Bajan las defensas, hay problemas de colon, salen herpes y hay más refríos. Si no se puede salir de este estado por cuenta propia, es recomendable buscar un especialista.



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